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FACTORES COMUNES DEL ACTIVISMO AMBIENTAL DE HOY

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08/04/2021

El fenómeno de los grupos ecologistas juveniles en Bariloche

El fenómeno de los grupos ecologistas juveniles en Bariloche
El fenómeno de los grupos ecologistas juveniles en Bariloche

Desde enero hasta septiembre de 2019, el Amazonas fue invadido por el fuego.

Las imágenes del pulmón del mundo ardiendo se esparcieron por los medios de comunicación.

Pero quizá lo que nadie imaginó es que aquel hecho repercutiera en el pensamiento de jóvenes alrededor del globo como lo hizo.

A partir de aquellas llamas, fueron muchos quienes comenzaron a interesarse por cuestiones ecológicas. Puntualmente, en esta parte del sur, Jenifer Navarro, que hoy tiene veinticuatro años, se shockeó al observar por televisión las noticias que llegaban de la selva amazónica, con las llamas descontroladas que arremetían contra la vegetación.

Así, nació en ella un sentimiento de compromiso hacia el cuidado de la naturaleza. “¿Cómo puedo sumar algo?”, comenzó a preguntarse. Fue cuando surgió Jóvenes por Bariloche, una agrupación destinada “a llamar a la concientización ambiental”, según indica la muchacha. 

En la actualidad, el grupo cuenta con trece organizadores que trabajan en distintas campañas junto a alrededor de sesenta voluntarios.

Las actividades que llevan adelante son variadas. Por ejemplo, efectuaron campañas en relación a los plásticos de un solo uso.

En ese sentido, aportaron ecoladrillos (hechos justamente con aquel tipo de material) a tres familias que necesitaban terminar sus hogares en la ciudad.

Jenifer señala que esos elementos podrían ser un gran aporte para volver a levantar las viviendas que fueron destruidas recientemente por el fuego que arremetió contra la Comarca Andina.

“Viajamos varias veces a la zona, para llevar donaciones, y vimos un ‘ecocidio’, que es una palabra que se ha incorporado al vocabulario de la juventud y se está implementando también en otras edades”, expresa.

“No hay duda de que fueron incendios intencionales. ¡Justo en Chubut!, donde desde hace tiempo, pero recientemente con mucha fuerza, las personas dijeron contundentemente ‘no a la megaminería’”, apunta.

“Para que los terrenos pierdan valor, a nivel ecológico y productivo, se recurre al fuego. Y cerca de las áreas afectadas, precisamente, se quiere implementar la megaminería”, reflexiona.

Más allá de la ayuda a la Comarca Andina, Jóvenes por Bariloche también ha implementado otros proyectos, como colilleros para playas, paradas de colectivos y el skatepark, con la intención de concientizar acerca de que “una colilla no es semilla; cada una contamina más de sesenta litros de agua”, de acuerdo a lo que informa Jenifer.

A su vez, piensan en la reforestación como “una herramienta obligatoria para combatir el cambio climático”. Pero, más allá de eso, destacan “la falta de planificación en la ciudad”. “Los que gobiernan tienen que escuchar”, afirma Jenifer.

Jenifer, junto a una amiga de Jóvenes por Bariloche (foto: Fabio Hernández).

De esa manera, por ejemplo, hace referencia a la falta de agua en varias zonas de la localidad. 

“Hay que entender que sin agua no podemos vivir. Se debe pensar en las generaciones que vendrán, pero también en nosotros mismos, en relación a un futuro que pronto será presente”, considera la joven. “Hay que recordar que estamos en pandemia, y una de las herramientas para poder mantener la higiene es precisamente el agua”, sostiene.

“El río Ñireco se viene secando desde hace tiempo, y con él se abastece a varios barrios… No hay políticas públicas que traten el problema con la rapidez que se necesita”, asevera, para luego afirmar: “El agua es vida; vale más que el oro”.

Jenifer, a modo de conclusión, recalca “la importancia de que la preocupación individual se lleve a lo colectivo, para que, así, la acción conjunta dé frutos”.

Abril Carrera, que tiene veinte años, es otra joven a la que los incendios del Amazonas afectaron profundamente.

“Cuando vimos aquello, con un grupo de estudiantes de la Universidad del Comahue, decidimos juntarnos para ponernos a trabajar”, explica.

“Nos llamábamos Tierras por el Futuro, y el año pasado nos cambiamos el nombre: ahora somos Tierra Activa, para demostrar la intención de llevar a cabo un activismo basado en las problemáticas locales y de la provincia”, especifica.

Abril manifiesta que aquello que se vivió en la selva amazónica sirvió para que aflore “una conciencia de que hacía falta empezar a moverse y reclamar para que los gobiernos tomen acciones frente a la crisis climática”.

“Ver aquella situación en los pulmones del planeta, con todo ese fuego, movilizó algo que va mas allá de lo político. Se trata de hacer supervivencia, de querer que se mantenga algo para las futuras generaciones, y saber que queda poco tiempo para reparar y transformar las cosas”, reflexiona.

Abril, de Tierra Activa (foto: Fabio Hernández).

“El cambio tiene que ser ahora. Lo que nos pasa cuando vemos quemarse la Comarca Andina, por ejemplo, apunta al mismo sentimiento de que algo anda mal, de que debemos proteger los bosques, ya que nos garantizan un futuro”, añade.

Sobre el activismo ecológico que se está observando en el último tiempo entre un sector importante de la juventud, Abril opina: “Desde hace unos cinco años, a nivel mundial ha despertado este activismo ambiental liderado por jóvenes. Creo que, al ver todo lo que sucede, observamos en riesgo nuestro futuro, nuestros planes y nuestros proyectos. Más allá de esto, me parece que también son cada vez más los adultos que toman conciencia y se suman, con ganas de cambiar sus hábitos, lo que suele ser muy difícil, pero igual hacen el esfuerzo”.

El reconocido ecologista Alejandro Beletzky lleva toda una vida dedicada a la defensa del ambiente. Por eso, su palabra es tan relevante cuando se habla del tema. 

Así, al ser consultado sobre su parecer en cuanto a los nuevos grupos dedicados a la temática, reflexiona: “Que la juventud tome la posta es fundamental, porque lo que vamos a dejar los adultos, que no tuvimos responsabilidad generacional, es un desastre”.

Igualmente, aclara que le “preocupa que muchas veces los jóvenes reaccionan a redes mediáticas que lo único que pretenden es generar movimientos que terminan en la nada”.

“El sistema capitalista extractivo ha creado el ‘ecoconversacionismo’, que apuntaría a: ‘Vamos a hacer algo para que todo siga igual’”, comenta.

“Lo importante es que los movimientos juveniles tomen cartas en el asunto y entiendan que solo una marcha no resuelve los problemas, sino que hay que involucrarse en los ámbitos de gestión política y administrativa”, sentencia.

“Hasta que no salgamos del mandato bíblico de someter a la tierra, e impidamos que los sistemas económicos globales depreden nuestro planeta, hacer únicamente algunas actividades no alcanza, hay que tomar esto como una conducta de vida”, completa.

Alejandro Beletzky, palabra más que autorizada en temáticas ambientales (Foto: Facundo Pardo).

Y, para el final, se guarda una recomendación en pos de llevar a la práctica el deseo de cambiar las cosas: “Con su DNI, cualquiera puede presentarse ante la Justicia y pedir una situación de amparo ante algún hecho que violente la cuestión medioambiental”, expone.

Christian Masello/ Fotos: Fabio Hernández - Facundo Pardo

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