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EL TEMOR DE QUE EN ARGENTINA SE REPLIQUE LO QUE LA HIZO IRSE DE SU PAÍS

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09/07/2021

“Aquí hay un camino socialista, igual que en Venezuela”, opina una profesora venezolana

“Aquí hay un camino socialista, igual que en Venezuela”, opina una profesora venezolana
“Aquí hay un camino socialista, igual que en Venezuela”, opina una profesora venezolana

“Cuando salí de mi país, lloré muchísimo”, suspira Sulay Cartaya, mientras compra una hamburguesa en un carrito cercano a la calle Onelli.

Es venezolana, y brinda clases particulares en una casa cercana, por lo que aprovecha para acercarse a almorzar al paso.

Cuando se le consulta si le gusta la hamburguesa, responde que sí, pero enseguida recuerda a las de su patria: “Las nuestras llevan tocino, queso, huevo, palta… ¡Una bomba!”, expresa.

Hace más de tres años partió de su terruño.

“Soy de esas que aman a su país, y tener que abandonarlo por un período político que es un asco… ha sido injusto”, considera.

Antes de Sulay, que quedó con su pequeño nieto a cargo, salió hacia Perú la hija, quien una vez que estuvo asentada en aquel territorio envío plata para que la mamá y el pequeño también marcharan.

“Mi hija nos mandó dinero a través de Western Union a Colombia, porque en nuestro país lo eliminaron por ser imperialista”, manifiesta ofuscada.

Siguieron vía terrestre por Ecuador.

“Fue toda una experiencia… Siete días de viaje”, aprecia Sulay.

En Perú, donde permaneció dos años, no la pasó bien.

“Todos eran muy xenófobos… Tenían miedo de que los venezolanos les quitáramos el trabajo. Eso es ignorancia. Yo soy maestra, y no les quito el empleo a los maestros de aquí, más bien ayudo, pero allá pensaban de ese modo”, narra.

“A mí hija la explotaron como les dio la gana. En Venezuela había estudiado administración de aduanas, y trabajaba de eso, pero en Perú, al igual que acá, cuidaba niños, limpiaba casas… Los peruanos, cuando tenían que pagar el sueldo, empezaban a poner peros…”, sostiene.

Como la cosa allá no iba bien, Sulay se contactó con una amiga venezolana que residía en Bariloche, quien le dijo que esta era una buena opción para probar suerte.

“Pasamos por Bolivia, donde había mucha pobreza, y también discriminación hacia el venezolano”, relata.

Comenta que, apenas cruzaron la frontera hacia Argentina, ya apreciaron un cambio favorable en el trato.

Arribaron a Bariloche y los primeros dos meses vivieron en la casa de la amiga.

Luego se mudaron.

Pero la idea de prosperar quedó un poco en la bruma, porque al poco de llegar se produjo la pandemia.

“Estamos agradecidos con Argentina, por abrirnos las puertas y brindarnos algunas oportunidades. Yo quería más, pero el COVID no lo ha permitido… Mi hija está cansada de limpiar casas, quisiera tener la posibilidad de aspirar a un trabajo profesional”, indica.

“Bariloche es hermoso; estamos enamorados del lugar. En relación a Perú, acá nos encontramos muy bien. Valió la pena venir. Pero uno de mis deseos es retornar a mi país, porque estamos cansados de ser emigrantes, no es fácil. Ojalá que allá se produzca un cambio, para poder regresar”, apunta.

Y si bien tiene palabras de reconocimiento hacia Argentina, dice que el panorama político le causa cierto temor. “Desgraciadamente, se ve que aquí hay un camino socialista, igual que en Venezuela, y, como ya tenemos experiencia, lamentamos mucho el lado para donde va este país”, reflexiona.

“Vemos que aquí la realidad puede llegar a ser parecida a la de Venezuela. Espero que no, pero se están viendo cosas que pasaron allá”, añade.

“Muchos creen en este gobierno, como pasó allá, donde al final salieron engañados… Se hablaba de riquezas para todos, pero solo fue para los de arriba”, opina.

Tras ese comentario, rememora lo vivido en su tierra natal.

Así, surge el nombre de Hugo Chávez, quien estuvo en el poder venezolano desde 1999 hasta su fallecimiento, en 2013, través de cuatro elecciones presidenciales.

“La primer vez, voté por él”, revela Sulay.

“Porque sentía que Venezuela necesitaba un cambio. Como profesora de historia, sé que era preciso que llegara algo distinto. Pero luego este hombre empezó a escuchar ideas socialistas y la transformación fue muy radical”, asevera.

“Ya en la elección para su segundo gobierno, no lo voté”, expone.

“Después de su muerte, se destapó la olla y vimos que Venezuela estaba hipotecada a los chinos y a los rusos; muchos no imaginábamos que todo era tan dantesco”, afirma.

“Y luego fue peor. Chávez era un estadista, pero a Nicolás Maduro el mandato le cayó del cielo. Siempre pensé que era un incapaz”, asegura.

Sulay habla del modo en que vivía en su país durante los últimos tiempos: “Daba clases en una universidad, en una escuela y en un liceo, trabajaba tiempo completo, pero tuve que renunciar a todo, porque la suma de los sueldos daba algo así como ocho dólares mensuales… No alcanzaba ni para carne ni pollo, además de que había que hacer colas kilométricas para poder comprar algo, porque la escasez era mucha”.

“Ahora, según me cuentan, ya no falta comida, pero adquirirla es muy costoso…”, expresa.

Sulay termina su hamburguesa y se va.

Al iniciar la caminata de retirada, suelta: “No pierdo la esperanza de volver a mi país… Pero esos 'bichos’, cuando están en el poder, no quieren salir…”. 

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