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NUEVO LIBRO DE ALEJANDRO IZAGUIRRE

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22/12/2020

Los psicoanalistas y los detectives se parecen

Los psicoanalistas y los detectives se parecen
Los psicoanalistas y los detectives se parecen

Nueve textos del profesional cuya lectura requiere de algunos conocimientos previos, aunque algunos son aptos para todo público. Disponible en librerías de Bariloche.

Detectives y analistas se parecen. Al menos, es la hipótesis que plantea Alejandro Izaguirre en “Los hombres duros no bailan”, el artículo que cierra su flamante libro “La vida no quiere curarse” (Carminalucis – Edición de Libros Argentinos). Psicoanalista desde 1988, su planteo no es novedad porque según admite, la “analogía ha sido hecha numerosas veces”, es decir, la que afirma que “la figura del psicoanalista como investigador” o “descubridor, se superpone con la del detective”.

Además, hay otras coincidencias llamativas. “Wallander, Sam Spade, Phillip Marlowe, Sherlock Holmes, Parker, Poirot, la señorita Marple, los detectives de La Continental, el argentino Mariani, el padre Brown, Pepe Carvalho, solo por nombrar los más conocidos, son todos personajes solitarios. ¿A qué se debe? Posiblemente a que las verdades reveladas, los crímenes, no puede ser compartidos. O porque el amor los haría vulnerables y débiles”, conjetura el autor.

También supone el psicoanalista que la soledad de las y los detectives podría explicarse porque “contaminados por las vilezas y bajezas humanas, ya no podrían confiar en nadie”. No obstante, para arriesgar una conclusión, Izaguirre acudió a una explicación que brindara el crítico y editor Fernando Fagnani: “su soledad (la del detective) no es por el peso de las verdades que acumula ni por la desconfianza que el espectáculo del mundo sembró en su corazón. No es un enamorado del enigma, sino de la develación, una buena razón para la dificultad de amar”. Hasta ahí Fagnani.

El mismísimo Freud reparó en el paralelismo entre detectives y analistas, según el testimonio de unos de sus pacientes que quedó en la historia con el seudónimo “El hombre de los lobos”: “Una vez dimos en hablar de Conan Doyle y su creación, Sherlock Holmes. Yo había pensado que a Freud no le interesaría este tipo de lecturas frívolas y me sorprendió descubrir que de ningún modo era así, y que había leído con mucha atención a ese escritor. El hecho que las pruebas circunstanciales sean útiles en psicoanálisis para reconstruir una historia infantil puede esperar el interés de Freud por este tipo de literatura”, arriesgó por su parte Serguéi Pankéyev, la persona real detrás del alias.

Pero hay diferencias entre las novelas policiales que se hicieron televisivas y las prácticas concretas de los psicoanalistas. “[…] sostenemos que la curiosidad del analista, sus preguntas que invitan a ficcionalizar una causa son el germen de un posible ‘querer saber’ no garantizado y de dudoso ‘final feliz’, que acorrale a la demanda en su búsqueda de verdad. La torsión de roles es aquí evidente: nos introducimos en la escena como detectives para finalizar muertos, con la esperanza paradojal de que el enigma permanezca velado. ¿Podría ser de otra forma?”, interroga Izaguirre, igual de enigmático que aquellos “personajes solitarios”.

Adrián Moyano