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LUCAS CARO, EL JUICIO

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04/08/2021

Instantáneas de la calle

Instantáneas de la calle
Instantáneas de la calle

La tercera jornada del juicio contra Matías Vázquez por la muerte de Lucas Caro (a quien, hace cinco meses, atropelló para luego huir) estuvo dedicada a las declaraciones de los últimos testigos y los alegatos de las partes.

Ahora, resta conocer el fallo, que, según se anunció, se sabrá el lunes por la mañana.

En la esquina de la avenida 12 de Octubre y John O’Connor, más allá de lo que ocurrió dentro de la sede del Poder Judicial, del lado de afuera, las escenas donde la angustia se mezclaba con la esperanza se sucedían.

Por ejemplo, cuando Aymará, la novia de Lucas, salió de atestiguar, rompió en llanto.

Tras volver a recordar los acontecimientos de los últimos instantes del 27 de febrero, y las primeras horas del 28, no se pudo aguantar.

Además, tuvo que ver a quien arrolló a su novio, y, como le había dicho al diario El Cordillerano a primera hora de la mañana, antes de salir de su casa, su mayor nerviosismo estaba condicionado, principalmente, por enfrentar la situación de ingresar en el mismo salón donde estaría quien le cambió la vida de una manera inimaginable.

Por eso, el desahogo.

En momentos en que los padres de Lucas salían del recinto por unos instantes, la gente se acercaba a brindarles solidaridad, mientras que los más cercanos los abrazaban y contenían.

A Verónica Salinas, la mamá, cuando finalizó la jornada judicial, le bajó la presión y tuvo que ser asistida y acogida por sus seres queridos. 

Si en los días anteriores solo se veía a los abuelos, una tía, Aymará y su madre, más algún allegado a la familia que, por unos instantes, acompañaba la espera, en esta ocasión, quienes se acercaron fueron muchos más, incluidos los hermanos menores de Lucas.

Volvió a observarse la bandera que encabezó las marchas que, en su momento, pasearon el pedido de justicia por la ciudad, con la leyenda “Bariloche de pie”, esta vez atada a dos árboles, para que quien pasara por la vereda, en el sector de la entrada a Tribunales, se topara con ella.

Fue allí donde, apenas pasado el mediodía, varios de los presentes encendieron velas en recuerdo del muchacho fallecido.

“Lucas, te fuiste, pero te llevaste una parte de nuestros corazones”, se leía en un cartel colocado en la esquina.

En el medio de la avenida 12 de Octubre, sobre el césped que divide una mano vehicular de la otra, Luca Villalba, el mejor amigo del adolescente muerto, en una función que por momentos intercambiaba con otras personas, sostenía una pancarta que pedía: “Si usted quiere justicia por Lucas Caro, toque bocina, apoye a la familia”.

Lo que sucedió durante todo el tiempo en que ese letrero se expuso sirve para comprender el acompañamiento popular que tiene el pedido de prisión efectiva para el acusado: los bocinazos marcaron la banda de sonido del lugar.

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