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ESCABROSO HOMICIDIO DE MIGUEL GARNICA

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07/08/2021

Quedó firme la condena a perpetua y volverán a prisión

Quedó firme la condena a perpetua y volverán a prisión
Quedó firme la condena a perpetua y volverán a prisión

La Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó el último recurso defensivo posible y con ello dejó firmes las condenas a prisión perpetua de Aníbal Chávez Aguilar, Claudio Maximiliano Bascur y de doce años de prisión para Teresita del Tránsito Aguilar Leuquen. Habían estado con prisión preventiva y recuperaron su libertad bajo fianza en el último tiempo. Ahora empezarán a purgar sus penas y según pudo saber este diario, ya fueron detenidos.

Aníbal Segundo Chávez Aguilar y Claudio Maximiliano Bascur fueron condenados a perpetua como coautores del crimen de Miguel Garnica, la madre de Aníbal, Teresita Aguilar Leuquen, como partícipe del mismo hecho por el que también resultaron condenados otros integrantes de la familia domiciliada en la calle Michay al 600 de esta ciudad, lugar en el que además ocurrió el funesto crimen.

La sentencia data del año 2017, pero las diversas apelaciones llevaron el trámite del expediente a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que rechazó el recurso de queja planteado y así dio firmeza a la sentencia, que recién ahora comenzará a ejecutarse con la detención de los involucrados y su alojamiento en un establecimiento penitenciario.

Los tres habían estado detenidos largo tiempo con prisión preventiva desde antes del juicio e incluso mientras transcurrían las apelaciones. Pero alcanzaron el límite que establece la ley para el arresto en esas condiciones y mediante el pago de abultadas cauciones pudieron recuperar su libertad. Chávez Aguilar pagó una fianza de 400 mil pesos, Bascur de 500 mil pesos y Aguilar Leuquen de 250 mil pesos.

La historia del crimen de Miguel Garnica comenzó a escribirse la tarde del 29 de enero de 2015, en una vivienda de la calle Michay al 600 del barrio Eva Perón. En ese lugar, que habitaban varios integrantes de la familia Chávez Aguilar, Miguel Garnica fue ultimado de manera artera y luego enterrado en una letrina que los autores del hecho cubrieron con una pluralidad de elementos.

Según reconstruyó la sentencia Chávez Aguilar, Bascur, Aguilar Leuquen y varios integrantes del grupo familiar o allegados, ultimaron a la víctima tras atribuirle una agresión armada anterior, en contra de Segundo Eduvino Aguilar Leuquen (hermano de Teresita y tío de Aníbal, Paul y otros jóvenes involucrados).

Maximiliano Bascur golpeó a Garnica con una pala desde atrás, posiblemente en la cabeza, y cuando la víctima estaba en el piso, tanto Bascur como Paul y Aníbal Chávez Aguilar, para consumar el objetivo que tenía el grupo familiar, dispararon armas de fuego en contra de la víctima en tres oportunidades. Garnica para entonces se encontraba en total estado de indefensión.

Una de las armas utilizadas era calibre 38. Un disparo ingresó en el brazo derecho de Garnica, otro en el tórax a nivel de 5° y 6° espacio intercostal izquierdo y otro en la cabeza, lo que produjo el deceso de la víctima. Teresita Aguilar Leuquen, mientras esto ocurría, alentaba a los autores materiales y además recomendaba hacer desaparecer el cadáver.

En esas circunstancias Teresita Leuquen le indicó a sus hijos (Aníbal y Paul) que ocultaran el cadáver en la letrina familiar ubicada en el predio, pues allí nadie lo encontraría. Además personalmente Teresita asumió la función de “campana” pues permanentemente vigiló el tránsito de la calle para evitar ser descubiertos por la policía o algún ocasional transeúnte.

Luego los imputados ataron el cadáver de Garnica con un cable coaxial, lo envolvieron en las bolsas de nylon que había adquirido el menor en la despensa de la esquina y utilizaron también cinta de embalar.

Posteriormente, los imputados, con la colaboración de Víctor Tecas Vera -quien también estuvo presente y había llevado palas al domicilio sabiendo lo que iba a ocurrir-, destruyeron y quemaron la parte externa de la letrina, cavaron en la misma e introdujeron allí el cadáver de Garnica al cual cubrieron con cemento fresco, después agregaron basura y finalmente taparon el lugar con tierra.

Dado el nivel de prolijidad con el que actuaron, el cuerpo fue descubierto varias semanas después de la ocurrencia del hecho, luego de dos allanamientos negativos, cuando los investigadores decidieron muñirse de un retroexcavadora, para buscar el cadáver. Así lo encontraron en avanzado estado de descomposición y con el cemento amoldado al cuerpo.

En esos procedimientos, las autoridades también lograron dar con tres revólveres calibre 38. Un peritaje balístico permitió confirmar que con uno de ellos se había descerrajado el disparo mortal contra Garnica.

Durante el juicio desarrollado en 2017, Maximiliano Bascur y Aníbal Chávez Aguilar fueron condenados a prisión perpetua. Teresita Aguilar Leuquen recibió doce años como partícipe secundaria, mientras que Paul Chávez Aguilar admitió su culpa en juicio abreviado y recibió una pena de nueve años de prisión. También por el caso fue condenado un joven que al momento del hecho era menor de edad. Inicialmente fue declarado responsable por el delito de encubrimiento, por haber aportado a la causa al comprar las bolsas con las que ocultaron el cadáver, y al alcanzar la mayoría de edad se le impuso una pena de dos años y seis meses de prisión en suspenso.

 

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