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WILHELM CANARIS Y UNA VIDA DE PELÍCULA

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26/12/2020

Cruzar la cordillera y morir en la horca

Cruzar la cordillera y morir en la horca
Cruzar la cordillera y morir en la horca

Era teniente segundo del “Dresden” cuando se quedó sin barco. Huyó de su detención en Chile a través de Bariloche y, 30 años después, conspiró contra Hitler. Murió un mes antes de la caída de Berlín.

El crucero alemán “Dresden” llegó a Sudamérica para unirse a la flota que comandaba Maximilian von Spee. El almirante luego daría su nombre al acorazado que protagonizaría la Batalla del Río de la Plata, en la Segunda Guerra Mundial. Al estallar la Primera Guerra Mundial, el navío cuya tripulación integraba Wilhelm Canaris estaba en el Pacífico. Por entonces, el predominio británico en los mares todavía era indiscutible.

El “Dresden” se anotó una victoria en la Batalla de Coronel, frente a costas chilenas. Luego (ver aparte) escapó del naufragio en las islas Malvinas, pero finalmente, terminó bajo las aguas en la bahía Cumberland, en el archipiélago Juan Fernández (Chile). Fuentes alemanas aseveran que su hundimiento fue provocado por su propia tripulación para evitar su caída o destrucción por las fuerzas adversarias.

Durante las operaciones, ocho marinos perdieron la vida, pero otros 300 se convirtieron en un dolor de cabeza para las autoridades chilenas. Según la DW, el historiador alemán Matthias Strauß lleva 10 años investigando la odisea del “Dresden” o, más bien, de su dotación. El contingente fue a parar a la isla Quiriquina, con Canaris entre ellos. “La pregunta era si debían ser tratados como internos o náufragos. Un asunto nada fácil, en virtud del derecho internacional. Por su parte, los ingleses también ejercían la suficiente presión hacia el Gobierno de Chile para retener en el país a la tripulación”, señaló el especialista.

La presión británica incluyó poner en duda la neutralidad de Chile. Es la hipótesis del historiador chileno Germán Bravo Valdivieso, autor de “La Primera Guerra Mundial en la costa de Chile”. Hay que recordar que por entonces, tanto en Santiago como en Buenos Aires, Londres tenía muchísima influencia. Demasiada. “Permitir la implantación de la Lista Negra en nuestro país, una invención británica resistida en sus comienzos por los Estados Unidos, es de la total responsabilidad del gobierno chileno. Chile había declarado su neutralidad, por lo que nada justificaba que se tolerara la persecución de los alemanes en nuestro país y aún de los chilenos que tenían apellido alemán”, según el especialista. La nómina incluía empresas y personas con las que se prohibía comerciar.

En fuga

El capitán del “Dresden” era Fritz Lüdecke, quien estaba al tanto de los planes que conducirían a la fuga de su teniente. Es más, de lograr su objetivo, Canaris debía brindar, una vez en Alemania, un detallado informe sobre el hundimiento del barco. En la reconstrucción de Bravo Valdivieso, “Canaris dice que se dirigió a la agreste y empinada costa noreste, descendiendo por un alto acantilado hasta alcanzar la playa. La marea estaba baja y pudo caminar hasta un bote pesquero que lo esperaba, el cual había sido contratado por el pago de veinte pesos chilenos”. Así abandonó la isla Quiriquina.




Canaris, cuando ya era almirante

Si bien recibió una condecoración, el retorno de Canaris a Alemania no generó gran repercusión mediática ni política porque todavía no era un personaje de trascendencia. El almirante que cuando era teniente segundo se había escabullido de los británicos fue apresado por sus propios connacionales, después de un atentado frustrado contra Hitler en julio de 1944. Quedó bajo arresto de las SS en su domicilio.
Según Heinrich Himmler, había conspirado varias veces contra el mandamás nazi y se preocupó por convencerlo de su ejecución. Previamente, quien había cruzado por el paso Puyehue con el nombre de Reed Rosas, fue conducido al campo de concentración de Flossenbürg. Un tribunal militar que se integró con miembros de las SS lo condenó a muerte junto a dos generales y un pastor, opositores a Hitler. La horca terminó con su vida el 9 de abril de 1945. Siete días después, comenzaría la batalla que finalizaría con la caída de Berlín y pondría término a la guerra.

Adrián Moyano