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EL DÍA A DÍA DE UNA PROFESORA DE NIVEL MEDIO

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22/04/2021

¿Cómo es ser docente en tiempos de semipresencialidad?

¿Cómo es ser docente en tiempos de semipresencialidad?
¿Cómo es ser docente en tiempos de semipresencialidad?

Una de las grandes grietas generadas en estos días es acerca de clases virtuales o presenciales, pero hay detalles que no están siendo tenidos en cuenta. El Cordillerano dialogó con una profesora de nivel medio de una institución pública, quien asegura que la realidad desde su punto de vista, es muy distinta a todo lo que se plantea.

Andrea Duprez desde 2009 que es docente de inglés en el mismo colegio y el motivo de la entrevista fue simplemente, describir cómo es el día a día de trabajo en tiempos de pandemia.

“El año pasado como supuestamente la virtualidad iba a ser solo por dos semanas, empezamos con un drive donde los profesores íbamos subiendo trabajos, el tema era que no había un ida y vuelta con el alumno”. No sabían si los chicos y chicas estaban recibiendo y haciendo esas tareas.

Cuando se vio que la situación sería mucho más extensa comenzaron a utilizar Classroom, un servicio web educativo gratuito. “Para esto tuvimos que rastrear a todo el alumnado porque en muchos de los casos no teníamos ni siquiera un teléfono de contacto” recordó Andrea.

Como el inicio de la pandemia fue a mitad de marzo, no se alcanzaron a actualizar los datos “todos los registros estaban en papel y eso dificultaba las cosas”. Fue difícil “de hecho nos quedaron un montón de chicos en camino que jamás se conectaron, por lo que perdimos total vinculación”.

Armaron entonces un Instagram de la escuela “así nos fuimos reencontrando con las familias o los alumnos, tuvimos que ubicar uno por uno lo que significó un trabajo enorme pero era necesario”. Esa fue la realidad vivida a lo largo de 2020.

Uno de los grandes inconvenientes fue la falta de conectividad, “o no tenían dispositivos, en muchos hogares había un solo celular para toda la familia, dos o tres hermanos, por lo que fue imposible que todos se conectaran a las clases virtuales”.

Después de la segunda mitad del año se incrementaron los inconvenientes, “los alumnos perdieron mucha motivación por lo que aquellos que estaban vinculados dejaron de estarlo”.

Un 2021 difícil

La profesora describió cómo fue el inicio del ciclo lectivo este año. “También muy difícil y con otras realidades muy distintas al año pasado”. No recuerda haber dedicado tantas horas de su vida personal a su profesión. “Los chicos tienen que ser más autónomos en sus hogares entonces hay que preparar las clases de otra manera, sumarle videos, un andamiaje mucho más completo”.

Aclaró, “entiendo que hubo profesores que solo subieron un archivo pdf pero como no es mi caso, no me hago cargo”. Requiere de una gran ocupación “no exagero si digo que tengo que estar las 24 horas a disposición de los chicos, ya sea por mail o por el celular, me llegan consultas a toda hora y no puedo darles la espalda”.

“Los alumnos y alumnas lamentablemente perdieron los hábitos, por consecuencia los docentes también”. Esto ya se había dado el año pasado pero este 2021 plantea nuevos desafíos.

Provincia armó una plataforma virtual que es de navegación gratuita, “es superadora de Classroom en un montón de aspectos el tema es que les dieron acceso a los chicos hace cinco días”. Recordemos que las clases comenzaron hace casi dos meses y recién ahora están empezando a entrar a ver de qué se trata “entonces virtualidad todavía no hubo” aclaró.

 

La presencialidad

La realidad es que los chicos y chicas están yendo a la escuela, en el mejor de los casos, cada 14 días “tienen que ir una semana sí y una semana no, pero por ejemplo me acaban de avisar que mañana no va a ir un grupo que todavía no conozco porque tiene que estar aislado hasta el 5 de mayo”. Detalló que esto pasa todo el tiempo, claramente porque los contagios o contactos estrechos, son moneda corriente.

Describió cómo hizo para empezar a dictar las clases este año, “nosotros de acá hasta las vacaciones de invierno tenemos solo seis encuentros es decir, seis días presenciales con cada burbuja”. El resto debería ser todo virtual pero hasta ahora esa virtualidad no existe porque aún no están teniendo clases los chicos.

Con respecto a las clases en las aulas dijo “creo que hay gente que se está imaginando una presencialidad normal pero la de hoy es totalmente diferente, en el mejor de los casos, veo a mis alumnos, dos semanas por mes”.

Siente que a pesar de todas las dificultades de la virtualidad del año pasado, terminó siendo más productiva que la asistencia a las aulas de este 2021. “Tuve mucho más vínculo con los grupos que ahora, hoy 22 de abril recién tenía que conocer a un grupo pero por el aislamiento tendré que esperar a mayo” se lamentó. Ahí dará la primera clase a esa burbuja.

“Los pocos que llegan al aula deben estar todos quietitos mirando al frente, no pueden compartir ni una goma de borrar, no se puede trabajar en equipo, lo que quita la posibilidad del intercambio y la colaboración entre ellos”. Y lo que es más preocupante, en muchos establecimientos pasan frío porque deben ventilar de manera constante y la calefacción no es la adecuada. Eso modificó totalmente la dinámica de grupo.

Luego puertas afuera hay un comportamiento que excede las responsabilidades de la escuela, se puede ver que algunos se quitan el barbijo, se abrazan y entonces la pandemia, para ellos deja de existir. “El peligro no está dentro de la escuela porque es cierto que se cumplen los protocolos, está antes o después de los horarios de clase”.

 

Ser docente hoy

Más allá de las cuestiones personales hay situaciones generales que afectan a todos los docentes este año. “Estamos todos locos con esto de '¿qué le di a la burbuja A, a la B?'. Los de la A pueden ahora estar haciendo lo que subí a la plataforma porque tuvieron presencialidad la semana pasada pero los B todavía no porque les falta venir al aula la semana que viene”.

Se va desordenando “no todos los niveles ven lo mismo, hablando de los quintos el año pasado, los A por ejemplo son los que tuvieron más conectividad pero los B no entonces van a distinto ritmo de aprendizaje”. Andrea es docente de inglés por lo que la correlatividad en las clases es la única vía de proceso educativo.

 

250 alumnos

La profesora trabaja en una escuela de doble turno donde son solo dos docentes en su área. “Cada uno de nosotros tiene 20 grupos o burbujas, es decir, 250 alumnos”. Otras áreas tienen diez docentes lo que baja notoriamente la cantidad de chicos a cargo y se pueden organizar de otra manera. Un día a día de trabajo y aprendizaje discontinuo en el segundo año de pandemia.

Para finalizar la docente afirmó “desde mi lugarcito en esta cadena siento que la presencialidad es una gran mentira, no me estoy metiendo en la discusión de si con las escuelas abiertas aumentan o no los casos (obvio que sí) o si las clases virtuales son iguales a ir al aula (obvio que no) sino en qué clase de presencialidad estamos teniendo”.

Susana Alegría

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