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20/10/2020

El Foyel: Un desalojo, varias perspectivas

El Foyel: Un desalojo, varias perspectivas
Por: Christian Masello - Fotos Facundo Pardo

A las 19 del lunes, el fiscal jefe Martín Lozada se retiró del terreno ubicado en El Foyel que, durante los últimos días, fue centro de la atención nacional debido al asentimiento de una comunidad mapuche denominada Gallardo Calfu. En ese momento, confirmó que el desalojo se había completado. “No queda nadie adentro”, sostuvo, a la vez que indicó que, más allá de los que se marcharon sin gestos hostiles, tres mujeres y un varón fueron detenidos “por no acatar el retiro pacífico y voluntario del predio”.

Un par de horas antes, los ánimos, fuera del campo, se iban inquietando.

Alrededor de treinta personas, varias de ellas parientes de quienes impulsaban la toma, se manifestaban con pancartas donde se leían frases como “Recuperación territorial – Lucha ancestral”.

Entre ellas, se encontraba Felisa Curamil, representante de la Coordinadora del Parlamento Mapuche de la Zona Andina, nexo de las comunidades de la región con el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI).

La mujer cargó contra la gobernadora, Arabela Carreras, y el ministro de Gobierno y Comunidad provincial, Rodrigo Buteler: “No tienen voluntad política de dialogar y profundizar la investigación de las ventas fraudulentas de tierras”, sostuvo, en relación a las supuestas irregularidades en el traspaso de titularidad del terreno en conflicto, de Sixto Gallardo a Miguel Soriani.

“La demanda de los pueblos originarios de Argentina, no sólo el mapuche, es histórica”, señaló.

Además, consideró: “Mientras no se creen las condiciones para responder a esos reclamos, las cosas continuarán de esta manera”.

“Mucha gente nuestra ha muerto a la espera de que el gobierno tenga voluntad política de reconocer que los problemas eran por una venta fraudulenta”, agregó.

Mientras tanto, unos treinta policías resguardaban la tranquera de acceso a la zona (más allá de los numerosos efectivos que se veían del otro lado).

Ante ellos se presentó el abogado de la comunidad, Manuel Mansilla, quien ingresó al lugar acompañado por su sobrino.

Curiosamente, un rato después salió para comunicarles, a los que afuera lo aguardaban, que se había perdido al intentar ubicar el sitio donde estaban los mapuches, por lo que no había podido hablar con ninguno de ellos. Incluso, llegó a lamentarse: “Todavía no conozco a mis defendidos”.

La propia gente que se había movilizado le informó que, minutos antes, había partido una camioneta policial con cuatro integrantes de la ‘lof’ detenidos, entre ellos la referente del grupo, Blanca Rosa.

“Vamos a seguir hasta las últimas consecuencias. Si tenemos que ir hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos, lo haremos. Todo lo que se ha hecho aquí es ilegal, por eso les encargo que graben y saquen fotos”, pidió el abogado, a las personas concentradas en el sitio.

Poco antes de que saliera Mansilla, también lo había hecho un hombre que fue a solicitar a los manifestantes que se corrieran, porque debía trasladar a su hijo autista (cabe mencionar que el camino por el que se llega al sector en conflicto es un acceso vecinal). Ante los continuos requerimientos de los allí apostados, para que dijera a quién pertenecía el campo, esa persona contestó: “Por boca de mi suegro, es de Sixto Gallardo”. Si bien, en un primer momento, vitorearon su respuesta, luego le reclamaron por qué no sumaba su voz a la protesta, a lo que soltó: “Yo no me voy a prestar a esto; estoy acá por la salud de mi pibe”, tras lo cual volvió a atravesar la tranquera.

Después, cuando observó que los reunidos en el exterior estaban distraídos, arremolinados en torno al abogado Mansilla, el hombre aceleró y pasó raudo en su vehículo, junto a su hijo.

Finalmente, aquellos que aceptaron el desalojo salieron del terreno en sus propias camionetas.

Se escucharon aclamaciones, pero también empezaron a oírse insultos contra un móvil periodístico de TN/Canal 13.

Demandaban que dejaran de grabar.

“Apaguen eso, la con… de tu madre”, gritaban.

Una joven se había acercado a los trabajadores de prensa, y no paraba de vociferar, cuando otro de los movilizados directamente fue a agredirlos, tomó el trípode de una cámara, y arrojó su base sobre uno de los miembros del equipo, que resultó con heridas alrededor del ojo.

Con la sangre resbalándole por el rostro, fue trasladado tras la valla policial.

En tanto, los que estaban en la zona se fueron desconcentrando.

“Esta agresión no es comprensible”, dijo Maximiliano Aragonés, el asistente de cámara lesionado.

Había llegado a la ciudad el sábado, desde Buenos Aires, especialmente para cubrir lo que sucedía en El Foyel.

“Yo sólo traté de cuidar la cámara”, se lamentó.

Minutos después, cuando el fiscal Lozada salió del predio, ya no quedaban manifestantes.

Pero llegaban noticias inquietantes desde Villa Mascardi: miembros de la comunidad Lafken Wincul Mapu, desde temprano, cortaban la ruta. Incluso habían impedido el paso de la gobernadora.

Igualmente, los representantes del poder judicial retomaron el camino a Bariloche, y, cerca de las 21, cuando los encapuchados que forman parte de la toma en ese sector se retiraron, lograron pasar.

Ya cuando el reloj indicaba que eran las 23.10, desde El Foyel, Pablo Mayer, una de las personas que estuvo aislada en el sector del conflicto, expresó: “En este momento es como si hubiera habido un cambio de aire; estamos muchísimo más tranquilos”.

“La verdad que no sé qué pasará en los próximos días. Tenemos la esperanza de que esto genere un cambio”, apuntó.

“El juez tuvo un coraje extraordinario; hizo lo que debía hacer”, sostuvo.

Mayer también remarcó el papel de Arabela Carreras: “Tenemos que valorar y agradecer el apoyo de la gobernadora”, dijo.

“Ojalá esto siente un precedente, para evitar que algo parecido les pase a otros vecinos, y el Estado pueda recuperar las tierras tomadas”, agregó.

“Esperemos que hoy podamos descansar...”, deseó Mayer.

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