Publicidad
 

EN LA SALA VIRTUAL DE LA BIBLIOTECA SARMIENTO

|
24/09/2020

Celina Wildner expone “Natsukashii”

Celina Wildner expone “Natsukashii”
Celina Wildner expone “Natsukashii”

La artista comparte series de pinturas, collages y esculturas en PVC. Con la palabra japonesa que eligió para titular la muestra, evoca cierta “nostalgia feliz” que desemboca en “dulzura”. Disponible hasta el 21 de octubre.

Hasta el próximo 21 de octubre estará dispuesta “Natsukashii”, muestra que ofrece Celina Wildner en la sala virtual de la Biblioteca Sarmiento. La propuesta se conforma con obras en pintura, collage y escultura, que pueden apreciarse en la página web de la institución. La denominación de la expo se vale de una palabra en japonés que significa “nostalgia feliz”. Según la artista, “es el instante en el que la memoria de repente te transporta a un bello recuerdo que te llena de dulzura”.

Vecina de Bariloche hace 12 años, Wildner ya había expuesto en la antesala del teatro en 2017, por entonces presencialmente. En el video que acompaña la muestra, explica que después de pasar por otras alternativas laborales y expresivas, encontró que “Diseño Gráfico era un poco rígido porque siempre había que satisfacer al cliente, entonces sentí que tenía límites porque no podía crear en libertad”. En consecuencia, “armé un taller chiquito en mi casa, compré pinceles, telas, todo lo necesario y me lancé, sin ningún tipo de conocimiento y totalmente autodidacta, sin trabas y en total libertad”.

En los albores de su relación con el arte, “aprendí en el hacer: error y empezar de nuevo, error y empezar de nuevo”, confía la expositora. “Tuve una amiga, magnífica profesora e ilustradora que me ayudó: Florencia Rivas Molina. Le agradezco enormemente porque en ese tiempo, me dio una gran mano. De esa forma trabajé ocho años, en total soledad. El contacto con los materiales, para mí no tenía comparación con nada: de alguna forma había descubierto que eso era lo que quería hacer”, subraya.

Después de abandonar Buenos Aires, “acá se dieron varios factores para que yo pudiera seguir de forma plena en el arte. Primero, no vine con un trabajo formal, había decidido no entrar a trabajar con horarios ni nada de eso. Por primera vez, era dueña de mi tiempo. Eso fue maravilloso por un lado pero muy difícil por otro, porque hay que ser muy disciplinado para no perderse en lo cotidiano y en la nada”, comparte.

En medio del bosque

Por otro lado, “vivimos a 20 kilómetros del centro, en un lugar apartado, donde la naturaleza manda. Vivimos en el bosque y a través del bosque, veo el lago y la montaña. Es un lugar íntimo, porque acá no hay distracciones ni ruidos, no tengo bares ni restoranes y no hay negocios. Es un lugar muy propicio para mirar hacia adentro y eso, es importante para el arte, o por lo menos para mí”, confía Wildner.

Contribución no menor, “entré al taller de Pablo Cortondo, quien me ayudó muchísimo a encontrar mi lugar. Me mostró artistas, me mostró materiales y la verdad, me dio vuelo. Lo más importante, me dio confianza. Seguí trabajando y el contacto en el taller con otros artistas, compartir experiencias y hablar de arte, es muy enriquecedor. Es muy bueno poder estar en la comunidad de los artistas”, valora.

Como cuarto elemento, que confluye en su presente artístico o “último factor, me armé un taller un poco más grande que el de Buenos Aires, donde tengo todos mis materiales. Cuando entro, se me va el día, las horas se desvanecen. Estar en contacto con los materiales, para mí es realmente maravilloso, siento muchísima libertad. Este lugar, para mí es un refugio, adoro estar acá”, proclama en el video.

Como se expresa a través de tres lenguajes, “la técnica no es lo que me define”, refiere Wildner. “Me reinvento permanentemente, siempre estoy creando cosas nuevas. La información que tengo de la obra anterior es la que aplico en la siguiente y así es siempre. Me gusta muchísimo estar siempre en contacto con los materiales: ensuciarme los dedos y crear mis propias herramientas. Crear sin importar lo que pueda venir”, define.

Efectivamente, “hago tres tipos de cosas: pintura, collage y esculturas en PVC. En pinturas, uso tintas, que me fascinan. Me seduce cómo fluyen, los efectos que producen y poner capa sobre capa de color, ver cómo se traslucen. Me parecen fabulosas… Generalmente, empiezo con el color y luego, la forma va evolucionando y se va construyendo. Cuando en el camino de la tinta aparece algo sorpresivo, lo sigo porque eso es lo que tienen las tintas: a veces, son azarosas. Al menos, como yo las trabajo”, apunta.

Como contrapartida, “para el collage necesito muchísima concentración. Hay que estar ahí y componer, son muchísimas las variables: el color, el tamaño, la forma, la trama y el lugar en el espacio”, define la artista. “Es súper satisfactorio hacerlos. Por último, con las esculturas empecé a buscar el volumen. Me encanta cómo va creciendo la escultura en el PVC, el movimiento que se genera. Otra cosa, me encantan las luces y la sombras que proyecta” ese material. Encanto que aun de manera virtual, es posible experimentar desde la observación.


Escultura en PVC.

 

Centro en el proceso creativo

Para Celina Wildner tiene relevancia el producto final pero más todavía, el camino que la condujo. “En mis procesos intervienen tanto el azar como el control, las dos cosas. A veces es dejar que fluya, soltar y después, controlar. Muchas veces, dejo la obra y después la intervengo”, señala. “Si bien me encanta tener una buena obra, la obra final no es lo más importante. Puede ser muy buena, puede ser mediocre o un total fracaso y eso pasa muchas veces”, confía.

En verdad, “lo que me importa es hacerla, estar ahí con el proceso creativo. Eso me seduce muchísimo: estar con el cuerpo en la obra. Cada proceso es distinto: experimentar, probar, equivocarme y seguir. Siempre seguir y sobre todo, seguir aprendiendo”, concluye el registro. La de Wildner es la segunda muestra que ubica la Biblioteca Sarmiento en los formatos que son obligatorios en estos tiempos. Como dice la expositora, se tratar de experimentar, probar y seguir, conclusión que también es válida para quienes suelen apreciar exposiciones en Bariloche. Se verá que cierta “nostalgia feliz” aflora incontenible.

Adrián Moyano