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MEJOR SÍ HABLAR DE CIERTAS COSAS

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22/04/2021

Transformar a la muerte y el dolor en impulsores de vida

Transformar a la muerte y el dolor en impulsores de vida
Transformar a la muerte y el dolor en impulsores de vida

María Campolonghi, profesional en coaching ontológico, en 2012 fue parte de un accidente automovilístico donde perdió la vida su hija, Martina, que tenía cinco años.

El hecho ocurrió como consecuencia de un caballo que deambulaba por la ruta 40, en la zona de Las Chacras, en Dina Huapi. Otro vehículo colisionó con el equino y todo derivó en que fuera afectado el auto donde viajaban madre e hija.

Ahora, como una forma de transformar a la muerte y el dolor en impulsores de vida, a partir de su propia experiencia, la mujer presentará un libro titulado “Mejor sí hablar de ciertas cosas”.

Será el 8 de mayo a las 19, en la sede de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina, ubicada en Pasaje Gutiérrez 843.  

En diálogo con Marcela Cabral, durante el programa Mano y Contramano, de radio El Cordillerano, Campolonghi explicó que la obra “cuenta el proceso de duelo y sanación”.

“El libro transmite un mensaje esperanzador para todos aquellos que transitan una situación de crisis o de adversidad”, consideró.

“Se puede salir adelante, elegir una actitud de vida, a pesar del dolor profundo que significa la muerte de un ser querido, especialmente de un hijo”, reflexionó.

En ese sentido, reveló: “Creo que, en este momento de mi vida, puedo hablar sin entrar en el morbo, y recordar aquella situación; no me molesta”.

“El sábado se van a cumplir nueve años del accidente”, rememoró.

“Fue el quiebre más profundo de mi vida, donde decidí hacer este proceso de sanación, sabiendo que iba a ser muy doloroso y nada sencillo”, señaló.

En ese sentido, manifestó que, tal como remarca en el libro, “no se trata de algo simple que se hace de un día para el otro”.

A su vez, opinó que, en nuestra sociedad, “el duelo, el dolor y la muerte” son temas que se tratan como si fuera “un tabú”. 

“No estamos educados ni criados para hablar de estas cosas”, apreció.

“Abrir estos espacios me parece importante para que, justamente, todos podamos sentir que transitar el dolor es parte de nosotros. No hay que taparlo, sino vivirlo. Como digo en el libro, se puede transformar en impulsor de vida”, aseveró.

“Hoy siento que mi hija es amor eterno, y eso no me quita el dolor, pero puedo convivir y elegir disfrutar de la vida, y, sobre todo, sin culpa”, expresó, trayendo a la conversación con Marcela Cabral una cuestión de la que no se suele hablar, pero es fundamental: la sensación de culpa que genera haber participado de un accidente en el que falleció un ser querido.

“Lo primero que me pasaba era preguntarme: ‘¿Cómo no la pude salvar?’”, recordó.

“Me di cuenta de que, además del enojo, la bronca y la tristeza, tenía culpa”, indicó. 

“Con ayuda y acompañamiento terapéutico, comprendí que no era mi responsabilidad, y pude transformar todo eso, justamente, en un impulsor: decir ‘esto sucedió’, aceptarlo, perdonarme, y, como me enseñó mi terapeuta, amarme incondicionalmente”, sostuvo.

De esa manera, contó que comprender eso la potenció.

“Más allá de amar eternamente a mi hija, pude proyectar una vida nueva, porque de eso se trató. Ya no era lo mismo que antes, y no iba a serlo de ninguna forma”, consideró.

“Hoy, mi propósito tiene que ver con acompañar a aquellas personas que están transitando duelos, crisis, o cualquier situación que los incomode. Con la posibilidad de saber que se puede elegir, que la realidad la creamos nosotros, y que cualquier circunstancia que se nos presente la podemos enfrentar con una actitud positiva y, sobre todo, transformarla”, afirmó.

“Ese acompañamiento, para mí, también es sanador y gratificante”, apuntó.

En cuanto al tipo de accionar que utiliza para brindar esa compañía a quien se siente mal, expuso: “A diferencia de otras terapias, el coaching acompaña desde un lugar sin juzgar ni interpretar, entonces lo que a el otro le pasa es válido en tanto a esa persona le sea significativo”.

Sobre cómo continúan las relaciones tras un hecho como el que le tocó vivir, relató: “Yo me separé de quien era mi marido tras haber pasado un tiempo del accidente. No sé si fue el detonante, ya estábamos atravesando una crisis. Luego volvimos a juntarnos y, después, nuevamente a separarnos”.

“Agradezco la relación que tengo con él, porque seguimos comunicándonos. Sabemos lo que cada uno sintió, siente y sentirá. Nos sigue uniendo nuestra hija”, aseveró.

También dijo que a sus familiares, aún en la actualidad, “todavía les cuesta hablar del tema”.

“Pero, de a poco, se abren espacios para que cada uno pueda manifestar lo que le pasa”, detalló.

Campolonghi resaltó que, justamente, en el libro, hay un apartado dedicado a la familia, los amigos y la sociedad.

“Siempre la muerte trae el fantasma del ‘me va a pasar a mí también’”, comentó, e incluso mencionó que, antes del accidente, pensaba que si se moría su hija ella también lo haría. “Pero, cuando me pasó, dije: ‘Algo tengo que hacer con mi vida’”, explicó.

“He tenido mucho acompañamiento, especialmente de mis amigos de hockey, y de otros ámbitos, además de gente que no conocía y se ha acercado, con la que sigo en contacto”, recalcó.

La coach informó que aquellos que quieran asistir a la presentación de su libro en Bariloche (luego habrá otra en Dina Huapi) pueden escribir un correo electrónico a [email protected], o bien llamar o enviar un mensaje al 154576789.

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