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NACIDO Y CRIADO EN MASCARDI HABLA DE LOS USURPADORES

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03/11/2020

“Son delincuentes de Bariloche, y de la peor estofa"

“Son delincuentes de Bariloche, y de la peor estofa"
“Son delincuentes de Bariloche, y de la peor estofa"

El hombre tiene la vista fatigada. En el patio de su casa, en Villa Mascardi, mientras un gato y un par de perros muestran también algo de cansancio, quizá transmitido por una situación que parece abrumar a todos, Carlos “Cacho” Maizon intenta poner en palabras su sentir hacia lo que sucede con las zonas que usurpa la que se autodenomina comunidad Lafken Winkul Mapu: “Esa gente que está ahí es como si tuviera una vacuna contra la ley; no la acatan para nada”.

Su hogar se encuentra al sur, tras pasar los terrenos ocupados y también aquellos donde se han producido incendios y demás destrozos. Eso no quita que viva en un estado de alerta constante.

“Usted, antes, podía dejar la puerta de su casa abierta, volver a los tres días, y no pasaba nada. Ahora, lo primero es cerrar. Y, así y todo, esperar que no le quemen un galpón o algo así”, señala.

Cacho nació en 1944, en la propia Villa. Las anécdotas de la zona vienen a su mente como trenes a su estación de destino. Recuerda gestos que tenían los antiguos pobladores, esas expresiones de confianza y fraternidad que ahora parecen muy lejanas…

Cuando mira hacia la ruta, el paisaje, de vez en cuando, incluye a unos actores que parecen salidos de una película muy distinta de la que atesora en su memoria.

“Se suelen ver encapuchados que pasan rumbo a la despensa”, relata.

“Si poseen tantos derechos ancestrales, como dicen, ¿por qué andan encapuchados?”, pregunta, y él mismo responde: “Esa gente tiene tanto de mapuche como yo de australiano. Son unos oportunistas. No son de acá, ni jamás vivieron en este lugar. Son delincuentes de Bariloche, y de la peor estofa”.

Y recuerda: “Ellos fueron lo que quemaron tres máquinas de la empresa que hacía el mantenimiento de la ruta; está comprobado. Delitos y causas penales sobran”.

El hombre reflexiona: “Hay tres propiedades del Estado argentino afectadas, es decir que son de todos nosotros, dentro de un parque nacional, que es una reserva incluso internacional. Mire lo que dejaron de lo fue el hotel del Instituto Obra Social (IOS)… Y el lote de al lado, que estaba bajo la administración de Parques Nacionales, está tomado. Lo que había sido el campamento de vacaciones de la empresa Gas del Estado, también… ¿No alcanzan esos datos para que la justicia federal diga: ‘¡Epa!, estos tipos están haciendo macanas’?”.

Cuando se le menciona que la justicia provincial ordenó la devolución del terreno que pertenece al Obispado de San Isidro, también usurpado, Cacho asevera: “Es probable que el desalojo se concrete, pero, con esos vecinos, quién va a vivir tranquilo ahí”.

“Mientras esa gente esté dando vueltas por acá, cualquier resultado es relativo, porque no acatan ninguna ley argentina. Lo han dicho públicamente: quieren fundar la nación mapuche, con partes de las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, y lo que es la Araucanía, del lado de Chile”, añade.

Los padres de Carlos trabajaban en el Automóvil Club Argentino (ACA), y él, luego, pasó a ser concesionario.

Cuando se jubiló, casi obligado, a los sesenta y largos, le dijeron que disfrutara el tiempo que vendría, de tranquilidad… Hoy, ante la inquietud que reina en el día a día, eso parece una broma de mal gusto.

Pero, aún con los ojos extenuados, Cacho afirma: “La situación no la veo perdida, porque nunca hay que bajar los brazos”.

“Lo que hace falta es una orden de desalojo general para esas personas, que son delincuentes oportunistas”, concluye.

Christian Masello / Fotos: Fabio Hernández