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DE VENEZUELA A BARILOCHE

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05/12/2020

Moisés Lugo: "Quien emigra siente una nostalgia eterna"

Moisés Lugo: "Quien emigra siente una nostalgia eterna"
Moisés Lugo: "Quien emigra siente una nostalgia eterna"

Moisés Lugo es venezolano, llegó a Bariloche en 2007 por espanto y por amor. Por lo primero, a partir de la difícil situación económica y social imperante en su país de origen y por lo segundo, porque se casó con una barilochense. El hombre es ingeniero industrial, pero trabajó de operador de remis y en otros quehaceres hasta que se fue acomodando. Aseguró que hoy “no volvería, porque me siento argentino, mi familia es argentina, mi perro es argentino”.

Lugo refirió que “migré de Venezuela a Bariloche porque conocí hace 20 años a Pilar, mi esposa. Ella es argentina, criada en esta ciudad, pero pasó muchos años en Venezuela. Allí se cruzaron nuestras vidas. En 2004 nos vinimos de vacaciones a Bariloche, me enamoré de la ciudad, hicimos planes y dos años y medio o tres después estábamos instalados en Bariloche”. El resumen de su relato de vida lo realizó a través del programa “El Expreso Periodístico” que se emite de lunes a viernes de 9:30 a 12:30 por El Cordillerano Radio (93.7).

El migrante explicó que para venir “se combinaron el espanto y el amor, porque el espanto ya estaba con toda la situación política y económica venezolana que se venía gestando hace mas de dos décadas, entonces de manera temprana pensé que las cosas podían agravarse social, económica y políticamente y me fui, pensando en que mi amor me trajo a esta ciudad”.

Mencionó, asimismo, que “es un proceso largo y doloroso, que cambia por las demostraciones de amor y los brazos abiertos con que reciben a los venezolanos en Argentina. Desde que llegué en el 2007, siempre, siempre tuve las puertas abiertas. Hice muchos amigos con los cuales consolidé una relación afectuosa muy profunda” y agregó que “en estos momentos es donde más he recibido afectos y demostraciones al tomar la decisión de salir de Bariloche en esta época de pandemia, para ir a vivir a la ciudad de Córdoba, con una propuesta de hacer negocios en esa ciudad. Los amigos no pararon de acercarse para preguntar si necesitábamos ayuda que pudiera, tal vez, hacernos cambiar de opinión, pero realmente era una decisión tomada y ya habíamos puesto en marcha la planificación”.

Resaltó nuevamente Lugo que “nos brindaron afectos, incluso hasta anoche, todos nos han dicho que si en algún momento necesitábamos algo desde Córdoba o si cambiamos de parecer, en Bariloche siempre tendríamos apoyo, amigos sólidos que nos iban a dar una mano y eso se logró aún cuando, en principio, no conocíamos nadie en esta ciudad”.

Consultado sobre si hay muchos venezolanos en Bariloche señaló que “tengo entendido que están en el orden de los 400 y se los ubica a través de un grupo de Facebook. El número podría ser mayor, pero no lo sé con exactitud porque no participo en ningún grupo” e indicó que “en las calles de Bariloche vas a encontrar muchísimos venezolanos, cuando yo llegué éramos 3 o 4 familias nada mas”.

También informó que “en Venezuela solo me queda mi papá. El resto de mi familia está en los EEUU. Mi madre y mi padre son divorciados hace muchos años, ella vive en Orlando junto a uno de mis hermanos y otro número importante de mis hermanos también está en otros puntos de los Estados Unidos, mientras que uno más pequeño está en Barcelona. En Venezuela queda muy poco de lo que son mis familiares, mis afectos”.

Sobre la situación social en su país, aseguró que “acá no hay nada que no esté a la vista, nosotros los venezolanos sufrimos mucho con pandemia y sin pandemia. Mi padre en algún momento tuvo un buen pasar, ahora nosotros tuvimos que hacer campaña para ir financiando y poder remediar un cáncer que tiene -ahora se le sumó el COVID- que no tiene tratamiento, hay que esperar, afortunadamente mi padre es un hombre espiritualmente muy fuerte y eso lo ayudó a sobrellevar este momento”.

Al respecto, contó que “en Venezuela la medicina pública no existe, antes era precaria, no era de buena calidad, pero existía. Hoy en día ni la pública, ni la privada, ya que a esta última es imposible acceder”.

Ante la pregunta sobre qué siente cuando escucha que en Argentina hay corrientes importantes que apoyan a Venezuela, mencionó que “esas personas deben comprender que no están en los zapatos nuestros, deberían solamente tomar una posición de escucha y saber cuál es el punto de vista de un venezolano que lo vivió en carne propia. Que migremos no quiere decir que no lo suframos y, además, sabemos lo que están padeciendo los nuestros, puede inclusive ser mas doloroso porque nos sentimos atados sin poder hacer nada por ellos. La situación económica global y de la pandemia no nos permite en estos momentos a nosotros poder brindar ayuda”.

Dentro del mismo rumbo, con respecto a las personas de corrientes políticas que apoyan lo que sucede en Venezuela, sostuvo que “lo que trato de hacer ver es que ellos se deben poner en los zapatos nuestros y acercarse a fuentes de información más fidedignas, no se parcialicen solo por su posición política y vean lo que sucede en Venezuela desde 1999. Sistemáticamente se fue destruyendo nuestro país, por eso hay seis millones de venezolanos desparramados por el mundo”.

Sobre su estadía de tantos años en Argentina, Lugo adujo que “acá somos tratados igual que los argentinos, tenemos los mismos derechos, tanto a nivel de Estado, como socialmente, somos bien recibidos. Nosotros luego de salir de Venezuela tenemos mucha necesidad de trabajar, conseguimos trabajo y solo pedimos tener una manera digna de hacerlo".

"Yo como ingeniero industrial llegué en el año 2007 y trabajé como operador de remis, en un bar, en cocinas como chef y he tenido que adaptarme a los trabajos que hay que hacer, siempre sentí que estuve bien remunerado, siempre me sentí cómodo y, si en algún momento percibí que como venezolano o como trabajador no estaba siendo bien tratado, lo que hice fue seguir mi camino, porque siempre se abre otra puerta, solo hay que hacerse respetar como seres humanos”.

Ya casi al final del reportaje, contó que por la pandemia “tuve que bajar la cortina de mi negocio, ahora voy a poner una escuela cervecera online y se me planteó esta posibilidad de distribuir cerveza de Bariloche en Córdoba. Me llevo una de las marcas mas grandes y voy a representar a mi querida ciudad con su cerveza”.

Por último, Moisés Lugo fue consultado sobre qué siente el migrante y respondió: “Es una nostalgia eterna, porque aquí soy muy bien recibido, muy querido, pero uno siempre tiene ese pequeño rencor en su corazón de la nostalgia, recordando lo que quizás nunca vuelva a ser, porque ya en Venezuela no son los mismos protagonistas, porque he perdido amigos y familiares en estos 14 años sin poderlos despedir o verlos con las frecuencias que uno quisiera. Yo no volvería porque hoy me siento muy argentino, mi esposa es argentina, mi familia es argentina, mi perro es argentino...”.

Juan Carlos Montiel