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PELUCAS ONCOLÓGICAS

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30/11/2021

Pelos al viento: un trabajo solidario que nació a partir de una experiencia personal

Pelos al viento: un trabajo solidario que nació a partir de una experiencia personal
Pelos al viento: un trabajo solidario que nació a partir de una experiencia personal

A Maru Rovero le detectaron cáncer de mama a principios de 2020.

Hoy, con cincuenta años, se encuentra recuperada.

“Por suerte, es una etapa superada”, dice.

Lo suyo, a partir de una detección temprana, fue una cirugía pequeña y luego un período corto de quimioterapia; después, la finalización con radioterapia.

Pero, en medio, se preocupó por una de las cuestiones que depararía el tratamiento: la caída del cabello.

“Empecé a averiguar y me di cuenta de que en Río Negro no había ningún grupo de pelucas oncológicas solidarias, cosa que sí sucedía en otras provincias; incluso algunas cuentan con más de una agrupación”, señala.

Ante tal perspectiva, tomó una decisión: “Agarré la posta”, dice, para luego narrar: “Con otra compañera, Nidia Tello, que también pasó por un cáncer, iniciamos una tarea solidaria para poder ayudar a otras personas que estén transitando por lo mismo y deban hacer un tratamiento de quimioterapia, el cual, justamente, tiene como consecuencia la alopecia, que es como se denomina a la caída del cabello”.

También apuntan a gente con otra afección por la cual nunca crece el pelo y a personas que sufrieron quemaduras en el cuero cabelludo, con lesiones que tienen consecuencias similares.

El emprendimiento se llama Pelos al viento y Maru lo define como “un trabajo solidario independiente”.

En general, no reciben aportes gubernamentales, aunque desde la provincia, en el acto que se realizó por el aniversario número treinta y cinco de Dina Huapi, les entregaron treinta mil pesos para utilizar en la compra de material.

Justamente, tanto Maru como Nidia viven en aquella localidad, pero la acción solidaria también alcanza a Bariloche.

Por ejemplo, trabajan con la Fundación Intecnus, desde la cual las contactan cuando alguien precisa lo que ellas fabrican. 

Maru aclara que, por ser “una asociación sin fines de lucro”, el mantenimiento es a través de rifas u otros eventos que programan.

Más allá de eso, indica que precisan donaciones de cabello para destinar al banco de pelo que usan para hacer los postizos.

“Hemos llevado adelante tres megacortes solidarios, donde la gente dona su cabello, que es la materia prima con la que hacemos las pelucas, ya que usamos pelo natural”, detalla.

Ellas mismas las realizan. En tal sentido, cuenta: “Tuvimos una capacitación; vino gente del Banco Provincial de Pelucas Oncológicas de Mar del Plata. Somos quince voluntarias que las hacemos y otras treinta colaboran con la difusión y otras cuestiones”.

“Fabricarlas lleva un proceso”, dice, y relata: “Hay que seleccionar el cabello y luego escardarlo, es decir limpiarlo con un cepillo especial para que salga lo que esté mal y quede lo que vamos a utilizar”. 

Menciona que, tras aquello, sigue una tarea donde se tiene que coser tanto a mano como a máquina.

Cuando les avisan que alguien necesita el producto, piden una foto de la persona. “Para tratar de hacer la peluca lo más similar posible a cuando tenían su propio cabello”, explica.

Puntualiza, además, que si bien ahora las realizan a pedido ante un requerimiento la idea es, cuando la labor esté más fortalecida, “transformar el banco de pelo en uno de pelucas”.

“Así, tendríamos de diferente tipo, color y largo, para responder más rápidamente a cada necesidad, porque ahora tardamos aproximadamente quince días en hacer cada una que solicitan”, indica.

Sobre su caso particular, expone que en su momento a partir de su propio pelo fabricó una cortina de pelo que cosió a un gorro y eso fue lo que utilizó durante la etapa en que se le cayó el cabello.

Al recordar el momento en que le dijeron que tenía cáncer, manifiesta: “Recibir la noticia siempre es un golpe duro”.

Al respecto, considera que “lo importante es la actitud del paciente: que no se deje caer ni ganar por los miedos, lo cual significa tener más del cincuenta por ciento del tratamiento ganado”.

“Y, por supuesto, es muy importante contar con una red de contención de familiares y amigos”, suma, pero vuelve a remarca que, ante todo, lo primordial es “la determinación del paciente para que el cáncer no lo venza”.

Además, recordó el valor de los controles anuales y resaltó que su caso resultó leve porque, justamente, se detectó temprano.

Quienes deseen contactarse con Pelos al viento pueden buscar a la entidad por Facebook, o bien llamar al 15-491-4575 o al 15-429-4989.

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