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MANO A MANO: MASCARDI Y MUCHO MÁS

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08/04/2021

Florencia Arietto: “Es necesario tomar decisiones, pero faltan huevos para hacerse cargo de las consecuencias”

Florencia Arietto: “Es necesario tomar decisiones, pero faltan huevos para hacerse cargo de las consecuencias”
Florencia Arietto: “Es necesario tomar decisiones, pero faltan huevos para hacerse cargo de las consecuencias”

Hay ocasiones en las que da gusto conversar con alguna figura pública (incluso cuando esa persona intervenga en una actividad tan desprestigiada como lo es, en la actualidad, y ya desde hace un tiempo largo, la política).

La referencia no es a una coincidencia en ideas, porque, muchas veces, eso no sucede (aunque a veces sí, claro); sin embargo, igualmente puede plantearse un diálogo fructífero.

Para que eso ocurra, el entrevistado debe ser frontal, sin eludir preguntas.

Y, en lo que hace a un periodista gráfico, siempre está el deseo de que el interrogado aporte alguna opción interesante para un título llamativo, ya que un cronista que va para el lado de la tinta (aunque sea virtual) suele tener parte de la cabeza (la que le quede de utilizable, después de años de carrera donde le tocó ver y describir de todo) en la página en blanco que clama por dejar de estarlo.

Entonces, aparece Florencia Arietto.

Aquella que supo ser jefa de Seguridad del club Independiente, puesto del que se fue dando un portazo a raíz de las disidencias existentes en el permiso para que ingresaran ciertos hinchas caracterizados (o barrabravas, para ser más directos).

Ya en aquel entonces, lanzaba dardos con quien ahora es el presidente del club, Hugo Moyano, al que anhelaba ver tras las rejas (en realidad, aún lo desea; en un Tweet del 19 de febrero de este año, escribió: “Tiene que estar preso hace rato. Medio código penal le cabe a ese mafioso y todo su clan”).

También fue asesora del Ministerio de Seguridad de la Nación, en tiempos en los que Patricia Bullrich se encontraba al frente del área. 

Cuando ella arribó, la bomba de Villa Mascardi había explotado hacía un año. El desalojo fallido y la muerte de Rafael Nahuel -junto al fallecimiento de Santiago Maldonado– eran los estigmas de Bullrich (todavía lo son).

Y en este punto cabe una aclaración, porque, de un lado y el otro (en caso de que solo hubiera dos…), estas cuestiones hieren sensibilidades: aquí no se trata de hacer una interpretación acerca de esos temas, sólo se aprecia un dato claro, que refiere a que, más de tres años después, dichos asuntos fueron el detonante de distintos escraches y documentos contra la visita de la exministra a Bariloche.

El caso es que Arietto se ha metido de lleno en diferentes problemáticas de la Patagonia, donde Mascardi ocupa un rol de relevancia.

Acompañó a Bullrich en un encuentro que se definió como apartidario, por más que todas las figuras políticas presentes respondían al PRO (por fuera de la agrupación, solo se vio al secretario de Justicia de la provincia de Río Negro, Mariano Sacchetti, sobre quien los convocantes dijeron que asistió en representación de la gobernadora, Arabela Carreras).

Arietto venía de una mañana movida: visitas a fiscalías, juzgados…

Cabe recordar que forma parte del equipo de letrados de la mesa de coordinación de los vecinos damnificados por la situación que se vive en Mascardi.

En ese sentido, considera: “Es una gran complicación tener un juzgado con subrogantes, porque eso propicia que el juez no tenga estabilidad en el cargo, por lo tanto hay muchos que no quieren pagar costos. Igualmente, impartir la ley es impartir la ley. Si no estás apto para hacer justicia te tendrías que dedicar a otra cosa”.

“Pero hay que aclarar que la existencia de tantos juzgados vacantes, en lugares estratégicos como Bariloche, donde ser subrogante hace que un juez no tenga la seguridad que requiere la complejidad de las causas, es un déficit del Consejo de la Magistratura. En ese sentido, se debe comprender que existe una presión social de un sector, minoritario y faccioso, vinculado al kirchnerismo, que inventa una realidad a su medida”, añade.

Y acá aparece el primer regalo para titular la nota… Porque de ahí venía lo del principio de este artículo: Arietto no es de andarse con medias tintas.

Se le expresa un comentario: –Mientras ustedes llevaban adelante el encuentro con los vecinos de distintas zonas patagónicas afectadas por tomas, miembros de la autodenominada comunidad Lafken Winkul Mapu cortaban la ruta en Villa Mascardi… 

Florencia recoge el guante y golpea a la mandíbula.

–Sí, estaban atacando a los turistas -afirma, para luego arremeter: –La situación me da un poco de vergüenza, porque acá es necesario tomar decisiones, pero faltan huevos para hacerse cargo de las consecuencias.

Más allá de la posibilidad del título para el reportaje (habrá otras, pero difícilmente puedan superar ese “es necesario tomar decisiones, pero faltan huevos para hacerse cargo de las consecuencias”), Arietto, que acaba de formar parte del largo disertar de pobladores afectados por el accionar de los que ella califica como “delincuentes comunes usurpadores”, no pone peros para una charla extensa, de la que derivarán afirmaciones impensadas…

–Menos el representante de la gobernadora, el resto de los dirigentes pertenecían al PRO, lo que le dio un sentido partidario al encuentro, aunque expresen que esa no haya sido la intención…

–Se invitó a todo el mundo. El diputado provincial Juan Martín, por ejemplo, habló con los jefes de bloque, y la del Frente de Todos (María Eugenia Martini) contestó: “Yo no voy a ir con esa represora”, tratando de sacar tajada personal. Hoy estaban las víctimas, y en sus caras mostramos el dolor en toda su magnitud. Los diputados y senadores del Frente de Todos se harán cargo, delante de su gente, sobre por qué no vinieron. Y está el poco compromiso del senador Alberto Weretilneck, que fue gobernador, no es parte de esa agrupación, y tiene una posición tomada clara respecto de estas usurpaciones…

–¿Por qué habla de una falta de compromiso por su parte?

–Porque le escribí personalmente, lo invitamos, al igual que a la senadora Silvina García Larraburu, a los gobernadores de Chubut y Neuquén, Mariano Arcioni y Omar Gutiérrez, al ministro de Justicia, Martín Soria… Excepto García Larraburu, que me contestó algo, y Weretilneck, que dijo que no podía, y tampoco mandó adhesión, ninguno respondió.

–García Larraburu es una de las pocas, si no la única en el Frente de Todos, que, en su momento, se pronunció contra la titular del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, Magdalena Odarda.

–Tengo que reconocer que García Larraburu respondió. Preguntó si era algo partidario, porque muchos lo vendieron como el acto de Bullrich. Le expliqué que había mandado un montón de invitaciones y que podían hablar todos los que quisieran. Creo que hubiera querido venir, o mandar una adhesión, pero el impacto de oponerse a una política que viene del partido que gobierna, del que ella forma parte, debe haber pesado más… Valoro su posición pública respecto de Odarda, que es una sicaria que está haciendo un desastre, porque logra que la sociedad se ponga en contra de los pueblos originarios y se los considere violentos, agresivos… Acá se equipara para abajo: igualan a delincuentes con pueblos originarios, eso es algo que el kirchnerismo hace mucho. Por ejemplo, en una villa, agarran al chico que no roba y al que sí lo hace y lo ponen en igual situación, entonces invisibilizan al que, siendo pobre, no delinque, y eso lo deja desamparado. Odarda lo hace con los usurpadores de Villa Mascardi, que son once mamarrachos, respecto a los Wiritray (comunidad asentada en la cabecera norte de Mascardi, reconocida por todos los pobladores de la zona), que están siendo sometidos y extorsionados por estos delincuentes. Lo que logra es lo contrario de lo que supuestamente desea hacer, ya que desampara a los pueblos originarios que, en paz y con documentos, reclaman sus tierras, sobre las que todos estamos de acuerdo en que sean entregadas, y los coloca a la par de forajidos a los que no les interesa ni siquiera respetar la Bandera Argentina.

–El deseo, obviamente, es que se concrete el desalojo…

–Sí, claro.

–Más allá de la división de poderes, ¿considera que, estando en el gobierno el Frente de Todos, eso puede ocurrir?

–Creo que no; ojalá me equivoque… Este es un gobierno prodelincuentes. Lo digo no solo por lo que sucede en Villa Mascardi, que es una muestra más. Estuvo lo de Guernica, por ejemplo, donde, durante cuatro meses, quisieron convencer a los argentinos acerca de que, si tenías problemas de vivienda, estaba bien usurpar. Existen cuatro millones de personas que, en la Argentina, viven en villas o asentamientos precarios. En Guernica había mil “vivos” que eligieron el atajo. A los usurpadores, ¡desalojo!, porque están delinquiendo. El kirchnerismo tiene una especie de prejuicio de clase, donde se hace el defensor de los pobres pero los estigmatiza y supone que la pobreza explica la delincuencia. Si eso fuera así, Argentina tendría que estar en una guerra civil, porque hay un cincuenta por ciento de la población en esas condiciones, y, en realidad, menos de un uno por ciento delinque. Utilizan el resentimiento de una sociedad desigual para su propio provecho. Además, ese pensamiento tampoco explicaría el delito de guante blanco: ¿por qué un contador, que ha tenido la posibilidad de estudiar, elige blanquear plata del narcotráfico?

–El secretario de Articulación Federal de la Seguridad de la Nación, Gabriel Fuks, la calificó como una “mini Patricia”, que busca hacer carrera a su sombra… ¿quiere contestarle?

–Que cumpla con su deber como secretario de Estado, porque todos le pagamos el sueldo. Sobre las apreciaciones personales y juicios de valor, puede decir lo que quiera, y yo voy a defender su libertad de expresar lo que desee, por más que me critique. Pero que piense en las víctimas y deje de proteger a delincuentes. Tiene que colaborar con la justicia para aplicar la ley, no justificar el delito.

–La renuncia de Marcela Losardo al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, ¿creé que tiene algo que ver con su participación en la mesa de diálogo que creó el gobierno en relación a Mascardi?

–No, me parece que ella no quiere ser una sicaria del kirchnerismo, que, por otra parte, ya tiene varios. Sergio Massa (presidente de la Cámara de Diputados de la Nación) es uno… En cualquier caso, vamos a ver si a Martín Soria le da la nafta en Justicia… Me dijeron que es un hombre de acción. Pero todo ministro, ante Cristina Fernández, que en la actualidad cuenta con los votos y el territorio, se convierte en su sicario y ejecuta las órdenes que le dicta.

–¿Quién ejerce el gobierno: Cristina o Alberto Fernández?

–Alberto es una persona puesta por Cristina, pero no es su víctima, sino un “vivo” al que no le gusta laburar: nunca agarró una pala. Pero el poder es de ella, porque tiene los votos. Él, antes de que lo eligiera, formó un partido que no pudo meter un legislador… eso no se puede soslayar.

–Una de las principales cosas que causan revuelo en Bariloche cuando se habla de Patricia Bullrich es la muerte de Rafael Nahuel, a quien muchos idolatran… Incluso están quienes toman su tumba como una especie de santuario. ¿Qué opinión tiene sobre lo que sucedió con él?

–Creo que hay que volver al fallo del juez Leónidas Moldes, quien dijo que, en todo caso, había exceso en la legítima defensa. De ningún modo un Albatros, si alguno de ellos es el responsable de la muerte de Nahuel, buscó asesinarlo, sino que se trató de un enfrentamiento… El kirchnerismo tiene mucho de romantizar la violencia.

–¿Se refiere a transmutar el presente en lo que sucedió en los setenta?

–Claro, el trasvasamiento generacional de Cristina de Kirchner es con los hijos de los montoneros. No lo digo en forma peyorativa. En lo personal, querellé contra el terrorismo de Estado por Roberto Quieto (dirigente montonero secuestrado y desaparecido en diciembre de 1975, tres meses antes del golpe militar): representé a su familia, aunque considero que debería haber sido detenido y sometido a juicio por cometer delitos durante un gobierno democrático, pero eso no implica que el Estado pudiera agarrarlo, desaparecerlo, torturarlo… Yo no tengo conflictos con ese tema, aunque el kirchnerismo quiera arrastrarme hacia ahí. También Claudia Rucci (hija de José Ignacio Rucci, dirigente gremial asesinado en septiembre de 1973) sabe que voy a querellar por su padre para pelear la lesa humanidad, porque el Estatuto de Roma dice que, cuando grupos de civiles con entrenamiento militar atacan masivamente a la sociedad durante un gobierno democrático, como pasó con Montoneros o el Ejército Revolucionario del Pueblo, corresponde esa calificación. El kirchnerismo te lleva a tener que elegir entre una cosa y la otra, por eso, al expresar esto, mañana me van a decir que estoy a favor de Videla… Aclaro, entonces, que de ningún modo el ataque guerrillero a un Estado constitucional puede llevar a un Estado de terror, jamás. Pero no podemos desconocer aquella violencia y esas muertes, porque, si querés negar lo que sucedió, emerge. El kirchnerismo, que se encuentra en una situación de decadencia, usufructuó con el resentimiento y lo convirtió en una estrategia de poder. Tenemos que reconstruir la unión más allá de la diversidad, porque, si no, se termina en violencia.

–¿Se imagina a Bullrich futura presidenta?

–Sí, por supuesto.

–¿Y una contienda electoral entre Patricia y Cristina?

–No creo que pase… Me parece que Cristina está peleando por su libertad y la de su familia. En ese punto, puedo escindirme de la crítica política que tengo, porque soy opositora y le quiero ganar, ya que siento que el kirchnerismo es muy dañino, pero la comprendo como madre, así como su desesperación por hacer cualquier cosa por evitar las responsabilidades que indefectiblemente tiene respecto de su deuda ante la justicia… No creo que se dé un enfrentamiento con Patricia. 

–En el hipotético caso de un gobierno de Bullrich, ¿le gustaría transformarse en ministra?

–Seré lo que tenga que ser para ayudar a pensar un país donde se proteja la vida, la libertad y la propiedad privada… 

–Lo pregunto de otra manera: si le dieran a elegir entre Seguridad y Justicia, ¿con cuál de los ministerios se quedaría?

–Con cualquiera de los dos, porque son estratégicos y conforman uno de los tres ejes que tendrá la Argentina en los próximos años; los otros son el trabajo y la moneda. Esos puntos deben resolverse estructuralmente, no emparchando. Hay que hacer una reforma sindical, bajar cargas sociales… El veintitrés por ciento que les cobran de impuestos a las pyme, ¿a dónde va? Tenemos que meter la cuchara en los privilegios de los sindicatos… No va a ser fácil, pero, como gobierno, lo vamos a hacer. Y qué pasará con la inflación: ¿vamos a tener una moneda virtual que la absorba o seguiremos pedaleando?

–Hace algún tiempo, no se sentía segura de decir que era parte del PRO. ¿Ahora se considera dentro de la agrupación?

–Yo, en realidad, soy peronista, y, aunque no soy afiliada al PRO, estoy en el espacio que lidera Patricia. Ella tampoco pertenecía al partido.

–Pero hoy es su presidenta…

–Ella venía de Unión por la Libertad, y la pusieron como presidenta del PRO para que el partido se convierta en algo más dinámico, ya que, si bien se trataba de una propuesta nueva, tenía bastante gente que huía de la discusión política y el barro. Le quiere incorporar una doctrina, un plan. Y yo estoy con Patricia.

Christian Masello/ Fotos: Fabio Hernández

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