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EL VERTEDERO, LA CONTAMINACIÓN Y LO QUE HABRÍA QUE HACER

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01/11/2020

Alejandro Beletzky: “El basural a cielo abierto es lo más retrógrado que hay”

Alejandro Beletzky: “El basural a cielo abierto es lo más retrógrado que hay”
Alejandro Beletzky: “El basural a cielo abierto es lo más retrógrado que hay”

“Siempre fue un desastre”, afirmó el ecologista Alejandro Beletzky, al referirse al vertedero municipal.

Recordó que, antes, la basura se echaba en una zona cercana al cementerio, y, después, cuando la empresa Robles construyó la ruta hacia El Bolsón, quedó la cantera, que comenzó a utilizarse para arrojar los desperdicios.

“Bariloche es una ciudad turística enclavada en un Parque Nacional, y tiene un basural en la zona urbana, que periódicamente incendian para bajar los volúmenes. No es que se quema de casualidad. Toda la vida lo prendieron fuego. Eso provoca enfermedades respiratorias gravísimas”, sostuvo.

Mencionó que, en la década del noventa, mantuvo una reunión con un delegado del Banco Interamericano de Desarrollo, que “ofrecía un millón de dólares, un aporte extraordinario, para llevar el basural a la estepa y levantar uno que fuera modelo”.

Expuso que desavenencias entre la provincia y el municipio (en aquel momento, la primera tenía gobierno radical; el segundo, peronista) dejaron ese proyecto en la nada.

La idea era armar, en el actual predio, una estación de compactación, una planta intermediaria, donde llegara la basura y, desde ahí, mandarla a la estepa.

“Después vino alguien y trajo la opción de generar un gran incinerador con filtros y transformar la basura en energía. Esa gente tiene una planta generadora en Ezeiza para todo el aeropuerto, con los propios residuos del lugar”, señaló el ecologista.

También quedó en la nada.

Beletzky mencionó tres problemas críticos: “Uno es la quema, que produce humo cancerígeno; mandan un montón de productos plásticos y lo que se te ocurra al aire; el segundo es la contaminación de napas, con las filtraciones de los líquidos percolados (son los que se producen por la descomposición de la basura, parecido a las aguas residuales domésticas, pero más concentrado: “Un litro equivale a más de cien de la peor cloaca”, explicó Beletzky, y esos desperdicios, según apreció, van a la parte subterránea, “porque, con los incendios, la tela plástica que se había puesto abajo se agujereó”); el último es todo lo que rodea el basural, con las familias pobres que remueven la basura”.

El especialista estuvo cerca de Carlos Beros, cuando aquel fue subsecretario de Medio Ambiente, en 2017. Beletzky destacó: “Él trató de ordenar el tema: armó el cerco perimetral, instaló un sistema de cámaras y preparó un grupo de vigilancia... Todo eso, Gustavo Gennuso, después, lo abandonó”.

“Cuando Beros se fue, eso se desquició. Robaron todo el cerco perimetral, y no sé si todavía están las cámaras”, añadió.

“El basural es un negocio monstruoso, y hay gente que dice que, detrás, hay muchas cosas turbias”, afirmó.

“Arrojan aceites y residuos tóxicos que deberían ser tratados, y ahí pasan de largo. De hecho, se encontraron bolsas con restos patológicos que tira alguna química, o un lugar de salud”, agregó.

El ecologista manifestó: “Había una propuesta, con Julián Pizzuti, para la clasificación de baterías; él ofrecía comprar dos contenedores y hacer un ordenamiento, llenarlos de manera segura y, luego, tratar de mandarlos a las industrias que procesan las pilas. No se hizo, y millones se tiran en cualquier lado, con lo tóxicas que son”.

“Hace unos años, cuando se intentó hacer un programa de clasificación, con una ordenanza, primó el proyecto de los contenedores que compró el intendente, con grandes camiones, y eso, por más que hagas una campaña y la gente clasifique, si después juntan todo en los mismos tachos, no sirve”, sostuvo.

“Yo una vez estuve reunido un rato largo con Gennuso, mostrándole el plan… pero hay una cadena de mandos que optó por un método absolutamente ineficiente para la clasificación… Hubo necedad, falta de conocimiento”, apuntó.

Así, contó que la actividad deficiente actual implica un gasto enorme, ya que, cuando él investigó la situación, hace tres años, los valores que se manejaban eran de “seis millones por mes, para un funcionamiento que contamina y enferma a la población”.

“Existe una estructura vieja y mala que no se termina de corregir”, aseveró.

En ese sentido, resaltó: “Había que cambiar varias cosas, y no existió una decisión política para hacerlo”.

“En algún momento trajeron maquinarias, pero después no hubo capacitación, fueron mal usadas, se quemaron motores…”, soltó, al recordar manejos erróneos en el área.

El profesional está convencido de que donde se ubica el vertedero habría que “armar una planta compactadora, y, de ahí, trasladar los residuos a la estepa, donde llueve menos y se puede manejar el tema del viento, para así preparar un basural modelo”.

Asimismo, señaló que eso no se debería hacer “cerca del aeropuerto, porque puede haber aves carroñeras que impliquen peligros para los aviones”.

Incluso indicó que habían observado un terreno, “pasando la estancia San Ramón; era un campo con un tipo de suelo interesante, con mucha arcilla, que facilitaba que, si existía pérdida de líquidos, no se metiera en la tierra”.

 

                                         

 Si eso se llevara a cabo, según el ecologista, “el basural actual habría que remediarlo: taparlo bien con tierra y controlar; se tienen que dejar columnas de respiración, de venteo, porque sino puede explotar, ya que hay muchos gases metanos”.

“La remediación de ese basural puede llevar entre veinte y treinta años. Generalmente, se pone tierra, un nailon y más tierra arriba… y, obviamente, no se puede seguir tirando basura encima”, puntualizó.

“Pero nada de eso funcionaría sin una legislación y una campaña de preclasificación en origen. Si no, solo se cambiaría el problema de lugar”, reflexionó.

Beletzky concluyó: “El inconveniente tiene dos patas: una sociedad que no se ocupa de clasificar, y un gobierno municipal que no recolecta la basura como debería, la abandona ahí y la quema cuando se satura”.

Para que no queden dudas, aseguró: “El basural a cielo abierto, en Bariloche, es lo más retrógrado que hay; no puede existir eso en el centro urbano, bajo ningún punto de vista”.

 

Christian Masello/ Foto: Facundo Pardo