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CAUSAS Y AZARES

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11/08/2021

Crónica de un accidente que hace dieciséis años enlutó a la ciudad

Crónica de un accidente que hace dieciséis años enlutó a la ciudad
Crónica de un accidente que hace dieciséis años enlutó a la ciudad

El 10 de agosto de 2005, Juan Manuel Ziade salió temprano de su casa.

No sabía, como canta Silvio Rodríguez en su canción “Causas y azares”, que la de esa mañana nevada “era luz de su último día”.

“Y las causas lo fueron cercando / cotidianas, invisibles”, continúa aquella composición, y así fue para Juan Manuel.

Tenía sesenta y tres años.

Era ciclista y carpintero.

Había participado en una obra de construcción en Villa La Angostura, y le faltaba cobrar un dinero, por lo que aquel miércoles volvió a subir al transporte que lo llevaba, desde Bariloche, de donde era oriundo, a aquella localidad neuquina.

“Y el azar se le iba enredando / poderoso, invencible”, dice el tema de Silvio Rodríguez.

Esa jornada, se acercó al punto donde el vehículo enviado por la empresa solía recogerlo, en Elordi y Albarracín.

En vez de subirse a la primera combi que pasaba, como hacía siempre, le cedió el lugar a un muchacho, y tomó la que venía detrás.

Tenía cinco hijos, y vivía junto al menor, aún adolescente.

Su esposa, Marta, había fallecido hacía quince años.

Según cuenta Nieves, una de sus hijas, “el chofer que siempre manejaba había viajado por unos trámites a Buenos Aires, así que pusieron a alguien jovencito, que no conocía muy bien la ruta”.

“Además, el vehículo no tenía todos los asientos, por lo que usaban banquitos de madera”, apunta la mujer.

“En la ruta, en dirección contraria, venía un camión de alimento que había llevado mercadería a La Angostura y estaba de regreso: con el acoplado, traspasó su carril”, señala.

La primera combi logró pasar.

La segunda, en la que iba Juan, no.

Seis de las personas que viajaban murieron.

Entre ellas, el papá de Nieves.

“Falleció en el acto”, detalla ella, a dieciséis años.

“Me enteré por una llamada telefónica de mi tía Maruca, hermana de mi papá. Corrían los comentarios, y los medios estaban dando la noticia, pero no sabíamos quiénes habían perdido la vida”, relata.

“Un taxista, que también era corredor de bicicleta, llevó a mi hermano mayor a la zona conocida como La Estacada, donde sucedió el accidente, para ver qué había pasado… Ahí nos enteramos de que papá era uno de los muertos”, manifiesta.

“Era una persona sana, que hacía deporte, y muy trabajadora”, indica.

Recuerda que los fallecidos pertenecían a “familias conocidas de Bariloche”, y que el horror del accidente tuvo mucha trascendencia en la ciudad.

Nieves tiene cinco hijos.

Uno de ellos, Darío, vive en Tierra del Fuego y, siguiendo el camino del abuelo, es un reconocido ciclista. Incluso, cuenta con orgullo la madre, en 2016, fue campeón argentino de mountain bike.

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