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EL RECUERDO DE UNA CHARLA CON EL MÚSICO

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29/06/2021

Willy Crook: Skay, el Indio y el sentimiento “redondo”

Willy Crook: Skay, el Indio y el sentimiento “redondo”
Willy Crook: Skay, el Indio y el sentimiento “redondo”

Era octubre, mes Redondo desde que las esferas ricoteras sacaron un disco llamado así, pero con “k” (Oktubre).

Estábamos lejos de 1986, año de salida de aquel álbum.

El calendario gritaba “2003”, y el escenario era un bar teatral.

Y aquí cabe una aclaración: durante gran parte de su vida, Willy Crook fue un hombre de bares.

Ahora, partió a beber a otra dimensión, ya quizá no alcohol, sino algún otro elixir diabólicamente divino.

Mientras se escuchan ruidos de copas en un cielo de ángeles caídos, en este junio terrestre que llora al ritmo de un saxo huérfano, llegan imágenes de ese encuentro de 2003, donde se escucharon frases crookeanas como: “En la recta todos andan rápido; en las curvas están los campeones”. O una referencia a la creación animada de Matt Groening: “Como dijo Homero Simpson: 'El alcohol, la causa y la solución de todos mis problemas'”.

En aquel momento, todavía se masticaba “el año sabático” de los Redondos, que ya iba por casi dos y continuaría… ¿por siempre?

Willy había dejado la marca de su saxo en el par de placas iniciales de aquel grupo, para luego emprender diferentes caminos, aunque siempre se sintió vinculado al conjunto.

“Los Redondos me instruyeron la filosofía del respeto, más allá de cómo vayan a ser los resultados. Me enseñaron que nunca existe una carta ganadora. Con el pasar de los años, puede ocurrir que hayas gastado tu vida en algo que no te interesaba, ganando plata o no, o bien podés no haber conseguido dinero pero haciendo lo que te importaba. Es algo que no solo se aplica a una banda, sino que sirve para un montón de cosas en la vida”, soltaba en aquel bar.

Decía que Patricio Rey había “disuelto su fisonomía momentáneamente, lo cual fue muy coherente dadas las circunstancias sociales”.

“Son los pro y los contra de haber sido elegidos, más allá de lo que es una banda, en cierta medida, como un movimiento social: nosotros no entendemos por qué la gente grita nuestra remera”, reflexionaba.

Crook, al hablar, demostraba su afinidad con Skay.

“Mis guitarristas favoritos son Skay, Angus Young y Frank Zappa”, decía.

Y, sobre el guitarrista redondo, puntualizaba: “No es bueno, pero toca una nota y… Es único e irrepetible. Lo suyo es todo de verdad”.

–Cuando te juntas con Skay… –empezaba a preguntarle, pero él no dejaba terminar la frase.

–Por lo general, comemos y bebemos muchísimo –reía.

–¿Pero hablan de los Redondos?

–No. Charlamos de literatura, de comida, de huevadas… Patricio Rey no es un tema de conversación, es algo que sucede.

En otra parte del diálogo, el Indio Solari surgió como tema.

“¿Viste lo que es el Indio hablando?”, preguntaba, para él mismo responder: “Es un genio, tiene una verba increíble”.

Y, entre risas, ejemplificaba: “Una vez, hace muchos años, un sonidista le preguntó: '¿Está bien el volumen?’. Bueno, ¡el discurso que se mandó el Indio! Le había preguntado nada más si el monitor estaba alto, y el Indio empezó: 'Es un ajo que trasciende los decorados, y bla, bla, bla…’. El pobre pibe dijo: '¿Qué hago? ¿Más o menos volumen…?'. El Indio es un artista…”.

–¿Te seguís sintiendo un Redondo?

–¡Somos familia, man! Eso es inmutable.

Quizá Willy haya encontrado una eternidad redonda.

A la hora de suponer, no está mal pensar en algo así…

Que descanse en paz. 

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