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UN TATUADOR LOCAL DICE QUE ES MUY HABITUAL

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03/01/2021

¿Qué se hace?: el problema de haberse tatuado el nombre de un "amor" que ya no es

¿Qué se hace?: el problema de haberse tatuado el nombre de un "amor" que ya no es
¿Qué se hace?: el problema de haberse tatuado el nombre de un "amor" que ya no es

Brian Torrejón es tatuador barilochense. Después de un año muy particular, volvió a trabajar en junio. Muy de a poco porque la gente tiene miedo y, además, en una crisis el tatuaje está en el último lugar de la lista de gastos.

“Tuvimos que tener mucho cuidado para poder trabajar tranquilos, con todos los protocolos, por supuesto. El proceso de higiene tuvo que ser más meticuloso”, explicó.

Este año le pidieron muchas flores, son trabajos que hace en negro y delicados sondeados. También recibió pedidos para tatuar imágenes referidas a Diego Maradona. “Mayormente tatúo gente que está entre los 20 y 30 años”, contó.

Brian siempre se toma el tiempo para asesorar a las personas que tomaron la decisión de tatuarse. Sugiere sobre el mejor lugar del cuerpo para la idea planteada, y busca que el diseño sea lo más personalizado posible. “No soy de repetir, trato de poner mi estilo”, dijo.

También le tocó hacer alguna sugerencia a clientes que desean tatuarse el nombre de su novio o novia. “Trato de decirles que elijan mejor un dibujo que los represente a los dos, sino después tenés que pagar otro tatuaje para taparlo”, explicó. Y agregó que es muy habitual hacer los “covers” (tapar un tatuaje con otro).

Brian habitualmente pide la idea. Por ejemplo, flores o un rostro. Toma el molde del diseño ya tatuado y arma uno nuevo para que no se vea nada. “No puede quedar ningún rastro”, destacó y sonrió.

Contó que los lugares más dolorosos son el abdomen, las partes cercanas al hueso, como manos, codos y rodilla. El cuello es bastante doloroso también. Siempre depende de la tolerancia de cada persona, “las mujeres se bancan mucho más el dolor”.

“Siempre me gustó dibujar, y cuando me hice el primer tatuaje empecé a investigar”, contó Brian sobre el inicio. Compró los elementos para practicar y estuvo un año tatuando frutas. Afortunadamente, algunos voluntarios colaboraron. Hace 5 años que empezó a tener una buena cantidad de pedidos y decidió entonces dedicarse de lleno. “Por suerte va bien”, dijo.

El pedido más complejo que recibió fue una espalda con flores y serpientes, casi completa. Jamás había hecho algo así, fue hace un par de años. Fueron 16 horas de trabajo aproximadamente. Lo tomó porque, reconoce, le gustó mucho el desafío.

Daniel Pardo