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"SENTÍ DIEZ MIL QUINIENTAS COSAS A LA VEZ"

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30/03/2021

El papá de Lucas contó cómo fue estar frente a quien atropelló y mató a su hijo

El papá de Lucas contó cómo fue estar frente a quien atropelló y mató a su hijo
El papá de Lucas contó cómo fue estar frente a quien atropelló y mató a su hijo

“Fue la primera ocasión en que estuve frente a frente con él”, indicó Luis Caro, papá de Lucas, el adolescente de diecisiete años que falleció el 28 de febrero, al ser atropellado por Matías Vázquez, justamente la persona a la que Luis miró a la cara durante la audiencia donde se decidió revocar el carácter domiciliario de la prisión preventiva impuesta al acusado (aunque la medida no está firme, ya que la defensa tiene tres días para apelar).

“Sentí diez mil quinientas cosas a la vez”, apuntó el padre de Lucas, al referirse a las sensaciones que lo invadieron al estar, por ser parte querellante, ante la persona que mató a su hijo.

“Lo que valoro, y lo que destaco de mi familia, es que nosotros siempre mantenemos la cordura, la dignidad del ser humano”, explicó.

En ese sentido, expuso las razones que lo llevaron a conservar una línea de conducta, aun al estar junto al hombre que huyó y dejó tirado a su hijo moribundo: “Todo lo que hago es por Lucas, y hoy pongo su alma en mí, así que llegar a la violencia, increparlo, hacer cualquier cosa por el estilo, creo que sería algo que él no me hubiera perdonado, porque sabía que no soy así”.

“No necesité ser agresivo, porque, con mi dignidad de padre, con todo el sufrimiento que tengo adentro, le he demostrado que soy mucho más persona que él”, añadió.

“Todos podemos cometer errores, pero si, aunque sea, hubiese tratado de ayudar a Lucas, uno hubiera mirado con otra perspectiva las cosas. Lo más imperdonable es que, tras atropellarlo, lo haya dejado tirado y se diera a la fuga, para luego irse a dormir”, consideró.

“No tuvo la decencia de prestar atención y no manejar borracho; arrolló a un chico y lo abandonó como a un perro”, manifestó, para luego destacar que la fiscalía remarcó los agravantes de que Vázquez no intentó socorrer a la víctima, conducía con una cuota importante de alcohol en sangre y circulaba treinta kilómetros por encima de la máxima permitida. 

“Me gustó cómo actuó la fiscal; creo que pidió lo justo”, expresó, en un momento donde, tras la audiencia, se prevé un juicio por una escala penal de entre tres y seis años para el acusado.

“Lograr que, de a poco, se haga justicia es una alegría interna… Da algo de alivio, aunque no completamente”, comentó, en relación a la decisión de sacarle el carácter de domiciliaria a la prisión preventiva.

“Lucho por mi hijo, y los de los demás, para que esto no vuelva a suceder”, dijo Luis, a la vez que recalcó el apoyo de la sociedad: “La comunidad de Bariloche se está haciendo escuchar”, afirmó.

Luis contó que, por estos días, vive “una mezcla grande de sensaciones”.

Cabe recordar que el domingo, al cumplirse un mes de la muerte de Lucas, se descubrió un cartel en el kilómetro 9,500 de Bustillo, sitio donde ocurrió el hecho.

Allí, ahora, una estrella amarilla, con el nombre del muchacho, inmortaliza la tragedia.

“Destapar esa placa fue como volver a vivir el primer momento, cuando falleció mi hijo…”, suspiró Luis.

Así, develó que regresar a la casa, la tarde dominical, fue duro, porque también volvían instantáneas del dolor.

“Recrear ese momento en que te informan que tu hijo tuvo un accidente, llegar al lugar y que te digan que no se salvó, que falleció… verlo tirado…”, rememoró.

Luis, la madrugada fatal, estaba trabajando (cumple tareas en el área de seguridad), cuando recibió un llamado de su mujer, quien le contó que se había comunicado la novia de Lucas (el muchacho estaba junto a ella y la madre de la chica) para decirle que se había producido un accidente.

“Salí, y, cuando llegué al lugar, vi a mi hijo en el suelo, con los médicos haciéndole RCP (reanimación cardiopulmonar)… Yo no quería creer lo que observaba”, reveló Luis.

“Se encontraba entubado… Le habían puesto un desfibrilador… Y llegó ese momento en el que te dicen: ‘No podemos hacer más nada’”, recordó.

“Estuve con él un rato largo, tocándole el pecho, diciéndole ‘Volvé, hijo, te necesito...’”, continuó.

“Después, cuando llegó Fernando, mi hijo mayor, lo vi arrojarse sobre el hermano, mientras le decía: ‘Loco, levantate, no me hagas esto’”, evocó.

También mencionó la desesperación que lo llevaba a gritarle a los bomberos que, por favor, hicieran algo, lo que sea, aunque veía que Lucas ya no respiraba. “Y la sensación de angustia, que vengan, te saquen, y lo tapen con una lona”, repasó.

“Todas esas cosas que quedaron grabadas en nuestra mente revivieron el día de la placa”, explicó.

Y también, los últimos momentos compartidos con Lucas. “Por la mañana, llevamos juntos a la mamá al trabajo, en el kilómetro 8. Después, me preguntó si podíamos comprar unas facturas. Como era temprano, y las panaderías estaban aún cerradas, nos quedamos en el auto, charlando y escuchando música. Luego, me pidió que lo alcanzara, porque deseaba darle una sorpresa a la novia, le quería obsequiar el desayuno, y había comprado una rosa, y eso que él jamás fue un chico de regalar flores”, reconstruyó.

“Gordo, a la noche te llamo”, le dijo Lucas, al bajarse del auto.

“Bueno, hijo, portate bien, después charlamos”, contestó Luis.

Pero esa conversación nunca llegó…

Christian Masello/ Fotos: Matías Garay

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