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EN LA CALLE LA GENTE LA MALDICE

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05/10/2020

La mandaron al diablo y se lo tomó demasiado en serio

La mandaron al diablo y se lo tomó demasiado en serio
La mandaron al diablo y se lo tomó demasiado en serio

Carol Praddo, brasileña de 35 años, se hizo tatuajes en los ojos, se bifurcó la lengua y se puso cuernos para parecerse al demonio.

Carol Praddo vive en Praia Grande, San Pablo. Ella es perforada y apasionada por las modificaciones corporales. Con los ojos rojos, tatuajes faciales, bifurcación en la lengua y varios piercings, se ganó el apodo de la "mujer demonio".

Transformó radicalmente su apariencia durante tres años, con alrededor del 60% de su cuerpo tatuado y cambios en su lengua, ojos, dientes y frente.

Con respecto al sobrenombre que le pusieron, Carol, dijo que ayuda a sus clientes a identificarla. "No me molestó, bajo ningún concepto. Estoy orgullosa de ser quien soy".

"Una cosa llevó a la otra. Empecé con los tatuajes, me empezó a gustar el piercing, me encantó la zona de la modificación corporal", recordó Carol. “Poco a poco empezamos a identificarnos, buscando una apariencia diferente, alejándonos del estándar aceptable para la sociedad actual”.

Actualmente, tiene cuatro modificaciones extremas: pigmentación ocular (tatuaje del globo ocular), división de la lengua, dientes con coronas metálicas y cuernos en la frente (implantes transdérmicos).

"Es normal que la gente mire, pero es inaceptable que en la calle cuando camino con mi hijo y mi esposo, que me maldigan", dice. "Independientemente de las opciones, hay que respetar a las personas como ser humano, como individuo".