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POR AMOR A LOS LIBROS

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26/12/2021

Chapa, pintura y Letras

Chapa, pintura y Letras
Chapa, pintura y Letras

Apenas comienza a hablar, Francisco Rogel se presenta de este modo: “Estoy pronto a cumplir cuarenta y dos años, y cuando tenía treinta y ocho decidí retomar los estudios”.

“Hacía veinte que había abandonado la secundaria diurna, tras muchas idas y vueltas, con varios intentos de rendir materias… Al final, nunca había egresado”, comenta.

“No tenía interés. Mi vida era una murga, y lo que menos me interesaba era estudiar”, profundiza.

“Además, no contaba con el incentivo de una carrera universitaria, porque en ese entonces no había mucha oferta, y lo que me gustaba no estaba en Bariloche: yo quería estudiar cine, cosa que, creo, todavía no hay en la ciudad, pero uno va cambiando la mentalidad y adopta intereses más rentables”, continúa.

Así, puntualiza: “En 2018, decidí volver a estudiar”.

Se anotó y cursó en el Centro Educativo de Nivel Secundario (CENS) N° 5, para mayores de dieciocho años, ubicado a tres cuadras de su casa. 

“Me fue mejor de lo que podía imaginar; en los tres años, fui el mejor alumno, y creo que todavía mantengo el promedio histórico más destacado del colegio, con 9,98”, sonríe.

La última parte la hizo en forma virtual, debido a la pandemia.

En enero de este año, se hizo un mini acto de egreso.

“Era restringido: entraba un alumno por vez, nos daban el diploma, sacaban una foto, y nos íbamos”, cuenta.

En ese momento, ya cursaba el ingreso a la universidad (sigue la carrera de Letras).

Pero Francisco se había quedado con las ganas de un festejo de cierre con todas las de la ley, así que, al no haber podido llevar adelante una despedida acorde para el esfuerzo que desarrolló en pos del título secundario, decidió concurrir al final de la cursada que siguió a la suya: “Quise venir para ver un acto de egresados y, así, hacer una especie de cierre de etapa”, afirma en las instalaciones de la institución educativa ubicada en Brown y Rolando.

“Tengo un sentido de pertenencia muy arraigado con este colegio; es como una familia”, asevera.

La directora del CENS N°5, Roxana Bertino, junto al mejor promedio histórico de la entidad, Francisco Rogel.

En cuanto a sus estudios universitarios, en relación a las diferencias por su paso por el CENS N° 5, relata: “Pensé que el salto iba a ser muy fuerte, pero la gente de la Universidad de Río Negro es muy piola, y no noté el cambio”.

“Desde lo académico, también me fue mucho mejor de lo que imaginaba”, añade.

Acerca de la elección de la carrera, expone: “Siempre me agradó leer, y con los años, fui forjando cierta vocación de docente: a uno le va picando el bichito y quiere apostar por la enseñanza, y como la Licenciatura en Letras te habilita para dar clases en el secundario…”.

Dice que lee todo lo que llega a sus manos; es un amante de los libros.

Los profesores del CENS N° 5 recuerdan verlo en los recreos con la vista siempre puesta en algún texto; es decir que, en los descansos, leía.

Más allá de esta vocación educativa/literaria, señala que trabaja en su propia casa, en un taller de chapa y pintura: “Era de mi viejo”, puntualiza, y desarrolla: “Trabajé un tiempo con él, y, cuando se jubiló, seguí yo. A veces no hay mucho laburo, pero se tira…”.

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