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SEMANA MUNDIAL DEL PARTO RESPETADO

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21/05/2021

Jessie Cortés: "La maternidad debe ser segura, centrada en la familia y consensuada"

Jessie Cortés: "La maternidad debe ser segura, centrada en la familia y consensuada"
Jessie Cortés: "La maternidad debe ser segura, centrada en la familia y consensuada"

Desde el 17 al 21 de mayo se conmemora a nivel mundial la Semana del Parto Respetado. Pero ¿a qué se debe esta conmemoración? Actualmente parece redundante el concepto de "parto respetado", ya que se entiende o se naturaliza que en un parto se debe respetar la decisión de las personas gestantes. Sin embargo no es siempre así y además, el acto de dar a luz fue cambiando a lo largo de los años.

La pandemia cambió todas las prácticas laborales a nivel mundial, ya sea por la implementación de los protocolos o por los casos positivos que obligaron a modificar las estructuras y rutinas de determinados trabajos. En este contexto los partos no fueron ajenos a la coyuntura mundial. 

Jessie Cortés es licenciada en Obstetricia del sector de Maternidad del Hospital Zonal y explicó a este medio cómo es el proceso de un parto en la actualidad y cómo la pandemia impactó en los procedimientos.

Cómo cambiaron los procedimientos en el parto a lo largo de los años

“Nos preguntamos por qué hoy tenemos que hablar de parto respetado: Si hacemos un poco de historia, desde los tiempos de antaño los partos se realizaban en las casas con la ayuda de una matrona o partera. Todo el evento concurría de la manera más natural. Sin embargo la mitad de las mujeres y sus bebés, podían morir en el evento”, explicó. 

“Con el advenimiento de la medicina moderna, la llegada de los antibióticos, la observación y el estudio de los eventos que se desencadenaban en los partos, llegamos a una institucionalización del parto”, agregó.

“Sin embargo, desde la medicina se quiso realizar el mayor bien, pero no nos dimos cuenta que los agentes de salud nos apropiamos del parto y las mujeres y sus familias dejaron de ser los protagonistas de su propio nacimiento y el equipo de salud tomó mayor protagonismo. El parto se convirtió en un misterio hasta para el propio padre, que no podía entrar a la sala de parto y ver como nacía su bebé”, rememoró.

 “En la década de los 70, obstetras y parteras comenzaron a cuestionar este accionar. El 20% de los nacimientos podían cursar con una complicación, por ende el 80% de los embarazos se dan dentro de lo que es un proceso que se cursa en salud. Mujeres y asociación obstétricas comenzaron a pedir que el nacimiento se vuelva a encarar como un proceso natural, sin intervenciones innecesarias, sin medicalización. Es decir volver a colocar a la mujer y su familia como verdaderos  protagonistas”, dijo.

El concepto de violencia obstétrica

“Es un concepto que siempre está presente, esto significa que por alguna forma la mujer se ve violentada en su cuerpo o por no acceder a la información necesaria y sin poder tomar decisiones sobre el proceso de parto”, precisó Cortés.

“En nuestro hospital transitamos un camino desde hace décadas. Nos pusimos como meta brindar una maternidad segura y centrada en la familia”, valoró.

“Hace décadas que ya no se utilizan ni el rasurado, ni atar las piernas de la embarazada, ni el enema, ni la episiotomía como práctica de rutina. El parto es conversado con la mamá y el acompañante. Si se tuviera que tomar una conducta activa como la intervención con el uso de alguna medicación, se le explica por qué lo recomendamos y se le consulta si está de acuerdo o no. Todo es consensuado, solo tomamos conducta en caso que se lo requiera. Esperamos todas las posibilidades con la madre”, expresó.

Los partos en pandemia

“El contexto nos desafió, para nosotros implicaba pensar en cambios muy importantes, volver para atrás. Buscamos un equilibrio entre la seguridad que exige la atención en pandemia y mantener las condiciones de atención que veníamos teniendo.”

“Lo que más nos impactó fue el cierre de las visitas. La maternidad siempre fue muy abierta y las visitas ya no tenían un límite de horario. Pudimos mantener la presencia del acompañante durante el proceso de trabajo parto y posterior al parto, para que la mujer no tenga que transitar sola tanto tiempo dentro de maternidad.”

“Otra cosa que nos impactó fue el uso de los equipos de protección de bioseguridad. Percibimos un distanciamiento físico con las mujeres en trabajo de parto. Estábamos acostumbrados a un acompañamiento casi familiar, poder masajear la espalda de la madre, dar un abrazo en un momento de angustia. Esto se perdió y nos tuvimos que acostumbrar al contacto de miradas o solo de palabras”, concluyó la licenciada Jessie Cortés.

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