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DÍA INTERNACIONAL DEL FILÓSOFO

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13/08/2021

Nahuel Michalski: "La pandemia amplió las brechas trayendo consecuencias del orden político"

Nahuel Michalski: "La pandemia amplió las brechas trayendo consecuencias del orden político"
Nahuel Michalski: "La pandemia amplió las brechas trayendo consecuencias del orden político"

Hoy 13 de agosto se celebra el Día Internacional del Filósofo. La fecha busca recalcar la importancia de esta disciplina. La filosofía permite establecer una especie de diálogo intercultural, ya que al enseñarnos la diversidad del mundo y permitirnos el debate entre distintas opiniones, nos ayuda a formar una sociedad más tolerante.

Nahuel Michalski estudió en la Universidad de Buenos Aires la Licenciatura en Filosofía y actualmente se encuentra cursando Doctorado en Filosofía Política. En diálogo con este medio habló de los ejes esenciales que la pandemia planteó en la sociedad, siempre desde su punto de vista filosófico.

Ante la consulta de qué lo motivó a iniciar el camino de la filosofía, respondió: “Básicamente una serie de cuestionamientos, búsquedas y crisis de identidad, intriga, sospechas, que empecé a tener a los 20 años, ciertas insatisfacciones con la vida y la sociedad, cuestiones que me parecían inentendibles. También ciertas preguntas respecto a dios, al alma, fue una combinación de todo eso”.

En cuanto a qué es lo que estudia un filósofo específicamente, en primer lugar hizo una importante distinción: “Primero hay que distinguir entre un filósofo y experto en historia de la filosofía. Porque hay una diferencia entre el erudito y el filósofo, esa diferencia abismal se produce en el periodo de la modernidad ilustrada cuando se construye la figura del filósofo como profesional de la filosofía, lo cual después se refuerza con la consolidación de las instituciones académicas. El filósofo tanto sabio, no necesariamente académico, sino el sabio como lo concebían los agnósticos antiguos, quedó de lado, fue proscripto, la modernidad no tuvo demasiados compromisos con la sabiduría como lo tuvo con el intelecto”.

“A partir de ahí se separó al filósofo sabio, pensador referente de un pueblo, que tenía conocimientos sagrados respecto a la moral, arte, ciudad, naturaleza del profesor o especialista en filosofía que es la figura más moderna e institucionalizada y en algunos casos afín a ciertos modelos de producción que se fueron consolidando a partir del siglo XIX”.

Hecha esta distinción, lo que estudia un filósofo es “la búsqueda de la verdad en tanto las relaciones fundamentales de la realidad, aquello que sostiene nuestra existencia, busca respuestas a preguntas capitales como el bien, el mal, dios el hombre, la verdad, la naturaleza, la política, el comportamiento. Ahora el erudito o profesional de la filosofía entonces, digamos, lo que se estudia en la universidad es la historia de las ideas de la filosofía y los métodos de investigación, temas centrales para una sociedad, economía, arte, política, antropología, se estudian en términos técnicos, metodológicos, históricos”.

Una visión común de los filósofos es que viven constantemente atravesados por crisis existenciales: “Es la visión más marketinera, romántica, literaria y en cierto punto sensacionalista, no es cierto que el filósofo esta todo el tiempo atravesado por cuestiones existenciales. De hecho el existencialismo no es un área o disciplina propia de la filosofía, no existe esa esfera dentro de la filosofía formal, es más bien una construcción que se fue generando a partir del siglo XIX. Aparecieron filósofos que abandonaron la filosofía asistemática y se orientaron a literatura filosófica y hablaron de cosas más existenciales como el sentido de la vida, angustia. Eso generó que todo esto se viera retroalimentado por una propaganda que tuvo que ver con hacer del filósofo un ser humano, raro, dislocado de la sociedad, border, random, encerrado en sus ideas”.

La llegada de la pandemia cambió hábitos y formas de ver el mundo. Nahuel manifiesta que este periodo despertó varias inquietudes en su pensamiento filosófico: “Walter Benjamín llamó el acontecimiento al acontecimiento histórico es únicamente histórico cuando logra frenar la historia, la pandemia tiene un poco de eso no fue una fase más. Logró frenar, aquietar y poner en crisis el sentido colectivo que se había creado respecto a cosas fundamentales desde las prácticas de vida cotidianas, la relación con el otro”.

“En primera instancia tuve una preocupación histórica y filosófica que tenía que ver con la visión apocalíptica de la historia, algo parecido al fin de los tiempos o reconciliación con lo divino. En última instancia, el manejo mediático de la pandemia observé la manipulación de la conciencia y emocionalidad de las masas es una técnica más de gobierno”.

“La pandemia mostró como la prensa y los medios implican juegos de verdad y lenguaje, ideológicos sin ninguna relación con una verdad objetiva y que están al servicio de las técnicas de gubernamentales. Esta problemática exacerbó la lucha entre crédulos e incrédulos esa brechas se ampliaron problemáticamente trayendo consecuencias de orden político. Por ultimo, no podemos dejar de lado que radicalizó las discusiones en torno al Estado y a la economía en relación a la salud, la triada economía-Estado-salud. Fue uno de los temas más fundamentales y de mayor preocupación para las clases populares, mostró el estado de crisis de estos debates y de las instituciones. Los estados no alcanzaron a contener a las poblaciones, se reconcentró la riqueza en pocas manos, se aclaró el carácter del capitalismo de acumular riqueza en minorías”, explicó.

“No tenemos una filosofía que nos permita aproximar, predecir o dibujar un mundo futuro poscovid, nadie tiene esa capacidad, hay que darle lugar a la espontaneidad humana para que los grupos se reorganicen y adquieran nuevas costumbres, hay que darle lugar a la naturaleza humana en su relación conflictiva con el poder”.

Respecto al debate de vacunas sí/vacunas no, expresó: “Sin duda hay que vacunarse aunque eso no aplaque el pensamiento crítico porque se trata de algo que proviene de una ciencia que ha mostrado sus fundamentos y ha exhibido sus resultados y se articula con una política de Estado que busca el mayor bien para el mayor número de personas, no estoy en contra de las posturas antivacunas o alternativas, pero quizás no es el momento más adecuado para poner en cuestión los sistemas estatales de preservación de la comunidad”.

Por último, se refirió a su presencia y trabajo en las redes sociales a partir del ciclo “Charlas de Filosofía”. Manifestó: “El trabajo en redes sociales implica la interacción con un público diverso con lo cual uno tiene que entender que cualquier cosa que uno diga siempre va a generar mucha adhesión por un lado y mucha reacción por el otro, la grieta es a priori, ya están planteadas, es imposible decir algo y agradar a todos”.

“Sin embargo, las charlas de filosofías han constituido un público que, pese a sus diferencias, es muy orgánico, un público exigente y ambicioso en términos intelectuales, es un público que quiere más que la frase filosófica y es un real despertar del saber filosófico, una real inquietud que es un acercamiento serio de la gente a la filosofía”.

Respecto a las reacciones con respecto a temas tabú: “Varían, pero el sexo hoy ya no es un tema tabú, me parece que hoy discutir vacunas es diez veces más tabú que discutir sobre sexualidad”, concluyó.  

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