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"QUEREMOS TRABAJAR"

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06/06/2021

Cuando la necesidad decide

Cuando la necesidad decide
Cuando la necesidad decide

Cristina Cabral trabaja como feriante desde el 2000.

Por ejemplo, estuvo en la Feria Las Quintas, y, también, ofreciendo productos en la calle Onelli.

Desde hace tiempo, es parte de la feria que todos llaman Emaús, donde Otto Goedecke se cruza con 25 de Mayo.

Revende juguetes, y ofrece artesanías que ella misma realiza, como pequeños maceteros con flores de tela y, a veces, cubrecamas y almohadones (quizá en recuerdo de los días donde se dedicaba a realizar trabajos de costura en su casa).

Los juguetes se los envían desde Buenos Aires.

Hasta la llegada de la pandemia, ella misma iba a buscarlos, en el circuito de Once, Flores y La Salada.

El domingo, para Cristina y el resto de la Feria Emaús, no fue un día más.

La gente optó por poner sus puestos a pesar de la prohibición existente.

Cristina indicó que la decisión se dio a partir de haber pasado por otras ferias de la ciudad que se encontraban abiertas.

“Además, hay muchos lugares al aire libre en el país que están funcionando. Por ejemplo, una chica llamó hace un ratito a parientes de Roca y le contaron que la feria de allá estaba operando”, comentó.

“Tenemos los protocolos: alcohol en gel, barbijo, distanciamiento…”, enumeró, dando a entender que no olvidaban los cuidados.

“Gracias a Dios, la gente nos está acompañando. Muchos compradores se habían enterado de que íbamos a venir y nos dan su apoyo”, manifestó. 

“Habitualmente, a las siete de la mañana ya estamos acá, pero esta vez vinimos más tarde, a eso de las nueve, para acomodar y vender a partir de las 10, como los demás negocios”, contó.

“Nos respaldamos entre todos; queremos trabajar”, afirmó.

Reconoció que faltaban feriantes (toda la zona del medio de la calle se encontraba vacía; los puestos estaban ubicados solo en los costados), y lo acreditó, en algunos casos, a cierta precaución por la situación de pandemia reinante, pero, mayormente, al miedo causado por la posibilidad de que "la Municipalidad o la Policía tomen represalias por decidir venir”.

Más tarde, ya desde su casa, Cristina informó que aquello no había sucedido: nadie fue a sacarlos.

“Todo salió bien. Pudimos trabajar sin problema”, contó.

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