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EL DOLOR DE LA GUERRA, EN PRIMERA PERSONA

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29/10/2020

Las bombas que estallan en el Cáucaso se sienten en Bariloche

Las bombas que estallan en el Cáucaso se sienten en Bariloche
Las bombas que estallan en el Cáucaso se sienten en Bariloche

La guerra duele siempre, pero cuando las esquirlas de las bombas cruzan el océano, para incrustarse en el alma, lastima mucho más.

“Nací en la capital de Armenia, Ereván, en 1974”, se presenta Lusiné  Bayatyan.

Cuenta que salió de su país en octubre de 1999, rumbo a la Argentina. “Me fui en busca de experiencia, sin un motivo particular”, apunta.

Vivía en Buenos Aires, pero en una visita turística, quedó encantada con Bariloche, así que hace cuatro años se mudó a este rincón del sur.

“Acá siento menos añoranza por mi patria, porque se parece mucho. Me gustan las montañas…”, explica.

Más allá de la distancia, siente muy cercano el conflicto bélico que, por estos días, afronta el pueblo armenio en la república de Artsaj, donde Azerbaiyán, con apoyo turco, arremete con violencia.

“Mi mamá nació ahí, y yo, de niña, iba a esa tierra, porque estaba la casa de mis abuelos”, señala.

“Tengo un sobrino que, en este momento, en plena guerra, hace el servicio militar obligatorio. Tiene dieciocho años. Está donde la patria lo necesita”, dice.

Lusiné cuenta con varios familiares en aquella zona. Así, relata: “Un primo trabaja en un sanatorio, y, hace tres días, cayó una bomba en la casa de mi tío… Gracias a Dios, a él no le pasó nada, sólo a la vivienda…”.

“Todo el tiempo me comunico con una prima, para saber si están bien, dándoles mi apoyo…”, manifiesta.

“Nunca se ha visto una guerra así. Azerbaiyán utiliza drones, no es hombre contra hombre, sino tecnología frente a personas”, sostiene.

La mujer indica: “No queremos luchar contra el pueblo de Azerbaiyán, sino defender las que, históricamente, son nuestras tierras”.

En ese sentido, narra: “Hay iglesias cristianas del siglo IV, mientras que Azerbaiyán es un país que se formó en 1918, y es musulmán. Cuando colapsó la Unión Soviética, Artsaj tenía el derecho de ser una república, porque se hizo un referéndum y la gente votó por ser independiente de Azerbaiyán, pero ahí se desencadenó la guerra”.

Si bien aquel conflicto había tenido un aparente fin con la determinación de un cese del fuego, siempre hubo rebrotes, aunque nunca tan extremos como el que se vive en este momento.

“Turquía tiene un rol importante en todo esto, pretende volver a ser el Imperio Otomano, y quiere pisar fuerte en la región”, asevera Lusiné.

Con lágrimas en los ojos, la mujer suspira: “Espero que el pueblo de Artsaj viva en paz, que no mueran esos solados de dieciocho años que tienen toda la vida por delante…”.

Y, antes de despedirse, su memoria trae una fotografía de aquel territorio: “Es un lugar montañoso, con muchos bosques… es hermoso”.

Christian Masello / Foto: Facundo Pardo