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UN LAGO RECUERDA SU VIAJE

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26/09/2020

Fernando Hess, el primero que dibujó al Tronador

Fernando Hess, el primero que dibujó al Tronador
Fernando Hess, el primero que dibujó al Tronador

De origen alemán, migró a Chile a instancias de Vicente Pérez Rosales y viajó al Nahuel Huapi en 1856, con la expedición de Francisco Fonck. Dejó un croquis del antiguo Camino de las Lagunas, pero se perdió a raíz de un incendio un panorama del lago.

Su apellido designa un lago bellísimo y un cerro que se alza al Oeste del espejo de agua. Sin embargo, aunque Fernando Hess fue conocedor de la geografía de la región, nunca estuvo por allí. Los exploradores que integraron la 7° Subcomisión Argentina de Límites dieron con el lago en marzo de 1898, cuando intentaban precisar hasta dónde se extendía el país y dónde comenzaba Chile (ver aparte). En primera instancia, el ayudante C.G.

Lehmann simplemente lo llamó Lago N° III y navegó en una balsa por sus aguas, pero en el informe que elevó siete meses después, ya aparece con el nombre de lago Hess. Juan Martín Biedma estimó que la imposición fue obra de Francisco Moreno.

En cuanto al cerro, primero se llamó Bosque. Según el autor de “Toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi”, “con este nombre y con el subtítulo Valverde, figura en un croquis de la libreta de campaña del ayudante Lehmann”. También aparece como “cerro Bosque y con una altura de 1.650 metros en la Memoria Argentina del Tribunal Arbitral”. En cambio, siempre según Biedma, “el Instituto Geográfico Militar registra este cerro sin nombre y con una cota de 1.670 metros”.

Pero, ¿quién fue Fernando Hess? Sintéticamente, el investigador del parque nacional rescató que “era un ingeniero y dibujante alemán que se radicó en el Sur de Chile en la colonia que Don Vicente Pérez Rosales formó en las riberas del lago Llanquihue con colonos alemanes. A solicitud de su compatriota Francisco Fonck, el intendente de Llanquihue Don Juan Blest lo incorporó a la expedición de 1856 al Nahuel Huapi”.

De hecho, “la bandera chilena que enarboló en su popa la embarcación con los expedicionarios que navegaron ese lago, fue obra de la señora Gertrudis Maus de Hess”, rehízo Biedma, es decir, la esposa del ingeniero. Además, “se deben a Hess el croquis que acompaña la relación del viaje y una litografía sobre el Tronador sobre un dibujo que fue realizado durante la expedición”, añade el relato.

El germano chileno falleció tempranamente, aunque el cronista de El Cordillerano no pudo encontrar su fecha de nacimiento. “Deploro hasta hoy la muerte de mi inteligente y buen compañero”, escribió Francisco Fonck en 1899. Su deceso tuvo lugar en mayo de 1878, 22 años después de su aventura por el Nahuel Huapi. “Fue también muy sensible que se perdiera para siempre otra vista no menos notable, un panorama de gran parte del lago Nahuel Huapi, tomada por Hess en el último punto alcanzado por nuestra expedición a la península de San Pedro”.

El mapa que levantó Hess.

Pérdidas

Este diario abordó aspectos de ese periplo algo más de un año atrás, crónica que puede releerse en la versión web bajo el título “El día en que la bandera chilena ondeó sobre Península San Pedro”. Según su compañero Fonck, la obra “no se había reproducido pero se conservó largos años en la Oficina de Obras Públicas (Chile), hasta que fue consumida por las llamas en el edificio del Congreso”. Ese siniestro santiaguino afectó sensiblemente documentación sobre el pasado barilochense.

A la que integraron Fonck y Hess se la considera “la primera exploración con carácter científico al Nahuel Huapi”, según la reconstrucción de Biedma. Sin embargo, en las crónicas que dejó el sacerdote Diego de Rosales casi 200 años antes, también pueden encontrarse observaciones de carácter descriptivo que podrían considerarse antecedentes. Pero hacia 1855, los colonos de la zona del lago Llanquihue procuraban dar con un paso cordillerano que les permitiera avanzar hacia el Este y, con ese cometido, “en 1856, el gobierno chileno encomendó a Fonck la exploración científica del paso y del lago”.

Además de Hess, el contingente se conformó con otros ocho hombres. “Salieron de Puerto Montt el 30 de enero de 1856. Embarcaron en Puerto Varas en dos chalupas en las cuales navegaron el lago Llanquihue. El lago Todos los Santos lo navegan en la chalupa, previamente reparada, que había construido Benjamín Muñoz Gomero en su exploración de 1849”, según la narración del argentino.

La expedición remontó el río Peulla, al cual tuvieron “que vadear repetidas veces y siguiendo las huellas” de otra anterior, “por la cuesta de los Raulíes hasta su último campamento, en la laguna de los Cauquenes”. El grupo escaló un cerro “al Este de la mencionada lagunita, que bautizan 12 de Febrero” y desde las alturas, divisaron el gran lago. Al arribar a sus orillas, “hallan restos de antiguas piraguas”.

Desde el actual emplazamiento de Puerto Blest, se embarcaron Fonck, Hess y Juan Currieco, baqueano “más conocido como Pichi Juan, famoso talador de bosques”. Quizás haga falta aclarar que en este contexto, un talador no era un leñador, sino alguien que tenía habilidad para abrir senderos entre las laderas hasta entonces impenetrables. También fue de la partida Pedro María Uribe. “Navegando siempre cerca de la costa por peligro de tumbarse, llegan a una punta que llamaron San Pedro, en obsequio” precisamente de quien hacía de piloto, es decir, Pedro Uribe.

Entonces, desde Península San Pedro “divisaron una isla grande en el centro del lago a la que bautizaron Isla de Fray Menéndez”. Es la que hoy conocemos como isla Victoria, la Nahuel Huapi original. Una tormenta retrasó su retorno pero finalmente, el 29 de febrero, Fonck, Hess y sus compañeros estuvieron de nuevo en su punto de partida. Los dos son recordados por la toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi del lado argentino de la frontera, línea que al momento de su viaje, todavía era inexistente. No pudimos dar con su litografía.

Vicente Pérez Rosales, quien estimuló la inmigración alemana a Chile.

Mulas, bueyes y botes a la rastra

Llamativamente, la 7° Subcomisión Argentina de Límites partió de Puerto Montt el 3 de diciembre de 1897. Cruzó la cordillera por Los Raulíes hasta Puerto Blest y después siguió por el lago hasta Puerto Moreno. “Allí encuentran a Frey, quien envía a Lehmann nuevamente a Casa Pangue para reconocer la parte Norte del Cerro Tronador y el valle del río Frías y activar el envío de provisiones que venían de Puerto Blest”, según la reconstrucción de Juan Martín Biedma en “Toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi”, libro cuya primera edición data de 1967.

“Realizada esta misión que solo en parte puede ejecutar por el mal estado del tiempo sale el 11 de febrero de Puerto Moreno en compañía de Nysell para explorar la zona de los lagos Gutiérrez y Mascardi”. Si bien la zona en la que habitamos acusa presencia humana 9.600 años antes del presente, por entonces, los exploradores suponían que sus miradas eran las primeras. “Nysell ya había realizado en diciembre el descubrimiento del lago Guillelmo y constatado que el Mascardi desaguaba hacia el Oeste y no por el Gutiérrez, como indicaba la carta del Museo de La Plata de 1896”, contrastó Biedma.

Nótese la forma de movilizarse de la época: “por medio de mulas llevaban carga hasta el lago Gutiérrez y el bote con los bueyes del Sr. Boock. Mientras navegaban este lago y exploran los alrededores, la peonada abre una picada por la orilla Este del lago”. Seguro antecedente de la ruta que hoy bordea el country Arelauquen y Villa Lago Gutiérrez… Luego, “por medio de una rastra tirada por bueyes llevan el bote hasta Mascardi.

Descubren el río que desagua este lago, el Manso, un lago pequeño al que llaman N° 1, el actual Moscos, y otros lagos que denominan III y IV, los actuales lagos Hess y Fonck”. He ahí la genealogía.

Adrián Moyano