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Desde el Hogar Emaús

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03/02/2021

Gustavo Musko ya sacó a la venta la reedición de su libro

Gustavo Musko ya sacó a la venta la reedición de su libro
Gustavo Musko ya sacó a la venta la reedición de su libro

Hay personas que, a lo largo de una vida de soledad, se acompañan de palabras y son estas las que dan una mano para poder seguir. Gustavo Musko es un muchacho que hace doce años pasó a formar parte de la gran familia del Hogar Emaús y ahora está reeditando su primer libro. Con el dinero recaudado dará forma al segundo, cuyo material ya está redactando.

El poeta es barilochense y actualmente tiene 47 años. Cuenta: “Mi mamá está en un hogar de ancianos y sufre de arteriosclerosis, mi hijo está con la madre, pero lamentablemente no cuento con esos lazos familiares en mi vida”.

Luego de finalizar su secundaria, pasó por diferentes comercios. Cada vez que conseguía trabajo se alquilaba algo: “Cuando me quedaba sin laburo no me quedaba otra que vivir en la calle porque no tenía gente con la cual podía contar”.

“Después tuve un accidente, un tema complicado, quedé internado cuatro meses y la gente del Municipio empezó a manejar el Hogar Rogelio (Ruta 40 y Quaglia) y me fui a vivir ahí”.

Pasó a formar parte del equipo de trabajo de la Municipalidad: “Al principio mi tarea era acompañar y cuidar a los muchachos, pero después por mi problema con el alcohol, pasé al otro bando, me tuvieron que acompañar a mí”.

Esa adicción nunca tiene un solo motivo, “mi mamá tomaba mucho, mi abuelo era polaco y también adicto a la bebida, eso lo fui aprendiendo de ellos”.

Ahora, en base a una enorme fuerza de voluntad, la lleva muy bien: “Durante la pandemia solo dos veces me agarraron bajones y salí a tomar, pero por suerte fue por muy poco tiempo porque antes generalmente me perdía mucho más”.

Las palabras siempre estuvieron

Asegura que se expresa mejor escribiendo que hablando y eso se evidencia en el prólogo de su libro: “Mis palabras no se fueron con la brisa y quisieron quedarse en algunas páginas. Aquí los versos que fueron sangre, lágrimas, alcohol, sueño, amores bipolares. Los sentimientos con sus alas, con su placenta. Palabras sencillas para las diferentes caras que un espejo refleja cada una de mis vivencias”.

Durante un largo tiempo, alternó sus días entre el alcohol, la escritura o el deporte. “A los 14 años empecé a escribir, cuadernos y cuadernos, muchos de los cuales los fui perdiendo en el camino, otros quedaron y así empezó a tomar forma mi libro”.

Otra etapa la transcurrió en Asumir: “Ahí me pedían que redactara un parte diario dividido en pensamientos y sentimientos, eso me ayudaba a descargar lo que tenía adentro”. Ya en Emaús, comenzó a sumar su material para el Boletín del Hogar y en 2017 le dieron la posibilidad de dar a luz su primer libro.

La pandemia dio tiempo para pensar y escribir mucho. Es parte de ese material el que está seleccionando para su segundo libro, pero para ello necesitará dinero, por eso reedita el primero para solventar el gasto.

Ya escribió un libro y tuvo un hijo, “en la Primaria planté un árbol, pero no me acuerdo dónde fue”, dijo bromeando. Uno de sus lugares de inspiración es, precisamente, contra un árbol en la zona del Velódromo... quizás sea ese.

El libro

El material está dividido en las cuatro estaciones. Habla de la locura, el alcohol y los amores, un resumen de sus vivencias. Revisar sus escritos lo ayuda a conocer quién fue.

Se denomina “Cinco Raíces, un espejo”. Recordó: “Una vez en una changa tuve que sacar cinco árboles, todos con sistemas diferentes para sacarlos según su raíz, lo que uno es y arrastra de cada familiar, sumando lo propio”.

Agregó: “Un espejo, porque generalmente todos nos vemos reflejados en los demás y, según con quién te juntás, es hacia dónde te dejás llevar”. Asegura que las charlas con los voluntarios del Hogar lo llenan mucho más que cuando se rodea de la gente del alcohol, una sintonía diferente que le hace bien.

“Nosotros no nacimos en una botella, muchos han tenido familia y buenos trabajos, pero por cosas de la vida, acá estamos, yo me dediqué a tomar cuando se me quemó la casa, perdiendo todo”. Tenía una mujer y un hijo, la tormenta lo sorprendió mal parado y ya nada volvió a ser igual.

“Hay muchachos que han tirado la toalla, yo todavía no, pero me levanto y caigo, es una rueda de la que estoy tratando de salir porque todo lo que consigo después lo tiro abajo”, admitió. Ese autoconocimiento seguramente es el camino hacia una salida definitiva. “Hay que formar un arcoiris para manejar este mundo gris”.

El libro de Gustavo tiene un valor de $600 y lo pueden adquirir en el Hogar Emaús (Otto Goedecke 1170) en cualquier momento del día.

Susana Alegría-Fotos: Matías Garay