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DURANTE UN RATO LARGO, NO HUBO REFERENTES EN EL BÚNKER DE JUNTOS POR EL CAMBIO

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14/11/2021

Crónica de una tardecita en penumbras y sin petits fours (ni café)

Crónica de una tardecita en penumbras y sin petits fours (ni café)
Crónica de una tardecita en penumbras y sin petits fours (ni café)

El asunto fue más o menos así… 

A las 18.55, cronista y fotógrafo llegan al hotel Inacayal.

Era el sitio escogido por Juntos por el Cambio para manejar la información electoral en Bariloche.

La cita estaba pautada para las 19.

Suele suceder que el movimiento en el espacio designado hable del fervor con que los partidarios más acérrimos viven esos primeros instantes post sufragio, cuando comienza a delinearse lo que sucederá al final del día.

Y aquí volvemos a lo ya mencionado: cinco minutos antes de las siete de la tarde, el periodista y el reportero gráfico acuden al Inacayal.

En el espacio común del hotel no se observa nada que remita a una acción relacionada con una elección.

Por fuera, a un costado, descendiendo unos peldaños, se accede al salón Tehuelche (fue el sitio en el que se desarrolló, en agosto, el Foro Consenso Bariloche).

Así que hacia allá enfilan los trabajadores del periodismo, pero…

La puerta está cerrada.

Una vez más, se dirigen hacia el cuerpo principal del edificio, y en conserjería, con amabilidad, les dicen que no tienen idea sobre si llegará alguien de la coalición política citada.

Sí, expresa un empleado, acudieron el día anterior, y tuvieron una reunión, pero sobre la jornada en particular no cuentan con información.

Igualmente, les abre la puerta que da acceso al salón Tehuelche, y allí se quedan, cronista y fotógrafo, junto a dos personas que llegan de otro medio, a esperar a que arriben representantes de Juntos por el Cambio.

En penumbras –porque ni siquiera la luz estaba encendida; los focos se prenderán bastante después–, los miembros de la prensa conversan.

Comienza a surgir la duda: “¿Será acá?”.

Lo cierto es que la noticia del lugar había caído bien.

Ante acontecimientos anteriores desarrollados en ese sitio, la imagen de un catering de buen perfil se trazaba en la mente de los siempre hambrientos representantes de la prensa.

Cabe recordar que en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), el bunker había funcionado en el comité radical.

Aquella vez, en el pequeño local, si bien el “calor” político que se palpa por un partido que ya va por sus ciento treinta años de vida enmarcaba a la perfección un día donde la democracia se hacía tangible, no hubo nada de orden alimenticio con lo que convidar a los periodistas.

Así que saber que la cosa iba a ser en el Inacayal invitaba a imaginar una mesa dispuesta con algunos petits fours…

Sobre el final del día, cronista y fotógrafo se irán rumiando: “Ni un café nos dieron”.

Pero estábamos en las siete de la tarde, y aquí no hay nadie.

Pasan veinte minutos y llega una señora que fiscalizó la votación en una escuela.

Trae las planillas electorales.

–¿Cómo qué no hay a quién dejarle las cosas? –manifiesta, cuando se le comenta la situación.

La mujer duda…

Está despierta desde muy temprano.

Primero deja el sobre arriba de la mesa, pero enseguida se arrepiente; lo vuelve a agarrar y se retira…

Pasará lo mismo con otro hombre mayor, a los pocos minutos.

Después habrá más fiscales de mesa que, al llegar, uno a uno repetirán la pregunta: “¿Todavía no hay nadie para recibir los papeles?”.

En el mientras tanto, contarán que el día anterior, tal como había indicado el empleado del hotel, acudieron al mismo sitio a recoger las boletas de la coalición partidaria, junto a las viandas dispuestas para la ocasión, y que les informaron que el encuentro sería en esa dirección.

Además, el cronista telefonea y confirma el dato con un referente partidario.

Pero la cuestión es que el tiempo pasa, y aparte de ponernos viejos, allí no llega nadie autorizado a recibir las planillas de los fiscales.

Cerca de las 20, dos referentes del PRO, Fernanda Chueri y Pamela Najul, vienen, saludan a los que optaron por quedarse a aguardar, y recogen el material.

Al rato, se presenta la coordinadora de fiscalización de Juntos por el Cambio en Bariloche, Martina Lacour, quien advierte que la demora se debió a que las caras visibles de la coalición, incluyéndola a ella, debieron quedarse en diversas instituciones educativas dispuestas para el sufragio, por la ausencia de algunos fiscales.

Lo cierto es que cerca de las nueve de la noche, el espacio aún permanece semivacío.

Llegan quienes relevaron los datos, dejan el papelerío, algún saludo de ocasión, el deseo de que los resultados acompañen, y se marchan.

Una señora hace un rato había dicho, medio en broma, pero parte en serio, dado que a unos metros del salón Tehuelche se encuentra uno de los bares del hotel: “¿Nos dan un whiskicito antes de irnos?”.

Y ahora, sentando en una silla, un hombre que espera que llegue su esposa, quien al igual que él fiscalizó en la elección, resopla: “Qué bien vendría un whisky…”.

Dan ganas de decirle que no se haga ilusiones… “Ni café, señor… Ni café”.   

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