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16/12/2020

Un estudio muestra cómo la pandemia afectó la salud mental de los argentinos

Un estudio muestra cómo la pandemia afectó la salud mental de los argentinos
Un estudio muestra cómo la pandemia afectó la salud mental de los argentinos

La Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), a través del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA), presentó el último informe de una encuesta denominada Crisis Coronavirus. Analiza la incidencia del ASPO en la salud mental de los argentinos.

Desde el aspecto psicosocial, la cuarentena obligatoria suele ser una experiencia desagradable para quienes la sufren: separación de los seres queridos, pérdida de libertad, incertidumbre sobre el estado de la enfermedad y aburrimiento, con considerables pérdidas económicas.

Según los datos arrojados por la investigación, el porcentaje de personas en riesgo de trastorno psicológico se incrementó́ significativamente de 4,86% (marzo) a 7,20% (mayo), 8,10% (julio) y 10,24% (octubre).

Según este informe, el porcentaje de personas que consideran necesitar tratamiento psicológico, y que no lo reciben, aumentó de marzo a octubre de modo sostenido, llegando al 43,75%. Los problemas económicos y de acceso a la atención psicológica se destacan sobre otras barreras para realizar tratamiento psicológico por parte de aquellos que consideran necesitarlo.

Existe actualmente un consenso sobre qué intervenciones psicológicas son adecuadas para personas afectadas por la pandemia. “En el corto plazo, resulta necesario mejorar el seguimiento de las tasas de ansiedad, depresión, suicidio y otros trastornos así como evaluar la efectividad de las intervenciones o abordajes en crisis considerando tratamientos presenciales y no presenciales para encontrar modelos óptimos y posibles de implementar”, indicaron los expertos.


Este estudio detecta un incremento sostenido y significativo de la cantidad de personas en riesgo de padecer un trastorno psicológico o mental en los cuatro períodos estudiados. Este dato es relevante porque una vez instalado un trastorno mental se requieren intervenciones de mayor complejidad, por parte de especialistas y muchas veces no son suficientes las intervenciones a distancia que proporciona la telesalud. En este sentido, el consenso de especialistas alerta sobre un deterioro global de la salud mental. Este incremento sostenido hasta julio, se estabiliza en el período de octubre en el AMBA, mientras que en el resto del país llega al 10% de la población con riesgo de trastorno mental. Esto puede atribuirse a que la región con mayor número de casos confirmados ha dejado de ser el AMBA para pasar a provincias como Córdoba y Santa Fe, siendo asimismo sus sistemas de salud más frágiles.

A lo largo de las diferentes etapas de estudio, los adultos jóvenes reportan mayor sintomatología que los adultos mayores. Las personas de menor edad afrontan estresores mayores característicos del ciclo vital, incertidumbre en cuanto a la vivienda, inserción profesional, laboral, parejas menos consolidadas, embarazos, hijos pequeños.

En nuestro país, los niveles de pobreza son más altos en los adultos jóvenes, por lo tanto, son más vulnerables, presentan mayor inestabilidad laboral y menores recursos en general. Podría pensarse sobre este punto que los jóvenes perciben más la sintomatología. Esta otra explicación parcialmente consistente con la anterior se explicaría por una desensibilización o habituación de los adultos mayores a sus propios síntomas psicológicos.

“Mejorar el acceso de la población a intervenciones psicológicas resulta prioritario. Alrededor del 40% de la población ha reportado la necesidad de acceder a tratamiento psicológico en este tercer período. Entre las razones por las que no lo ha logrado se encuentran las siguientes: el problema económico, la preferencia por tratamiento presencial y la falta de cobertura médica o la falta de respuesta de los centros de salud cercanos”, manifestaron los especialistas.

Y concluyeron: “Nuestros hallazgos enfatizan la necesidad de mejorar el seguimiento del impacto psicológico de la cuarentena y la pandemia, así como evaluar las intervenciones psicosociales o abordajes en crisis, presenciales y a distancia, para encontrar modelos óptimos para implementar políticas de salud que incluyan la salud mental. Asimismo, muestran la relevancia de los factores psicológicos y destacan la inclusión de la salud mental a la hora de implementar medidas de salud pública. La medida de cuarentena obligatoria priorizó el salvamento de vidas y ese fin, de alta prioridad, debe incluir su impacto psicológico y en la salud mental”.