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ANUNCIO DE LA REALIZACIÓN DEL SENDERO ANDRÉS QUINTEROS

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09/12/2021

Emoción y agradecimiento, pero también dardos contra algunos funcionarios

Emoción y agradecimiento, pero también dardos contra algunos funcionarios
Emoción y agradecimiento, pero también dardos contra algunos funcionarios

Un día soleado a la orilla de un lago. Se escucha una canción que tiene reminiscencias acuáticas, pero saladas: El Mar, de Abel Pintos.

Quien entona las estrofas del tema (con unos versos que toman un nuevo significado por la ocasión: “Nunca sabrás lo que duele tu nombre/ No pierdo la fe y te sigo esperando”) es Cristian Gómez, tío de Andrés Quinteros, el muchacho que desapareció hace un año, cuando el kayak en el que iba dio una vuelta de campana.

La escena, en la Playa del Viento, es el final de una pequeña ceremonia donde se descubrió un cartel que reza “Sendero Andrés Quinteros”, junto a una frase de Aristóteles: “La naturaleza no hace nada incompleto ni nada en vano”, y la denominación de la normativa que apunta a la concreción del camino: “Ordenanza 3235-CM-21”.

Primero habló otro tío de Andrés, Leonardo Nicolás, quien impulsó la idea de realizar un sendero educativo y ambiental.

También Andrea, hermana del muchacho desaparecido, brindó unas palabras recordándolo.

La concejala Julieta Wallace, quien presentó el proyecto que derivó en la ordenanza, fue otra de las que pasó por el micrófono.

Y, claro, los papás de Andrés, Mirta y Juan, que evocaron al hijo que ya no está.

Más allá de la emotividad del momento, estuvo el reconocimiento verbal para varias personas, tanto aquellas “anónimas” que, en el frío que predominaba en diciembre del año pasado, recorrieron las costas del Moreno en busca de Andrés, como de dirigentes que acompañaron a la familia en aquel momento, tal el caso del legislador provincial Ramón Chiocconi, que participó de aquellas caminatas en pos de alguna señal y que luego fue uno de quienes más proyectó la idea de la realización de un sendero, como también el secretario de Desarrollo Humano Integral del municipio, Juan Pablo Ferrari, que se acercó en aquellas gélidas jornadas tratando de encontrar una aguja en un pajar.

Pero, más allá de esas citas agradecidas para ellos -ambos estaban presentes–, hubo “dardos” contra varios funcionarios.

Así, por ejemplo, Leonardo Nicolás citó una entrevista radial que le hicieron al jefe de Gabinete, Marcos Barberis (fue preciso con la fecha: “El 25 de diciembre de aquel año”, detalló el tío de Andrés), con expresiones donde remitía a la posibilidad de que el joven desaparecido hubiera “fumado o tomado algo y que por eso le pasó aquello”.

“Nunca me voy a olvidar de eso”, dijo Leonardo, a la vez que añadió: “Tampoco me voy a olvidar de la cara de Patricia Díaz (subsecretaria municipal de Protección Civil) que aquel sábado en que vinieron los voluntarios, con una actitud desafiante, y palabras que no eran las que tenía que usar, me dijo que ella quería terminar cuanto antes con la búsqueda porque tenía otras cosas que hacer”.

“Atrás había una madre que había perdido un hijo. Esas cosas son imperdonables, y lo son más todavía cuando sos un funcionario público”, consideró el tío de Andrés.

En tanto, Juan, el papá del desaparecido, expuso: “Siempre pienso qué hubiera pasado si aquel día no hubiese estado el conflicto entre los guardavidas y la Municipalidad”.

La mención es por el inconveniente que en aquel momento existía con el Ejecutivo comunal, que llevó a que Bariloche no contara con ese servicio.

Para el padre de Andrés, quizá los guardavidas (que se presentaron luego para intentar hallar al muchacho, y se echaron al agua con el frío de aquel diciembre durante la búsqueda) podrían haberle impedido el ingreso al lago, tanto por el mal clima como porque no llevaba puesto el chaleco salvavidas (el hombre reconoció: “Mi hijo pagó con la vida su error”).

Asimismo, tuvo críticas contra el delegado municipal de Lago Moreno, Claudio Otano.

Pero, aparte de esas expresiones que mostraron una bronca que estuvo contenida durante todo el último año, prevaleció, en contraposición a la tristeza por la desaparición de Andrés, la alegría de que pronto habrá un camino para poder deambular por una zona que, hasta ahora, tiene mucho de inhóspita.

“Mi sobrino es una circunstancia, un nombre; lo que va a quedar es un sendero que será educativo, y eso es fundamental”, definió Leonardo Nicolás.

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