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13/08/2021

Viernes 13: la explicación neurocientífica de la superstición

Viernes 13: la explicación neurocientífica de la superstición
Viernes 13: la explicación neurocientífica de la superstición

Según algunas encuestas, el 25 % de la población occidental se considera a sí misma supersticiosa ,la pregunta es ¿por qué? ¿Se puede encontrar alguna explicación desde la neurociencia?

Una superstición es una creencia contraria a la razón que atribuye una explicación mágica a la generación de los fenómenos, procesos y sus relaciones, sin ningún tipo de prueba científica. Generalmente también significa creer en fuerzas sobrenaturales, como el destino, el deseo de influir en factores impredecibles y la necesidad de resolver las incertidumbres.

Diversos trabajos realizados desde la psicología indican que tenemos tendencia a vincular de forma irreflexiva sucesos concurrentes. Aunque no exista ninguna relación de causa y efecto entre ellos más allá de la simple casualidad (que no causalidad). Y este comportamiento se ha visto favorecido por la selección natural.

Un ejemplo de esto sería la noción de que los amuletos promueven la buena suerte o protegen de la mala suerte. Solo con que en un par de ocasiones que llevamos un objeto determinado encima se hayan cumplido nuestras expectativas ante un determinado asunto será suficiente para que el cerebro, de forma preconsciente, lo vincule al amuleto. Y, a partir de la coincidencia, se gesta una superstición.

Esta es, de hecho, una de las funciones básicas del cerebro: establecer relaciones entre sucesos que nos permitan anticipar el futuro, sin tener en cuenta si es un efecto de causalidad o una simple casualidad.

Por otro lado, desde la psicología se ha comprobado que participar en comportamientos supersticiosos proporciona una sensación de control, promueve una actitud mental positiva y reduce la ansiedad. Eso explica por qué los niveles de superstición aumentan en momentos históricos o sociales de estrés y angustia, como podría ser el caso de las crisis económica o políticas. Pero también en tiempos de guerras y conflictos.

A nivel cerebral, sabemos que la adquisición de creencias supersticiosas se relaciona con la cantidad de dopamina y la eficiencia de su función. Este neurotransmisor se encarga de reforzarnos positivamente ante cualquier esfuerzo que debamos hacer.

Además, es el mensajero de la motivación y con el optimismo. Cuanta más dopamina fluya en nuestro cerebro, más propensos seremos a percibir patrones de correlación donde otros no ven ninguno. Esto favorece la anticipación, pero al mismo tiempo puede promocionar las supersticiones si uno no está atento a ellas.

Ante este viernes 13, por lo tanto, usemos la dopamina para ser optimistas y estar motivados ante nuestro futuro, pero sin caer en supersticiones.

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