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14/05/2021

“Un orgullo ser barilochense y poner la bandera de Argentina en el Everest”

“Un orgullo ser barilochense y poner la bandera de Argentina en el Everest”
“Un orgullo ser barilochense y poner la bandera de Argentina en el Everest”

Hace dos días hizo cumbre en el Everest y es barilochense. Javier Remón completó los 8848 metros de la montaña más alta del mundo y compartió su experiencia en Radio El Cordillerano 93.7, en el programa “El Cordillerano entrena”.

”Estoy subiendo desde hace más de veinte días”, contó. “Llegué a Nepal el 7 de abril”, comenzó a relatar Javier, el amante del deporte nacido en Bariloche. “Este año con la cuarentena me pasé ahí todo el año entrenando”.

“Dos días después de llegar, volamos a Lukla, que está a 2500 metros. Y a partir de ahí, subimos caminando durante nueve días, haciendo adaptación a la altura, hasta el Campamento Base que está a 5300 metros. En el camino hacia acá, fui subiendo otras montañas, un 5300, un 5600, como para ir ganando aclimatación. Muy lindo. Después desde el Campamento base, se hacen subidas al Campamento 1 y al Campamento 2, y se vuelve al Campamento Base”.

“Cuando ya se tiene la adaptación más razonable a la altura , se espera la ventana buena de tiempo y, de ahí, se sube a la cumbre”, explicó. “La verdad es que los días previos fueron días muy exigentes; no por nada es la montaña más alta del mundo. Pero yo pensé que iba a ser un poquito menos. Lo tuve que dar todo. Fue difícil llegar, la verdad que sí. Constancia, perserancia y poner ganas es todo”.

“Pasan tantas cosas por la cabeza. Primero no sabés si llegás, por todas las circunstancias que se pueden dar. Tuve problema con la máscara, se me congelaba y tuve que sacarla. A partir del Campamento 3, se sube con oxígeno, sino se arriesga mucho. La verdad que los que suben sin oxígeno son unos fenómenos pero arriesgan demasiado congelamiento de dedos, de nariz y demás”.

“Con el oxígeno, se minimiza, pero no todo. Yo, por ejemplo, el día que llegué a la cumbre, se me empezaron a enfriar los dedos del pie. Y te preocupás. Claro no sabés cuál es el límite, si se congelan en serio o  tenés mucho frío. Decidí seguir, porque dije ´si freno y pego la vuelta, me voy a congelar igual, yo sigo’. Y seguía moviendo los dedos y no se me congelaron”, aclaró. “También hay que tener conciencia de los límites. Pasa que nunca sabés cuál es el límite exacto pero era conciente de que tenía que volver. Porque no es sólo llegar, también hay que bajar”.

“La cumbre estaba cerca, veía la gente, las banderas, todo. Estaba helado y vas despacio”, contó sobre los momentos previos a alcanzar la cumbre. “El último día dormimos a 7900 metros. Dormíamos con oxígeno; te despertás y la bolsa de dormir está toda congelada. Salimos a las nueve de la noche y ahí, caminando muy despacio, hay gente que va más despacio que uno, entonces se hace una cola. Pero no había muchas personas  porque fue la primera ventana que utilizamos. Se venía la noche, la parte más fría de la noche y yo con los dedos del pie, que decía ¿ay, qué pasa?”.

“Después amaneció y fue espectacular cuando amanecía porque ya estas a 7900 metros. Ya veníamos caminando muchísimo, estaba todo más abajo, no había nada más arriba. Y seguimos subiendo, continuó. “Llegué a una parte muy conocida que está antes de la cumbre que es el Hillary Step, por el primer blanco que hizo cumbre. Llegué ahí y sabía que faltaba poco”.

“Al llegar a la cumbre, era impresionante, ´lo estoy logrando’”, expresó. “Saqué la foto que quería, había un poco de viento pero estaba muy agradable”.

Directamente desde el Campamento Base, contó: “Acá tenés todas las comodidades, hoy ya llegué, me bañé. Hay un comedor, una estufa a gas, estamos bien”.

“Por momentos, seguís cayendo. Mucha gente que hizo fuerza por mí y hay tanta gente que quiere venir y es tan complicado llegar acá. Poder hacerlo, por tiempo, por dinero, por muchas cosas. Había que aprovecharlo al máximo. Y di todo lo que tenía para hacerlo”, afirmó emocionado.

“Saludos a todos. Un orgullo ser barilochense y poder nuevamente poner la bandera de Argentina acá en el Everest. Y agradecer a muchos de allá que me prestaron cosas para venir. Y el ánimo que me dieron muchos que ya vinieron. A todos, muchas gracias. Feliz de haber logrado la cumbre y de ser uno más, y uno más de Bariloche”.

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