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HERIDA ABIERTA

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02/08/2021

Daniela Curual, en la salita de salud de Villa Llanquín

Daniela Curual, en la salita de salud de Villa Llanquín
Daniela Curual, en la salita de salud de Villa Llanquín

Daniela Curual es agente sanitaria en el centro de salud de Villa Llanquín.

Cuenta que comenzó a trabajar en noviembre de 2019, así que la mayor parte del tiempo la pasó bajo las reglas impuestas por el COVID-19.

Indica que tiene un compañero que cumple tareas allí desde hace treinta y dos años, pero justo por estos días se encuentra de vacaciones.

Recuerda que, al inicio de la pandemia, “se atendía cada quince días, para que no hubiera tanta circulación”.

Los médicos, aclara, llegan desde Bariloche.

“Ahora, volvió a ser una vez por semana”, señala.

Los profesionales arriban el jueves, momento para el cual coordinan la vacunación en relación al COVID-19.

Más allá de eso, los agentes sanitarios asisten todas las jornadas.

Daniela explica que, en el poblado, “los mayores de sesenta ya están con las dos dosis”.

En cuanto al resto, en agosto comienza a colocarse la segunda.

La agente sanitaria expone que, a causa del coronavirus, “hubo cinco fallecidos de Villa Llanquín”, y añade: “Desde mayo, no se registró ningún positivo”.

Daniela es la hermana mayor de Guadalupe Julieta Curual, la joven que fue asesinada de una puñalada en el corazón por Bautista Quintriqueo, en el centro de Villa La Angostura, el 23 de febrero.

“En la familia, siempre fue Juli”, dice. La mamá se llama Guadalupe, y, de esa manera, evitaban confusiones.

Luego, cuando la chica comenzó el secundario, sus compañeros empezaron a decirle “Guada”.

“Pero, para nosotros, sigue siendo Juli”, suspira Daniela, que, con la herida que supone la pérdida, prefiere no hablar sobre el tema. 

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