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NO SE SABE SI LAS CLASES EMPIEZAN, PERO YA ESTÁN LOS PRECIOS DE LOS ÚTILES

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09/02/2021

Mandar a un chico a la escuela cuesta entre cuatro y cinco mil pesos

Mandar a un chico a la escuela cuesta entre cuatro y cinco mil pesos
Mandar a un chico a la escuela cuesta entre cuatro y cinco mil pesos

“Comprando lo básico, mandar a un chico a la escuela cuesta entre cuatro y cinco mil pesos”, consideró Manuel Montañez, encargado del local La Papelera ubicado en Onelli, en referencia al precio de una “canasta escolar”.

Explicó que esos valores corresponden tanto a primaria como secundaria, en caso de que se debiera adquirir la totalidad de elementos que el alumno tiene que utilizar.

Por lo general, las compras son de menos cantidad de cosas, ya que los padres suelen “reciclar” lo que viene del año anterior, sobre todo en el panorama actual, donde se arriba de un período en el que las clases fueron virtuales, y los útiles sufrieron menos desgaste.

Pero en lo que hace a los más pequeños, que comienzan primer grado, como en aquellos adolescentes que dan sus pasos iniciales en el secundario, a menos que tengan algún hermano de quien “heredar” mochilas, cartucheras y demás artículos, la cosa se complica, y ahí sí se debe empezar a hacer cuentas para llegar a comprar todo el material.

“Estimamos que los precios tienen entre un veinte y un veinticinco por ciento de aumento con respecto al año pasado”, señaló Montañez, quien advirtió que, en realidad, el incremento, por la inflación que hubo durante toda la pandemia, debería haber sido bastante mayor. “Habría que haber aumentado no menos de un treinta y cinco por ciento, pero apostamos a que la gente pueda seguir comprando”, expuso.

Explicó que, en su mayoría, los productos que venden son nacionales, aunque también cuentan con algunos importados.

Y ahí se abre un asterisco, porque la importación es otra cuestión que se ha modificado con la llegada del COVID. “Lo que antes venía en diez días, ahora tarda en llegar tres meses, y hay marcas que no las hemos podido volver a conseguir”, indicó Montañez. Agregó que, además de que ingresan muy pocas cosas del exterior, “el aumento en el precio es notable: si una lapicera importada costaba cincuenta pesos, hoy sale trescientos”.

Igualmente, la mayoría de la gente no va tras lo importado, o “de marca”, sino que recurre a lo más económico. “El noventa por ciento de las personas que vienen se fija en el precio; el diez por ciento restante, que tal vez es el de mejor poder adquisitivo, busca la marca, o el producto que le gusta, sin preguntar costo”, manifestó el encargado del local.

“En otros tiempos, los padres venían con los hijos y era ‘comprate dos cuadernos, una caja de lápices, esto, aquello...’, se reponía todo. Hoy, no. Ahora es ‘todavía te quedan colores del año pasado, tu lapicera aún sirve…’. Pasa con todo, no sólo en lo escolar. Uno va al supermercado y se cuida; antes, se daba los gustos”, ejemplifica el comerciante.

Montañez recordó que en 2020, las ventas en relación al inicio de clases, habían sido buenas. Luego llegó el cierre obligado; después, las habilitaciones paulatinas; y, en este momento, un regreso a algo así como la normalidad. Pero, igualmente, aunque se habla de la vuelta a las aulas, eso no se ha traducido, todavía, en una activación comercial sobre los productos que corresponden a la canasta escolar. “Hay una incertidumbre muy grande. Algunos dicen que las clases no arrancan; otros, que empiezan el 3 de marzo; y están los que afirman que sólo serán virtuales…”, señaló.

Remarcó que antes, en enero, luego de las Fiestas, y tras haber cobrado el sueldo correspondiente a diciembre, los padres solían iniciar el período de compras para el colegio. “En cambio, este año, en ese mes no pasó nada, y febrero está arrancando con consultas”, apuntó.

“Hay papás que vienen con las listas de las cosas que necesitan, porque hay colegios que las dieron, pero quieren averiguar si ya pasaron otros padres o los profesores…”, añadió. “La gente está esperando hasta último momento para hacer las compras”, aseveró.

Montañez tiene un hijo en edad escolar (diez años). En ese sentido, comentó que, más allá de que comercialmente le serviría, por el rubro al que se dedica, le gustaría que las clases presenciales comenzaran. “En la casa aprende, pero el poder interactuar con otros niños de su edad es importante para el desarrollo”, reflexionó.

Por la misma calle Onelli, pero a tres cuadras, se encuentra una de las sucursales de Jumbo, local que ya preparó la vidriera para el inicio del año escolar.

Allí, el vendedor Matías Sepúlveda expresó que, como cuentan con gran cantidad de productos de distintas marcas, los compradores “siempre encuentran precios competitivos”.

Así, contó que están los cuadernos América N°3, de cincuenta hojas, tapa dura, a ciento veinticinco pesos, mientras que los del tamaño denominado ABC, que utilizan en primer grado, valen doscientos noventa.

En cuanto a lápices de colores económicos, hay cajas de doce unidades a ciento sesenta pesos. También se pueden encontrar gomas a quince, bolígrafos desde veinte, lápices negros a catorce y adhesivos a veinte. Pero, claro, eso dentro de las opciones baratas.

Luego, ya sea por marca, o bien por detalles que los encarecen, los productos elevan su precio. Eso se nota, por ejemplo, en las carpetas.

Están las de la línea fibra negra, lisas tradicionales, que oscilan entre los ciento cincuenta y doscientos pesos, hasta aquellas N° 3 que vienen con cierre, cubiertas en corderoy o jean, que se van a algo más de mil.

 

En cuanto a las mochilas, más allá de la marca, que obviamente es determinante, los diseños también influyen en el valor.

Se sabe que, cuando un personaje está de moda, los productos con su imagen son los más pedidos. Y los más caros. Sepúlveda cuenta que, en el negocio, tienen “más de cincuenta modelos de mochilas con carro, y setenta clásicas”.

Los precios son muy diversos. Van desde los mil quinientos a los seis mil pesos. El vendedor reveló que las nenas apuntan sobre todo a las que tienen unicornios y a las de la línea Footy (con lentejuelas y luces). Los varones, por su parte, se inclinan mayormente por los superhéroes (en gran medida, por los Avengers, de Marvel), Transformes y dinosaurios.

Los adolescentes, para el secundario, si bien no buscan, por razones obvias, ese tipo de inscripción, también cuentan con una línea ejecutiva de mochilas que, más allá de la simpleza en lo estético, por una cuestión de marca salen alrededor de seis mil pesos.

El vendedor expuso que, hasta el momento, lo que prevalecen son las consultas, no sólo en el local, sino también por Instagram y Facebook, pero que las compras para el colegio no abundan.

Por el resto de la calle Onelli, se aprecia que las dudas acerca del inicio de clases prevalecen, ya que, más allá de los locales mencionados, que, por el rubro que manejan, muestran una gran variedad en lo referido a productos escolares, la mayor parte de negocios que venden otras cosas, pero suelen incluir, en esta época del año, elementos para la escuela (por ejemplo, jugueterías que suman mochilas y quioscos que pasan a ofrecer lápices), todavía no lo han hecho.

Ni siquiera pasa en las ferias Antú y Sin Fronteras, cuyos stands, en otras épocas, acostumbraban a mostrar útiles escolares. Sólo una mujer, en su puesto, tiene algunos lápices y tijeras a la vista. Cuando se le consultó si había vendido algo de ese material, la señora confió: “Todavía, ni siquiera preguntaron…”.

Christian Masello /Fabio Hernández