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INDIGNACIÓN

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30/06/2021

Insólita declaración del hombre que mató al almacenero por no fiarle una cerveza

Insólita declaración del hombre que mató al almacenero por no fiarle una cerveza
Insólita declaración del hombre que mató al almacenero por no fiarle una cerveza

El asesino se llama Matías Andrade, y está detenido e imputado por el asesinato de Silvestre Reynaldo Quiroz, un comerciante de nacionalidad boliviana de 35 años que fue atacado brutalmente por no querer fiar una cerveza.

Ante la indignación de la familia y vecinos, el imputado declaró: “estaba muy drogado y no me acuerdo de nada”.

Esas fueron las palabras que verbalizó frente al fiscal,  Matías Andrade, el imputado por el asesinato de Silvestre Reynaldo Quiroz, un comerciante de nacionalidad boliviana de 35 años, a quien atacó desmedidamente porque se negó a fiarle dos latas de cerveza.

Todo empezó cuando Andrade, en un evidente estado de ebriedad ingresó al almacén y verdulería ubicada sobre la calle Parral al 3400, en la localidad bonaerense de San Justo, donde consumió dos latas de cerveza y quiso irse sin pagar.

Reynaldo se negó a fiarle y Andrade reaccionó con una violencia bestial: lo golpeó en la cabeza con un nunchaku, lo tiró al asfalto y, ahí, lo apuñaló varias veces. Todo ocurrió a plena luz del día, en la vía pública, y a la vista de vecinos y la propia familia de Quiroz, que finalmente murió en el Hospital Balestrini de Ciudad Evita algunas horas después.

De esta manera, las pruebas en su contra son varias. Es que el fatal ataque del que fue autor quedó registrado en una cámara de seguridad de la zona y además numerosos testigos presenciales vieron la discusión y el ataque. Al momento de su detención, Andrade vestía el mismo jogging gris y campera azul y estaba cubierto de sangre en el rostro y la ropa.

La autopsia al cuerpo de Reynaldo dejó evidencia la brutalidad del asesinato. El almacenero recibió varios golpes de nunchaku -un arma utilizada en artes marciales que consta de dos barras unidas por una cadena o cuerda- en la cabeza y el cuerpo, pero esas heridas fueron calificadas como leves. Lo que realmente lo hirió de muerte, sin embargo, fueron las puñaladas: recibió nueve en total entre la cabeza y el cuerpo y un corte profundo en el tórax que fue letal. Los forenses registraron también algunos síntomas de defensa, como algunos cortes en los antebrazos.

 

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