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INTERÉS GENERAL

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10/02/2021

Cuidado, el caño de escape y colillas de cigarrillos pueden provocar un incendio

Cuidado, el caño de escape y colillas de cigarrillos pueden provocar un incendio
Cuidado, el caño de escape y colillas de cigarrillos pueden provocar un incendio

Los tubos de escapes de motores, más calientes que nunca en verano, pueden convertirse en una perfecta combinación para desatar un incendio si un vehículo se estaciona en una ruta con banquinas poco mantenidas y altos pastizales.

Otros de los orígenes pueden ser las colillas de los cigarrillos arrojadas por los automovilistas al costado de esos viaductos.

En estos días, la piel de los rionegrinos y de los defensores del medio ambiente están sensibilizados con el desastre ecológico causado por las brasas de un asado en El Bolsón, por lo tanto resulta imprescindible tomar en cuenta las sugerencias preventivas.

Hay que ponderar que el caño se fabrica generalmente de acero inoxidable, pero puede ser de acero aluminizado, y levanta altas temperaturas.

En consecuencia, este tipo de riesgo suele ocasionar siniestros en rutas asfaltadas, sobre todo en aquellas de la zona central y la costa atlántica de Río Negro, como la ruta provincial 1, y las nacionales N° 3, 22, 250 o 251.

No se descarta que en esta última -en tramos del trayecto entre Río Colorado y San Antonio Oeste- hayan sido la causa de antiguos siniestros presuntamente provocados por turistas estacionados al costado de la ruta.

 Algunos suelen estacionar al costado, y ahí pueden rozar alguna pequeña mata que queda con alguna ceniza, con el peligro de tender a reavivar con fuertes vientos, y convertirse en posteriores llamas.

“Estamos hablando de casos accidentales, pero junto con los escapes, están los cigarrillos, y también los tractores que se desplazan por las chacras y en su paso generar alguna chispa”, observó el jefe del Servicio de Lucha contra Incendios (Splif)-General Conesa, Jorge Chiriotti, ante una consulta de Noticias.

Consideró además que debe existir una contribución de los propietarios de campos para evitar la costumbre de encender fuego, y además mantener “picadas” (franja interior de los campos libres de pastizales combustibles) y los alambrados limpios, como para evitar la propagación.

La zona de Conesa guarda un grave antecedente cuando en forma inescrupulosa encendió una fogata en febrero del año pasado y con el correr de los días afectó el camping, y una buena punta de hectareas en chacras. Esto obligó a las autoridades a solicitar apoyo de un helicóptero del Plan Nacional de Manejo del Fuego (PNM) que contribuyó para apagar los focos.

No obstante, Chiriotti aclaró que “la gente no está usando el fuego, contribuye avisando a tiempo, y hemos trabajado mucho en prevención”.

De noviembre hasta ahora, en el radio de acción del Splif-Conesa que se extiende desde Valle Medio y Río Colorado hasta el Atlántico, donde hay campos de montes y pastizales, ese cuerpo especial tuvo 129 intervenciones para apagar llamas en un total de 9.783 hectáreas.

Afortunadamente, los sectores de secano de la meseta rionegrina no han tenido demasiados inconvenientes ya que se vienen reduciendo los daños ambientales. En la temporada 2019-2020 fueron destruidas por el fuego 73.000 hectáreas, en el lapso de 2018-2019 se alcanzó a 128.000, y entre 2017-2018 las pérdidas cubrieron 159.000.