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AMOR CON AMOR SE PAGA

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08/11/2021

Después de 7 años dejó los hábitos para formar una hermosa familia

Después de 7 años dejó los hábitos para formar una hermosa familia
Después de 7 años dejó los hábitos para formar una hermosa familia

El excura vivió por un tiempo en Bariloche. Fue 7 años sacerdote y dejó los hábitos por el llamado del amor hacia una mujer, con la cual conformó una familia con dos hijos. Hoy, Gabriel Ríos vive en Villa María (Córdoba), trabaja en la Municipalidad y es coordinador del proyecto Ciudades del Aprendizaje, un programa de la UNESCO. “Cuando me fui de esta ciudad fue porque me junté y me fui a hacer una nueva vida. Muchos me conocen por esa otra vida”, e indicó: “El amor tiene que nacer de la libertad”.

Consultado sobre si dejó de creer, si perdió la fe, dijo: “No me afectó la fe, sino mi forma de relacionarme con Dios, con mi familia, conmigo mismo, quién soy. Ahora ya es una crisis superada, pero me costó mis buenos años porque fue muy fuerte la experiencia de haber sido cura y después dejar”.

A través del programa El expreso periodístico que se emite por El Cordillerano Radio (93.7), se explayó con respecto a la raíz de la fe judeo cristiana que es profundamente culposa al decir: “Probablemente sea así, no lo he reflexionado, lo de la culpa tuvo un momento importante, pero más lo tuvo el tema de mi identidad. Yo me había preparado y mucho, porque incluso hice un doctorado en Roma, me preparé muchísimo para estudiar, para hacer bien lo que hacía y de pronto lo dejé y entonces me preguntaba ´y ahora ¿quién soy?´. Ese tipo de dudas me generó incertidumbre frente a la vida porque yo sabía muy bien quién era, mis objetivos y pasar a no tener ninguno me puso en crisis”.

Sostuvo: “Me enamoré y después lo vi como incompatible con el celibato, pero no con la misión, ahora no tengo nostalgia, pero en ese momento dije ‘si pudiera haber sido cura casado, lo hubiera sido’, pero como era incompatible opté por el amor, por vivir con alguien. Después me casé, tuvimos dos hijos y estoy muy feliz”.

Asimismo, refirió: “Los que más me comprendían fueron los compañeros curas con los que estuve, porque es un llamado muy fuerte, tanto el de la vocación como el de la naturaleza y eso no está resuelto, no lo pienso resolver yo en una charla, es algo de todos los días, muy cotidiano dentro de la Iglesia, que en algún momento se reflexionará más ampliamente. La Iglesia siempre llega un poco tarde, quizás sería el momento de hacerlo, pero para la Iglesia no, sin embargo son charlas interesantes. La gente por ahí fuera del ámbito de la Iglesia no lo ha charlado tanto, porque son cosas que por ahí no lo entiende de igual manera aquel que está adentro y que aquel que está afuera, es un debate que estaría bueno que se dé”.

Sobre que la Iglesia es una institución sumamente conservadora, refirió: “Tiene un esquema así configurado históricamente, se conformó así, le pasa a las religiones en general. Están formadas en la trascendencia, cada cosa que se impone o la ley tiene una cosa especial, no son debatibles, se habla mucho de la obediencia, cosas que hacen a la rigidez. No me he sentido controlado mientras estuve, pero sí sabía que eran claras las reglas, no había mucho espacio para discutir algunas cosas”.

Con respecto a que la búsqueda de Dios es una búsqueda de libertad, consideró: “Sí, es una paradoja muy grande, de hecho el evangelio es eso, la predicación de Jesús habla de libertad, dice que ‘nos viene a liberar del pecado’, también ‘de la Ley’, lo dice explícitamente en muchos lugares, la paradoja es que después las instituciones que surgen en el Evangelio recuperan la ley y de una manera muy fuerte” y agregó: “También quiero decir que he vivido en una profunda libertad y mucha felicidad dentro de la Iglesia, la ley no es lo único, pero existe, es muy clara y está presente, es fuerte”.

En el mismo rumbo explicó que “Jesús vino a refundar las cosas a partir del amor y muchas veces el amor queda relajado, la libertad y el amor o viceversa". Y comentó: "Yo pondría primero el amor y la libertad como una condición porque si uno está obligado, no es amor. Si uno quiere hacer algo, no se puede hacer si es obligatorio. El amor tiene que nacer de la libertad. Es la esencia del Evangelio. La Iglesia trata de preservar ese mensaje para la historia, para la posteridad, pero inevitablemente como institución humana para poder subsistir, probablemente, no se porque, digamos a veces contradice ambas cosas, contradice el amor y contradice la libertad, pero le pasa a cualquier institución, no solo a la Iglesia”.

Ya sobre el celibato, algo que no es para cualquiera, ni para cualquier hombre ni para cualquier mujer, opinó: “Claramente, es una vocación muy particular que no solamente existe en la Iglesia, en algunas culturas orientales se sacrifican algunas cosas en pos de un ideal mayor, aun cosas muy naturales como por ejemplo saciar el hambre o el apetito sexual, forma parte de muchas religiones y muchas creencias y el cristianismo no está exento. No es algo tan raro, como un invento, Jesús mismo no se casó. Ahí está un poco el fundamento del cristianismo, hay mucho para hablar en este tema”.

Por último, Gabriel Ríos sostuvo: “Es un tema que me gusta mucho charlar, porque uno ha reflexionado mucho, lo tiene presente, esto me ha marcado mucho en la historia y uno si piensa un rato le tiene que encontrar sentido a lo que hace, tiene que buscar un valor porque sino la vida humana es difícil de sostener, con sus angustias, con sus problemas, con la realidad de la muerte que está siempre delante de los ojos, como con la pandemia, cuánta gente se nos fue... Entonces ponerse a pensar en algunos valores para ver que hay una esperanza, también para el que no cree que tiene que encontrarle un sentido a lo que hace”.

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