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GRAN GESTO DE AMOR HACIA EL PRÓJIMO

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10/02/2021

Una familia cerró su camping para brindar alimentos y descanso a los brigadistas

Una familia cerró su camping para brindar alimentos y descanso a los brigadistas
Una familia cerró su camping para brindar alimentos y descanso a los brigadistas

La propietaria de un camping de El Bolsón decidió en plena temporada cerrar las puertas a los visitantes para abrirlas a los brigadistas abocados al ataque del incendio forestal.

Se trata de Paola Marincovich, quien, con su familia, comenzó a ofrecer viandas y cabañas de manera desinteresada a quienes trabajan en el combate del fuego, para que vayan a comer algo casero y descansar.

El camping está ubicado en Ruta 40 Norte, kilómetro 1923. Paola dijo: “Nosotros lo vivimos muy de cerca porque el inicio del incendio fue muy cerca de donde vive una de mis hijas”. Ahí pasaron días y noches enteras trabajando, “fue muy triste ver llegar a los brigadistas a las cinco de la mañana y que a las seis de la tarde siguieran sin nada en sus estómagos”, dijo muy angustiada.

Es tanta la vocación de servicio que el alimentarse no estaba dentro de sus prioridades frente al desastre que estaban presenciando. “Hablé con mi esposo, empezamos a devolver las reservas que teníamos para esta semana, devolviendo el dinero a la gente y disponiendo nuestro lugar para recibir a todos los brigadistas”.

Un espacio al cual poder acudir cuando bajan agotados, tomar unos mates, comer algo rico, ducharse  y descansar. “Toda mi familia estuvo de acuerdo porque no todo en la vida es generar plata, hay que pensar en el prójimo y qué mejor que pensar en los combatientes y civiles que están cuidando algo nuestro”.

Agregó: “Muchos vivimos del turismo, pero si se nos siguen quemando los bosques no tendremos mucho para ofrecer”. Todos los visitantes que habían reservado, entendieron el gesto y solo cambiaron para otra fecha.

“El 24 de enero a las seis y media de la tarde empezó el incendio, desde entonces con mi familia estamos colaborando y todo sale de nuestros bolsillos”, aclaró. Una iglesia a la que concurren también colaboró con ellos.

Comienzan a las siete de la mañana entregando viandas a quienes salen hacia la zona del incendio. “Terminamos muy tarde, pero nos vamos a dormir con el corazón contento, felices sabiendo que pudimos dar una fruta o una botella de agua a esa gente que ha venido de otros lugares dejando a su familia y corriendo un riesgo”.

Con la voz cortada por el llanto dijo: “El fuego lo tuvimos ahí nomás, es triste y qué mejor que brindarles a esas personas un lugarcito, son tres cabañas humildes, pero sirven para sacarse los borcegos pesados y descansar sus pies quemados”.

Teniendo en cuenta que venimos de una situación económica desastrosa, el tomar la decisión de cerrar al turismo no es simple. “A El Bolsón, en lo que va de esta temporada de verano entraron 250 mil turistas, mucha gente, lo que más me dolía es cada vez que iba al centro ver a la gente paseando mientras nuestro pueblo se prendía fuego”.

Detalló: “Hay familias enteras trabajando en el incendio, he visto abuelos, nietos, grupos familiares enteros sin experiencia ayudando porque no daban abasto los brigadistas”.

Diariamente elaboran aproximadamente 45 viandas: “Hacen falta más, pero no nos da para más, hoy estamos haciendo pollos con verduras salteadas, no podemos utilizar huevos por el calor”. Paola dijo estar muy orgullosa de su familia: “Cada vez que nos nace hacer algo así, de brindar ayuda para el otro, estamos todos unidos”.

Hasta el momento, solo han recibido algunos insumos de parte del pastor de la iglesia: “No queremos que las noticias digan que la familia Ramos está ayudando, porque no nos interesa ser conocidos”. Sí quieren dejar en claro que no tienen nada que ver con la política: “Tampoco con la gente que está juntando dinero en la plaza, hemos visto muchas cosas que me causan indignación, tanta fruta y comida puesta al sol y sé que a los brigadistas no les está llegando”. Dijo que hay gente sacando provecho de la situación actual y que hay que estar atentos.

Susana Alegría