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EL USO DE LA ESCUELA DE HOTELERÍA PARA LOS PACIENTES Y MUCHO MÁS

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14/03/2021

"En Bariloche hay veinticinco mil personas con distintas patologías mentales"

"En Bariloche hay veinticinco mil personas con distintas patologías mentales"
"En Bariloche hay veinticinco mil personas con distintas patologías mentales"

Ante la llegada de la pandemia, en su momento se decidió que los pacientes de salud mental del hospital Ramón Carrillo se trasladaran a la Escuela de Hotelería.

Ahora, con el regreso de las clases presenciales, el tema tomó interés mediático, lo que, a su vez, sirve para descubrir la preocupación y complejidades que encierra la cuestión.

Por un lado, puntualmente en lo que respecta a la institución educativa donde se encuentran los pacientes, el domingo no había seguridad acerca de cuándo podría realizarse su traslado, ni precisiones sobre el sitio escogido como nuevo destino.

Desde el Ministerio de Educación provincial, se indicó que aún no se podían brindar precisiones, pero que se trabajaba con el área de Salud para “solucionar el tema”.

Cabe recordar que el director del hospital, Leonardo Gil, había sugerido que no habría inconveniente en que los alumnos retornaran a las aulas aún con los pacientes en la escuela, ya que el sitio podría dividirse para que no se mezclaran.

Luego, cuando se notificó oficialmente que durante la semana, precisamente, comenzaría la presencialidad en la institución, estudiantes y padres marcharon por las calles molestos por la determinación. Los papás incluso afirmaron que, en esas condiciones, no enviarían a sus hijos al colegio. 

Tanto malestar derivó en que se hablara de un pronto cambio de sitio para los pacientes e, incluso, la titular de Educación de la provincia había expresado que ya se sabía a qué lugar se los llevaría. 

Por su parte, el ministro de Salud de Río Negro, Fabián Zgaib, al ser consultado por El Cordillerano, explicó que recién el lunes se determinará a dónde y cuándo se efectuará el traslado.

Pero todo este revuelo puso sobre la mesa un tema del que no se suele hablar: ¿qué pasa con la salud mental en Bariloche?

El Grupo de Allegados de Personas con Enfermedades Mentales (GAPEM) es una asociación sin fines de lucro creada para defender los derechos y mejorar la calidad de vida de quienes padecen problemáticas mentales y también de sus familias.

Su presidenta, Norma Medina, al hablar de lo que sucede en la ciudad con respecto a la temática, consideró: “Lo que pasa hoy no es más que lo que ya pasaba ayer y anteayer…”.

“Los pacientes mentales tienen derechos que muchas veces son vulnerados”, afirmó.

“No es posible que sean discriminados; poseen derecho a la igualdad, a la dignidad, a la vida, a la salud, a la libertad personal y a la identidad”, dijo, para luego sostener: “En Bariloche tenemos que lograr que eso se efectivice”.

Norma explicó que existe una “falta de iniciativa legislativa provincial para ampliar y perfeccionar la asistencia a este tipo de pacientes y sus familiares”.

En tal sentido, expuso que “el sistema vigente para las patologías mentales en la provincia de Río Negro tiene un diseño normativo alejado de la realidad práctica”.

Entre otras cosas, mencionó que se necesitan medidas “para que las clínicas privadas garanticen la atención de esos pacientes”, porque “no tienen ni una habitación para una problemática de descompensación mental breve”.

Aseveró que muchas, incluso, “ni siquiera cuentan con psiquiatras”, dándole la espalda al tema.

“Queremos la creación de una institución especializada, dotada con los recursos necesarios para resolver situaciones de emergencia que impliquen la compensación del paciente mental en momentos de crisis, así como la atención de patologías graves”, sostuvo.

Habló también de la necesidad de “un hospital de día”, que, como la expresión lo dice, sería para estar durante la jornada, no para pernoctar, lo que implicaría una “hospitalización parcial, con operadores especializados y suficientes”.

“Hay muchos profesionales dispuestos a mejorar la calidad de vida de los pacientes, pero no existe en la ciudad una estructura que pueda resolver en su totalidad la problemática”, reflexionó.

“Se cuenta con especialistas, y de gran valía, pero si no les damos plata, ni estructura, ¿qué pueden hacer?”, preguntó en forma retórica.

“No hay espacios de rehabilitación y reinserción social”, apuntó.

Así, consideró que muchos “deben migrar a otras provincias a un costo muy oneroso, tanto en lo económico como en lo emocional”, porque eso implica la salida de su entorno natural.

“No hay manicomización en Río Negro, la cual no es necesaria, pero tampoco existe internación breve. La había en el hospital, pero ahí los pacientes deambulaban y dormían en la sala general, donde podía haber gente operada o parturientas… todo eso es un desastre”, comentó.

“Se sabe de proyectos para la creación de espacios como los que solicitamos, pero las medidas políticas impiden que prosperen”, afirmó.

Ante ese panorama, Norma contó que “las familias, en silencio, soportan constantes negativas, y van de una institución a otra solicitando una asistencia que nunca alcanza”.

Todo el contexto deriva en “marginalidad, exclusión, y una eventual discriminación de las personas con problemas mentales y sus familias”.

La mujer informó que “en el país existen cooperativas de trabajo” para las personas con ese tipo de problemática. “Pero en Bariloche no hay nada”, aseveró.

Norma reveló que, más allá de que “falta un censo de salud mental” para brindar precisiones, en la ciudad hay “aproximadamente veinticinco mil personas con distintas patologías mentales”.

“Cuando empezamos con el grupo, hace seis años, decíamos que una de cada cuatro personas tuvo, tiene o tendrá alguna; hoy consideramos que es una de cada tres, dadas las circunstancias que estamos viviendo”, refirió.

“A Bariloche no le importa quienes padecen estos trastornos; la salud mental es algo que molesta”, advirtió.

Así, reflexionó que la falta de infraestructura destinada a los pacientes de este tipo, más una adecuada atención, que tendría que provenir de una agenda de política y de salud que incluyera la cuestión de manera seria, provoca que abunden esos seres “marrones”, como los llama ella, sin un futuro a la vista, perdidos en las calles, donde suelen dormir, muchas veces volcados al alcoholismo, porque no hay que olvidar que la problemática se vincula a otras, como el apego a la botella, la drogadicción, los trastornos de alimentación, y algo de lo que no se habla, pero que está ahí, presente, para recordar que la falta de una atención adecuada es seria: el suicidio.

Apuntando a un correcto tratamiento, la mujer habló de tres factores que deben estar conectados de manera correcta: obviamente, el paciente mental; el profesional encargado de su tratamiento; la familia.

Para eso existe GAPEM, un lugar de encuentro donde se ayuda a lograr ese equilibrio, a la vez que se brinda información para que los allegados a un paciente mental sepan cómo actuar, incluso desde lo normativo, porque debe recordarse que, por ejemplo, se tiene que tramitar el certificado de discapacidad.

“Nuestro único interés es la salud de nuestros hijos”, enunció Norma.

Justamente, a partir de ahí es donde surge la preocupación de muchos padres con descendientes que padecen trastornos mentales: “¿Quién lo va a cuidar cuando yo no esté?”

“Si en Bariloche hubiera una institución de salud mental adecuada, razonable, honesta, sincera, nuestros hijos tendrían la posibilidad de un futuro”, razona Norma.

Christian Masello

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