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ENTREVISTA CON EL SECRETARIO DEL MINISTERIO DE SEGURIDAD

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06/10/2020

Gabriel Fuks y el conflicto de Villa Mascardi: "No me preocupa si me abuchean o no"

Gabriel Fuks y el conflicto de Villa Mascardi:  "No me preocupa si me abuchean o no"
Gabriel Fuks y el conflicto de Villa Mascardi: "No me preocupa si me abuchean o no"

El secretario de Articulación Federal de la Seguridad, Gabriel Fuks, en una entrevista exclusiva, se refirió al conflicto de Villa Mascardi, las acciones que se plantean y cómo piensa encontrar una solución al tema.

El Cordillerano: – Si le digo Villa Mascardi, ¿qué es lo primero que le viene a la cabeza?

Gabriel Fuks: – Muchas cosas, porque ocupa gran parte de mi tiempo. Pero me gustaría decir que nos parece muy bien que este sábado se haya desarrollado una marcha pacífica; no importa lo que dijeron o digan de nosotros, lo importante es que se cumplió con los parámetros que se habían propuesto, llegaron hasta el lugar previsto, con sus consignas, que obviamente no necesariamente comparto. La denuncia sobre la manifestación anterior no fue sobre los que marchaban ni sobre el hecho de hacer una marcha, más allá de que en Bariloche hay una situación vinculada al COVID compleja, pero ese es un tema que compete a las autoridades locales. La denuncia que presentamos, y que volveríamos a hacer, era por las frases de odio que precedieron a la marcha. Nosotros alertamos. En realidad, no denunciamos, informamos a la fiscalía la preocupación del Gobierno federal sobre un formato de odio que se estaba reproduciendo en las redes sociales. Se hablaba de matar y cosas por el estilo, y nuestra inquietud se relacionaba con que eso generara un enfrentamiento.

C.: – ¿Había algo firme que hiciera pensar en que ocurriría algo así? ¿O fue sólo alguna frase suelta en la red?

G.F.: – Múltiples frases en las redes…. Había una andanada con la palabra “matar”, la expresión “sacar a los tiros”, o “vamos con armas”. Esta última vez, eso no pasó, y nos parece bien. No estamos en contra de que cualquiera se manifieste sobre lo que quiera en la Argentina, salvo que haya una orden judicial en contra. Me tocó, el viernes, negociar otro tema que nada tiene que ver con este, también en Bariloche, que fue la movilización de la UTHGRA en la ruta 40. Conversé con Ovidio Zúñiga. Hubo un acuerdo verbal que al final se cumplió. El primer día le solicitamos que se fueran, y, entre idas y vueltas, a las cinco de la tarde salieron de la ruta. Cuando volvieron, el viernes, hablé con Zúñiga y le dije: “Mire, hay una orden judicial”. Entonces se acordó dejar abierto un carril. ¿Qué quiero decir con esto? Que nosotros trabajamos todo el tiempo, no sólo con los vecinos de Mascardi. El ministerio de Seguridad tiene incumbencia sobre las rutas federales y sobre las decisiones de la Justicia federal. Algunos de los vecinos de Mascardi, a veces, tienen la sensación de vivir en un mundo aparte. Repito, algunos, para que después no haya polémicas. Pero esta marcha nos pareció muy bien, e importante. Más allá de las opiniones.

C.: – Ya que cita la marcha, en la zona de ingreso al campamento Los Baqueanos, hasta donde se dirigieron los autos, se llevó a cabo un acto, en el que se pasó un fragmento de una entrevista que le habían realizado a usted, y la gente lo abucheó. ¿Está al tanto de eso?

G.F.: – Sí, pero vamos a decir las cosas como son: no me preocupa si me abuchean o no, yo hago mi trabajo, como tengo que hacerlo, y advierto sobre cosas… Tuvimos dos reuniones con los vecinos más damnificados: John Grehan (propietario de La Escondida); los Dates, padre e hijo (de la cabaña Los Radales); Diego Frutos (dueño de La Cristalina); una de las veces estuvo Cunha Ferré (administrador del camping educativo Ruca Lauquen)… Fueron encuentros respetuosos, donde no hubo ningún tipo de problema. Después, inventan cosas… Yo no tengo problema, estamos acostumbrados. A mí, que esas doscientas personas me abucheen no me inquieta en lo más mínimo. Nosotros estamos trabajando muy fuertemente en tres líneas.  Conversamos cinco horas con los vecinos, con absoluto respeto. Los hemos escuchado. También estuvo la ministra (Sabina Frederic). Hablamos, además, con los abogados del sector de la comunidad (Lafken Winkul Mapu). Estamos pensando alternativas, porque la justicia no las propone. Contra lo que todo el mundo cree, nosotros no apretamos un botón y la gendarmería ejecuta un desalojo sin orden judicial. Ya hubo una orden judicial, que se ejecutó con seiscientas vainas servidas, un muerto y dos heridos… La tercera línea de trabajo, y es raro que ningún vecino lo haya mencionado, porque se los dijimos, es que, con el Gobierno provincial y Parques Nacionales, estamos constituyendo un esquema de seguridad para la zona, a ejecutar dentro de poco tiempo, que incluye mecanismos tecnológicos. Porque todo el mundo acusa inseguridad: los vecinos, pero también los grupos mapuches, que dicen que paran autos y les disparan. Creemos que vamos a tener un mecanismo de cámaras, lo suficientemente claro, para poder registrar cualquier situación de este tipo. No van a estar dirigidas a las personas físicas, sino a las zonas físicas. Eso lo va a hacer Parques Nacionales, con el aval del ministerio de Seguridad y el acuerdo de la Provincia. Lo conversamos la semana pasada, en una reunión que tuvimos con Betiana Minor, que reemplazó a Gastón Pérez Estevan en Seguridad provincial, Rodrigo Buteler (ministro de Gobierno y Comunidad de la Provincia), y la gente de Parques Nacionales. Analizamos también la posibilidad de que gendarmería establezca algún tipo de mecanismo más cercano que el que hoy tenemos; evaluamos cuál.

C.: – Más allá de los vecinos que nombra, que son los de propiedades que podríamos denominar grandes, en cuanto al terreno que ocupan, también están los pobladores que viven desde hace muchísimo allí, incluso gente de edad avanzada, y en ellos se palpa el miedo. Ven personas encapuchadas, sienten el ruido de las piedrazos… Me refiero también a lo que sucede con personas que trabajan en el lugar. El temor es notorio. A ellos, ¿qué se les puede decir?

G.F.: – Para todos es lo mismo, no hay un mensaje para cada uno. Trabajamos para que en un futuro no haya miedo por parte de nadie. Estamos haciendo un dispositivo de seguridad, y conversamos con las partes para bajar los niveles de violencia y generar una nueva situación. No hay una tercera cosa, no existe una bomba neutrónica y se acabó la discusión; se trata de fortalecer los mecanismos de seguridad para todos, y establecer diálogo para bajar las tensiones.

C.: – Obviamente, no con el uso de violencia, ¿pero el desalojo está descartado?

G.F.: – Eso hay que preguntárselo a la Justicia. Somos auxiliares de ella, el poder Ejecutivo, y no utilizamos a las fuerzas de seguridad como si fuera un ejército de ocupación con nuestras decisiones. Estamos en diálogo con la Justicia y, hasta aquí, el desalojo no fue desalojo: fue a los tiros y no desalojó.

C.: – Más allá de aquel desalojo fallido, ¿cómo calificaría el accionar del gobierno anterior en el tema Mascardi, en especial de Patricia Bullrich?

G.F.: – No sólo en Mascardi, porque hay que poner la situación en el contexto de toda la Patagonia. Nos encontramos con una securitización de la zona (“securitización”  es el proceso por el cual un problema social comienza a considerarse de seguridad), con escasos resultados reales. Al final de su mandato, Patricia Bullrich retiró del lugar a la gendarmería; hay que decirlo. Esto que hablamos, de que estamos haciendo un camino para reponerla, es porque ella la sacó en 2019. Porque parece que hubiéramos llegado, estaba todo bien, y nosotros sacamos a la gendarmería y demás… Hace cuatro años que está el problema. En el medio de la pandemia, nosotros trabajamos todos los días… Nos pueden abuchear, que las doscientas personas que participaron de la marcha hagan lo que quieran, no tengo inconveniente. Pero el tema estaba abandonado. Así lo había dejado el gobierno anterior. Dio las condiciones para que sucediera esto que está pasando. Además, cuando en su momento se hizo el intento de desalojo fue un fracaso, y luego no se realizó ningún tipo de acción.

C.: – Si no me equivoco, usted estuvo en la zona hace dos meses…

G.F.: – Al final de julio y el 1° de agosto, exactamente.

C.: – En aquella ocasión, habló con las personas asentadas en el lugar. ¿Qué piden concretamente?

G.F.: – Nosotros fuimos a escuchar. Ellos claman derechos. Lo importante es que oímos a todas las partes: hablé con el Gobierno provincial, con el obispo, con ellos, con los otros mapuches, porque tuve dos reuniones con los de Wiritray, con el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas), y también con los pobladores que fueron afectados. Sobre esa base, estamos sacando ideas para que se pueda resolver todo. Pero cada conversación es cada conversación, y de todos esos diálogos vemos caminos posibles para bajar los decibeles del conflicto. Luego, la Justicia dirá lo que tenga que decir. Nosotros no somos la Justicia. Lo que no queremos es que haya inseguridad, para ninguno de los sectores.

C.: – Lo que sucede en Villa Mascardi es muy particular, porque la mayoría de las otras comunidades no reconoce a la gente que está en la toma como un grupo mapuche con asentamiento antiguo en el lugar. Eso es lo raro, que no tienen el apoyo de todos los mapuches…

G.F.: – Ni de todos, ni todos en contra. Hay algunos que sí los reconocen como tales y otros que no, así es la cuestión. Pero nosotros no estamos juzgando si son mapuches o no, esa no es nuestra tarea. Hay un conflicto con un sector, que tiene un reclamo; una situación que está en la Justicia, de usurpación; existe un escenario de enfrentamiento y de miedo, que nosotros queremos sacar. Yo no voy a abrir un juicio legal sobre si son o no mapuches, todo ese discurso… Están haciendo girar cosas que yo no creo que correspondan. En las dos últimas semanas, justamente, circularon dos. Una era una convocatoria, con la misma foto del lago Mascardi de la que hacían los vecinos, pero con un armado dentro que decía que había que salir con armas y esas cosas… era “fake” (falsa). También hay otra donde un supuesto mapuche habla en off y quema una bandera. Esas cosas son complementarias, pertenecen a gente a la que no le interesa que haya una disminución de los niveles de violencia. Ninguna de las dos es cierta. Me parece que hay una intención de algunos actores de mantener la tensión siempre en alto; nosotros queremos bajarla, y trabajamos para eso, sin descuidar que también actuamos para construir la seguridad del lugar.

C.: – ¿Hay una directiva expresa del Presidente?

G.F.: – En la medida en que sea posible, y mientras la Justicia no ofrezca otra alternativa, una resolución pacífica de un conflicto que hasta aquí tiene muertos y heridos. No es que el Presidente me lo haya dicho a mí, sus ministros trabajan en eso.

C.: –¿Tienen contacto con el gobierno municipal?

G.F.: – No hemos tenido conversación con el municipio.

C.: – En alguna ocasión, usted recurrió al microrrelato de Augusto Monterroso que dice: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, dando a entender que el conflicto viene de antes de la llegada del actual Gobierno, lo que es cierto. Ahora bien, a su entender, ¿hasta cuándo estará ahí el dinosaurio?

G.F.: – Creemos que nos encontramos cerca. Por lo menos, de lo que nosotros podemos hacer. Estamos reconstruyendo un plan de seguridad para la zona, con tecnología adecuada para que todos se sientan seguros, porque todos denuncian distintas cosas. Hablamos de un plazo relativamente corto para que, al menos, haya una situación de distención en el lugar, y mientras tanto que actúe la Justicia, que es la que debe dar la última palabra.

C.: – ¿Qué es un plazo corto?

G.F.: – Estamos dentro de los plazos pensados originalmente. Por más que parezcan dos siglos, hace cuatro meses que trabajamos en esto. Tras los cuatro años anteriores, ahora parece que nosotros somos el problema, como si hubiéramos creado este tema. Estamos volviendo con el esquema de seguridad que Patricia Bullrich quitó. Y, a su vez, mientras no haya otra iniciativa judicial, intentamos resolver por la vía del diálogo. Es lo que se puede hacer, no hay otra opción.

C.: – Si bien es verdad que en el último tiempo se han escuchado muchas quejas de los vecinos, incluso con mayor organización, a partir de las marchas y demás, también es cierto que, durante la pandemia, el problema recrudeció. Los incendios existieron…

G.F.: – Nadie lo niega. Estamos produciendo un esquema de seguridad para todos. La comunidad dice que paran autos y disparan; los vecinos afirman que les tiran piedras. Nosotros queremos que nada de eso vuelva a pasar, que haya un esquema en el cual nadie genere situaciones de violencia. La denuncia que hicimos a la marcha anterior fue porque detrás había un discurso de odio. No hay denuncia contra ninguna persona en particular, al contrario, creo que, a esta altura del partido, el único denunciado debo ser yo. No hemos violado los derechos de nadie. Y no creemos que nadie tenga por qué sentirse menoscabado.

 C.: – Acá se habla que se está de un lado o del otro, y a usted lo ponen del otro…

G.F.: – Yo soy secretario de Seguridad de la Nación. No estamos de ningún otro lado. Queremos pacificar, y reconstruir un plan de seguridad para la zona.

Christian Masello