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25/10/2020

Entrevista exclusiva a D’Elía, desde su prisión domiciliaria: “Soy un revolucionario”

Entrevista exclusiva a D’Elía, desde su prisión domiciliaria: “Soy un revolucionario”
Entrevista exclusiva a D’Elía, desde su prisión domiciliaria: “Soy un revolucionario”

A los sesenta y tres años, en arresto domiciliario, Luis D’Elía realiza un breve resumen de su andar sociopolítico: “Durante la dictadura, fui coordinador general de la Comunidad Eclesial de Base de la Iglesia Católica; en los ochenta, encabecé las tomas de tierra en La Matanza, las más grandes en democracia, con treinta mil personas; en los noventa, formé, junto a otros compañeros, el movimiento Desocupado; el 23 de mayo de 2001, conocí a Néstor Kirchner… ¿Cómo Estados Unidos no va a pedir mi detención?”.

Controvertido, el dirigente va del dilema ocupacional al económico, pasa por la temática política, e incluso, a partir de situaciones dolorosas que lo atravesaron en el último tiempo (desde lo físico, pero también en el alma), expone cierto perfil sensible que no suele mostrar seguido.

Aquí, el pensamiento de un hombre en su laberinto:

El Cordillerano: – ¿Está al tanto de la problemática de viviendas en Bariloche?
Luis D’Elia: – Sí. Cuando fui subsecretario de Tierras para el Hábitat Social de Kirchner, resolví el tema del barrio Nahuel Hue, por ejemplo. Quizá la toma más grande que tiene Bariloche, ¿no?

C: – La verdad, en este momento, como los asentamientos se reproducen tanto, es complicado decir cuál es el de mayor tamaño…
L. D’E.: – Eran dos mil quinientas familias en un solo terreno…

C: – En la actualidad, ¿interviene de alguna manera en los asentamientos de la zona? ¿Mediante personas de confianza o algo así?
L. D’E.: – No… pero tenemos un dirigente ahí, de la FTV (Federación de Tierra y Vivienda) y del partido MILES (Movimiento Integración Latinoamericana de Expresión Social), que es José Rodríguez, un histórico nuestro, que hace mucho que trabaja conmigo. Si le digo veinte años, no me equivoco.

C: – ¿Se comunican seguido?
L. D’E.: – Sí, ayer hablé con él.

C: – ¿Y qué le cuenta de lo que ocurre aquí?
L. D’E.: – Un poco lo que pasa en todo el país… Hemos perdido cuatro millones de puestos de trabajo. Hay miles de personas que no pueden pagar siquiera un alquiler mínimo. Mucha clase media pasó a ser pobre; muchos pobres, a ser indigentes; y muchos indigentes se cayeron del mapa. Eso es lo que sucede.

C: – Aquí, si bien se observa mucha gente que recurre a las tomas de terrenos por una cuestión de necesidad, también es cierto que otros lo hacen para aprovecharse de la escasez y buscan hacer negocio: lotean y venden…
L. D’E.: – Normalmente, cuando se toman tierras, la necesidad y el derecho se juntan. Eva Perón decía: “Donde existe una necesidad, nace un derecho”. Después, lo otro sucede en todos los ámbitos de la vida, en la actividad bancaria también… Siempre hay alguien que hace algo que no corresponde. Obviamente, no lo comparto. Aunque, también, he visto en los asentamientos formarse cooperativas, lograr la posesión definitiva del dominio de la tierra, hacer equipamiento comunitario, infraestructura de servicio… vi cosas hermosas en el país… pero claro que puede haber algún delincuente por ahí, al que habrá que aislar.

C: – En este tiempo, se han visto varias tomas de terrenos privados. Para usted, ¿es lo mismo un asentamiento en un lugar que pertenece al Estado que uno en el que el dueño es una persona? ¿O hay que diferenciarlos bien?
L. D’E.: – Hay que ver cada situación. El gran terrateniente de la Argentina son los Estados –municipales, provinciales y nacional–, que son dueños de grandes extensiones. Habría que trabajar allí con mucha pericia, con habilidad. En Buenos Aires, fui diputado provincial y miembro de la Comisión de Tierra, y teníamos unas doscientas leyes de utilidad pública, o sea de expropiación, que normalmente se usaban para detener desalojos, y muchas veces, en segundo paso, eran para la regularización dominial (entrega de escrituras a familias que no cuentan con título de propiedad). Creo que, sobre esto, la Doctrina Social de la Iglesia ofrece una luz clara: sobre todo bien particular, está grabada una hipoteca social. Si tengo una casa, y el Estado quiere pasar una autopista por ahí, me la expropian, me pagan, y se acabó el partido. La pelea esa, en relación a la propiedad privada, es trucha. Las expropiaciones, por lo menos en la provincia de Buenos Aires, suelen pagarse muy bien, no son a título gratuito. A no ser que los titulares sean deudores fiscales, cosa que pasa con frecuencia, porque muchas de las tierras tienen titular de dominio, pero hace treinta años que no pagan los impuestos.

C: – ¿Qué habría que hacer entonces?
L. D’E.: – El mejor camino es que el Estado tenga producción social del hábitat. Yo no sé si los Estados pueden hacer un millón de viviendas, pero estoy seguro de que pueden entregar una cantidad así de lotes con servicios.

C: – El titular de Tierra y Vivienda para el Hábitat Social de este municipio (Javier Giménez) señaló que su idea no es entregar sólo el terreno, sino hacer pequeños complejos habitacionales, a través de un crédito, para que el destinatario cuente con la vivienda terminada, porque, según su opinión, si se da sólo el lote, la precariedad, ante la imposibilidad de construir, se extiende en el tiempo.
L. D’E.: – Pertenezco a una organización que ha producido más de treinta mil lotes con servicios en todo el país, y si vos das la tierra y el boleto de compraventa, junto al plano de la casa a construir, las personas se rompen el alma y le meten y meten… Yo no construiría viviendas, me limitaría a realizar núcleos húmedos, es decir la cocina y el baño, de manera subsidiada. Está probado que el déficit que tenemos, de cuatro millones de unidades, no se va a resolver, en la Argentina, haciendo casas. Hay que producir suelo urbano, ser creativo y eficaz.

C: – En cuanto a lo que sucede en Villa Mascardi, ¿tiene alguna opinión?
L. D’E.: – El tema lo conozco de lejos… pero hay una cosa que me suena fea al oído: llamar ocupantes ilegales a los mapuches, como salió en la tapa de Clarín, me parece una ofensa gratuita; se les fue un poquito la mano…

C: – Existen ciertas particularidades en relación a los que realizan esa ocupación, porque hay otras comunidades que no los reconocen como mapuches…
L. D’E.: – Como no conozco la especificidad del tema, quiero hablar en general, y llamar ocupantes ilegales a los mapuches me parece una canallada. Igual, cada uno sabe lo que hace…

C: – ¿Qué opina del camino que está tomando la Argentina a nivel económico?
L. D’E.: – Cristina Fernández de Kirchner suele decirlo en forma permanente, hay una disputa enorme entre lo que es el capitalismo financiero y el capitalismo de Estado. Hay una crisis fuerte del capitalismo financiero, con el dinero físico, que es un instrumento del capitalismo del siglo XIX, en extinción. Los argentinos vamos a tener que optar: dice Domingo Cavallo que quiere dolarización, como en Ecuador, y más flexibilización neoliberal conservadora, al servicio de pequeños y mezquinos intereses; si no, se puede optar por lo que eligió China, que ofrece al mundo: el capitalismo de Estado, concretamente materializado en la revolución digital, con fuerte conducción del Estado nacional, que reemplaza todos los vicios que tiene lo físico, como el tráfico de dinero, las economías en negro, la fuga de capitales, el endeudamiento… Si uno ve que la principal economía del mundo, que es China, ya tiene ocho provincias que hacen revolución digital, y donde, a partir del 1° de enero, la moneda va a ser el dedo gordo de la mano derecha… Europa sancionó hace un mes el euro digital. Me parece que, en el mundo, se viene una discusión formidable, y la que Argentina no tiene que estar ausente.

C: – ¿Es posible que Argentina, en este momento, siga ese sendero?
L. D’E.: – Yo creo que sí. Lo han hecho ya cuarenta países en el mundo. Hasta Estados Unidos está discutiendo si digitaliza o no. El tráfico de dinero es el peor que afronta la humanidad hoy. Se debe terminar con eso.

C: – ¿Qué piensa del gobierno de Alberto Fernández?
L. D’E.: – Le tocó vivir uno de los peores tiempos de la historia argentina. Después de la catástrofe macrista, con ciento ochenta mil millones de dólares de deuda externa, casi noventa mil millones de ellos fugados por Mauricio Macri y sus amigos al extranjero, con una economía exhausta; llegó la pandemia. Creo que eligió la opción correcta: entre la vida y la plata, prefirió la vida. Con la cuarentena, quiso retrasar el pico; y se lo hizo todo lo que se pudo, con mucha solvencia, de manera concertada con la oposición, porque estas cosas que realizaron con Rodríguez Larreta, a la hora de afrontar la crisis, fueron interesantes.

C: – Usted, ¿cómo pasó el último tiempo?
L. D’E.: – Se hizo complicado, como para todos los argentinos. Yo estoy en prisión domiciliaria. Fue un año muy duro para mí. Tengo tres bypass, soy diabético… tuve coronavirus…

C: – Justamente, por eso le preguntaba… ¿Cómo atravesó la enfermedad?
L. D’E.: – No me afectó pulmonarmente, pero hubo tres días en los que estuve quebrado, por el dolor de espalda y de riñones, que es algo horroroso. La pasé muy mal.

C: – Durante la pandemia, falleció su madre…
L. D’E.: – Sí, hace tres meses… fue un año muy difícil…

C: – ¿Pudo despedirla?
L. D’E.: – Peleé mucho, y pude ir al cementerio, al entierro, sólo con mis hermanos, y también con uno de mis hijos; tengo cinco, y el juzgado le permitió ir a uno de ellos.

C: – ¿Tiene esperanza de que el presidente le otorgue un indulto?
L. D’E.: – Hay organizaciones que lo están pidiendo; el 27 se va a largar una gran campaña en todo el país, pero yo, con los doctores Adrián Albor y Marcelo Parrilli, iré a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en Washington, donde estimamos que contaremos con la colaboración del compañero Carlos Raimundi (Embajador argentino ante la Organización de Estados Americanos), porque la Cámara Federal, de clara raigambre macrista, precedida por Juan Bautista Mahiques, me negó el derecho a la doble conformidad (una institución establecida para evitar una condena sin filtro superior). Creo que la Comisión Interamericana lo resolverá con rapidez, para que el tema pueda ir a la Corte Interamericana, donde hay un gran abogado argentino que me parece que va a dar un buen debate: Raúl Zaffaroni.

C: – ¿Cómo recuerda el motivo por el que se le dictó prisión? Me refiero a la toma de la comisaría, en 2004…
L. D’E.: – Asesinaron a un dirigente social (Martín “El Oso” Cisneros), y la gente estaba enardecida, porque el que lo mató vendía droga para la comisaría 24 de La Boca, como quedó probado: Juan Carlos Duarte fue condenado a dieciocho años de prisión (en 2016, obtuvo la libertad condicional). Yo, que encabecé la protesta, estoy preso. Había sesenta personas, pero, para el único que no prescribió la causa, fue para mí. Y el asesino está libre.

C: – ¿Cuál considera que ha sido su mejor enemigo político?
L. D’E.: – Estados Unidos. En el cable 1222 de Wikileaks, firmado por la embajadora de Estados Unidos, Vilma Socorro Martínez, ella le cuenta al Departamento de Estado que le pidió a Macri mi detención. O sea, preso político con certificado.

C: – A lo largo del tiempo, ha tenido un ida y vuelta conflictivo con Jorge Lanata… El último episodio es aquel que corresponde a la calificación de “boludo de la semana”, que le puso en su programa… ¿Qué piensa de él?
L. D’E.: – Conmigo, acaba de caer derrotado una vez más. Se pasó siete años hablando pavadas de mis hijos, mintiendo, y la Justicia absolvió a los tres pibes (fueron absueltos en una causa por nombramientos supuestamente ilegales). Primero, lo había mandado a la lona con el caso Codarín (Mario), donde me acusaba de ser miembro de una petrolera, y le hice pasar el papelón más grande de su vida (la referencia es a la ocasión en que el periodista pasó un informe contra el líder piquetero, y, en el mismo momento, D’Elía daba a conocer un video con el protagonista de la denuncia, en una grabación previa a la entrevista que pasó Lanata, en lo que pareció ser una venta de “pescado podrido” del propio Luis). El “Gordo”, conmigo, siempre perdió.

C: – A propósito, ¿cómo fue que se produjo el error de la foto?
L. D’E.: – ¿Qué foto?

C: – La que subió en Twitter, que señalan como una fotografía de la manifestación contra el gobierno, en vez de una del 17 de octubre, como usted había dicho… lo que llevó a que Lanata lo tildara de “boludo de la semana”.
L. D’E.: – No puse ninguna foto equivocada, es nuestra.

C: – ¿Dice que pertenece a la marcha por el Día de la Lealtad?
L. D’E.: – Cualquier foto que hubiera puesto, hubiesen dicho que era trucha. Además, hablando de poner cosas truchas, mirá quién se enoja…

C: – ¿Lo dice por Lanata?
L. D’E.: – Por el PRO, que tienen los “call center”, y viven poniendo cosas truchas en todos lados.

C: – A esta altura de su vida, ¿cómo se define políticamente?
L. D’E.: – Soy un revolucionario.

C: – Eso, para usted, ¿qué encierra?
L. D’E.: – Un constructor de la nueva sociedad que tenemos que tener, más humana, democrática, igualitaria, justa, inclusiva…

C: – Y, en la Argentina, ese camino, ¿quién lo debe guiar?
L. D’E.: – Cristina Fernández de Kirchner.

Christian Masello