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OVIDIO ZÚÑIGA RECORDÓ A MENEM

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14/02/2021

“En cada casa de un trabajador, había un cuadro o un afiche con su foto”

“En cada casa de un trabajador, había un cuadro o un afiche con su foto”
“En cada casa de un trabajador, había un cuadro o un afiche con su foto”

“Acompañé a Carlos Menem cuando me daba la revolución productiva, y me alejé de él con la privatización de YPF y los ferrocarriles”, sintetizó Ovidio Zúñiga, referente de la Unión de Trabajadores Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA) en Bariloche, que luego volvió a estar junto al riojano en el último intento por llegar a la presidencia, en 2003.

“Siento nostalgia por un hombre que fue muy importante para el peronismo y el país”, lo recordó Ovidio.

Y dijo sentir “indignación cuando hablan del liberalismo de Menem en su gobierno”, y dejan de lado que muchos otros dirigentes apoyaron aquel camino, incluso los que ahora lo critican, y destacó entre ellos a la actual vicepresidenta, Cristina Fernández.

“No le achaquemos las políticas neoliberales sólo a Menem. Hubo un Consejo del partido, y un sector importante de la dirigencia gremial, que lo acompañó”, afirmó.

“Él no hubiera podido hacer lo que hizo sin el aval del actual presidente del partido, José Luis Gioja, como también de Cristina y Néstor Kirchner, y de Eduardo Duhalde”, añadió.

“Muchos de los que hoy hablan del liberalismo de Menem, como la propia Cristina, fueron los que hicieron votar la privatización de YPF”, remarcó Ovidio, que se diferenció diciendo que, en aquel momento, mientras se encontraba al frente de las 62 Organizaciones Peronistas de Río Negro, hizo un paro en la provincia, más allá de los llamados de Remo Costanzo, Carlos Soria y Miguel Ángel Pichetto, que buscaban que cambiara de opinión.

Pero, antes del desencanto propiciado por el modelo “privaticionista”, Zúñiga respaldó al riojano y luchó para que fuera presidente.

“Tuve la suerte de ser, en Río Negro en general, y particularmente en Bariloche, probablemente el dirigente sindical y político al que primero se acercaron los menemistas”, confió.

En ese sentido, recordó: “Una tarde/noche con mucha nieve, en el invierno de 1988, se acercó a mi casa, en el Alto, Alberto Kohan (futuro secretario general de la Presidencia), para decirme que sabían que yo tenía un compromiso fuerte con lo que Menem en ese momento definía como la revolución productiva del país, y que entendían que los otros dirigentes locales y provinciales, como ‘Chiche’ Costa, Pichetto, Soria y Costanzo, estaban alineados con Antonio Cafiero. Así, me preguntó si estaba de acuerdo en trabajar con ellos”.

“Con todo gusto”, respondió el sindicalista, que iba a colaborar primero en la interna y, luego, en las elecciones generales.

“En ese contexto, tuve los primeros encuentros con Menem, cuando vino a Bariloche y yo conduje el auto en el que fuimos a buscarlo al aeropuerto, para después llevarlo al hotel Sol. Todo el cuerpo de delegados y la comisión ejecutiva del gremio de gastronómicos se esforzaron para hacer un acto en Bomberos Voluntarios”, rememoró.

De los tiempos en que el riojano daba sus pasos iniciales en campaña, cita una anécdota que le transmitió Luis Barrionuevo, que decía que, la primera vez que utilizaron el Menemóvil, transporte a bordo del que se moverían por todo el país, en Buenos Aires hicieron un trayecto en el que el gremialista había llevado gente que se movía de un sitio a otro, haciendo “bulto”.

“¿Pero estos no eran los mismos que estaban cuando salimos?”, preguntó Menem.

“Ya va a ‘pegar’, Turco, ya va a ‘pegar’”, respondió Barrionuevo.

Y ‘pego’.

Menem fue elegido presidente y, más allá del objetivo logrado, Zúñiga se sintió desencantado con el rumbo que tomó el gobierno, por lo que dio un paso al costado.

Eso no quitó que siguiera en contacto con el riojano.

“Siempre tuve muy buena relación con él. Recuerdo que fuimos a verlo con ‘Chiche’ Costa, que estaba en la intendencia, para que se hiciera la V Cumbre Iberoamericana en Bariloche. Ella venía de otro sector interno, pero Menem era muy amplio en esas cosas, un político de raza. La Cumbre se hizo acá y fue un éxito”, apuntó Ovidio.

El sindicalista también cita otra anécdota protagonizada por “Chiche” Costa y Menem.

Ella quería ser diputada nacional, y Zúñiga le dijo que trabajaría para que eso se hiciera realidad.

Un día, Remo Costanzo, que sería el candidato a gobernador, lo llamó y le anunció que Menem quería verlos en Buenos Aires.

Viajaron y el entonces presidente los recibió junto a Eduardo Bauzá.

“Sabía que yo había tomado distancia del menemismo, pero me saludó bien. También se había distanciado de él Luis Barrionuevo. Y, con su tono tan particular, Menem me dijo: ‘¿Cómo anda Luisito…? Yo le dije que siempre hay que tener una agenda… para anotar a los que te traicionan, Ovidio’”, recordó, entre risas, Zúñiga.

Aquella vez, en determinado momento, Menem se retiró y los dejó con Bauzá para que les transmitiera que querían que el “Gringo” Soria continuara en la diputación, “porque tiene temas demasiado importantes para el país”.

“‘Chiche’, a Soria, si iban a internas, le ganaba por afano”, manifestó el hombre de UTHGRA.

Ovidio le dijo a Bauzá: “‘Flaco’, yo voy a llevar el mensaje, pero decile al presidente que no se apresure a levantarle la mano a Soria, porque, si ‘Chiche’ insiste en ser candidata, todo el aparato que podamos mover va a estar de su lado”.

Así, el sindicalista regresó a Bariloche y fue al despacho de la intendencia para contarle a la jefa comunal lo que sucedía.

El hombre de UTHGRA narra que ella fue hasta la ventana, meditó unos segundos, y expresó: “A mí, Menem me ayudó muchísimo, Ovidio. No puedo decirle que no. Respondele que no voy a ser candidata”.

Zúñiga volvió a apoyar al riojano la última vez que apostó a ser presidente.

“Me acerqué a él nuevamente en 2001. Yo era diputado nacional. Los sectores del poder del partido se habían alejado de su lado, con Duhalde a la cabeza, que posicionó a Néstor Kirchner”, indicó.

“Ahí yo vi a un Menem diferente, tras la experiencia de las dos presidencias, con otras condiciones para dirigir el país. Había aprendido muchas cosas”, añadió.

“En 2001 y 2002 mantuve varias reuniones con él. Lo veía con gran capacidad. Si no hubiera trabajado un aparato tan duro para encumbrar a Kirchner, creo que habría sido presidente nuevamente. Para mí, era el mejor candidato que tenía el justicialismo en ese momento”, consideró.

Y recordó: “Le ganó en primera instancia a Kirchner, y después comenzó la atropellada de Duhalde con toda la provincia de Buenos Aires, y se bajó de la candidatura”.

Al citar a Néstor, espetó: “Me indigna mucho escuchar algunas expresiones de gente que parece achacarle sólo a Menem las cosas que pasaron durante su presidencia, porque fueron avaladas por el Consejo del partido, por gobernadores como Néstor Kirchner, quien dijo, cuando le elevaron quinientos millones de dólares –los cuales después desaparecieron de las arcas de Santa Cruz–, que Menem era el mejor presidente después de Perón…”.

Ovidio apreció que vivió “los momentos más gratos de Carlos Menem, cuando estaba en el corazón de todos los argentinos”.

“En cada casa de un trabajador, había un cuadro o un afiche son su foto”, concluyó.

Christian Masello