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ÁLBUM DEBUT QUEDÓ LISTO EN PLATAFORMAS DIGITALES

16/09/2020

Gusanos de Seda completó “Metamórfico”

Gusanos de Seda completó “Metamórfico”
Los Gusanos de Seda.
Por: Adrián Moyano

Después de algunos anticipos, la banda redondeó el lanzamiento de su primer registro discográfico. Algo más de 37 minutos de rock difícil de encasillar, 12 temas propios que cuidan la relación letras – música.

Quedó disponible en sus 37 minutos de extensión “Metamórfico”, el primer álbum de Gusanos de Seda. El grupo se integra con Charly Behm (guitarra); Bruno Osorio (batería); Agustín Demichelis (voz y coros); Diego Carriqueo (bajo y app Theremin) y Tito Rodríguez (guitarra). Después de un par de simples como anticipo -según indican las nuevas reglas de las plataformas digitales- la banda completó el “larga duración” con 12 temas de múltiples raigambres rockeras.

El asunto comienza con el tema que da nombre a la experiencia. Como idiosincrasia, el quinteto reivindica la capacidad de transformación y cierta naturaleza mutante, que se expresan tanto en la variedad sonora de su paleta como en las letras: “fuimos sueños / somos canción”, canta Demichelis, sobre una batería al frente, una guitarra rasposa y texturas siderales. No hay formas fácilmente reconocibles y a la vez, asoman varias que a veces fluyen con naturalidad, otras se tornan intrincadas.

En “Externet”, las dos guitarras anclan todavía más en un rock bien terreno, aunque la canción habla de aberturas en el cosmos, perspectivas siderales y caídas que al final del recorrido, conducen al interior. Climas diferentes se suceden y la tracción a sangre dialoga con sonidos sintetizados que precisamente, remiten a galaxias y espacios infinitos. Apenas si se menciona, pero el tema es una crítica a la híper conectividad que a fin de cuentas, desconecta más que hacer cualquier otra cosa.

El que fuera primer simple, quedó tercero en la lista de temas. En julio pasado, cuando El Cordillerano adelantó que “Intención” subiría a las plataformas digitales, Demichelis dijo: “es un tema de rock e identifica mucho a la banda, porque este disco fue un proceso de descubrimiento como banda y también sonoro. Fue como una metamorfosis de distintos estilos que traíamos nosotros, cada uno con sus historias. Habla de pasar de un estado a otro, de atravesar una especie de portal y caminar, de hacer el camino”.

La que “Cae” es “una intensa noche, sobre todos por igual”. Cuarto tema, que critica hipocresías sociales y económicas que están a la vista desde siempre, pero que se agudizaron en los últimos tiempos. Sin embargo, vale aclarar que Gusanos de Seda irrumpió en escena a fines de 2018 y que los temas que ahora presenta, se concibieron antes de que la crisis en curso potenciara más miserias que virtudes. Rock con los tapones de punta y una guitarra filosa.

Marca cordillerana

La velocidad aminora en “Qué será”, como para realzar la intención introspectiva. El sonido evoca estéticas que abrazó el rock argentino a comienzos de los 80, cuando sin correrse del todo de su sitio miraba de soslayo al jazz y sus tratamientos instrumentales. “El aire frío me sanará”, responde la voz, luego de plantear interrogantes en soledad. La tentación de puntualizar influencias es grande, pero el cronista evitará caer en ese cliché del periodismo.

En “Reverdecerá”, la atmósfera quizá sombría queda atrás y se emparenta con la promesa de renacimiento que anuncia el título. El rock de Gusanos de Seda se confirma patagónico o más bien cordillerano, al evocar sucesos que solo suceden contra las montañas. Sin embargo, siempre son interiores los paisajes que se describen, aunque se hable de brisas, fuegos o nevadas. “Cada instante es la eternidad”, mitad del álbum.
Elementos funk se hacen presentes en “Perfume”, una canción que invita: “solo vámonos de viaje / hasta el fin”. Para escuchar siempre –claro- pero con énfasis a esta altura del almanaque: “se soltó en la primavera / el perfume de tu flor”. Una vez más, las influencias son muy claras pero que las identifiquen la o el oyente. Al parecer, “Perfume” inaugura un tramo de “Metamórfico” donde se invoca o más bien sugiere, al amor.

“Nada es casual” está en la línea temática del anterior, quiere transmitir alegría con sus riffs movedizos y espíritu optimista. A esta altura, está claro el recorrido o la metamorfosis de Gusanos de Seda: después de las transformaciones, algunas dolorosas o como mínimo trabajosas, “hay un despertar”. Feliz, pleno y vital. El cambio se confirma en “Remontando”, donde se habla de más cambios y nuevos soles, de nuevo entre texturas del rock y el funk: “soy otra versión / escucho mi voz”.

Para “Sanará” la cosa se pone más cuadrada, casi pesada. Es que la atmósfera ya no se presenta tan diáfana porque a fin de cuentas, la transformación nunca termina. “En la sensación / un temblor / habla en nombre del que soy”, canta Demichelis, quien además es el autor de las letras. De nuevo el tono introspectivo, aunque lejos del sigilo o la parsimonia. Los sueños se equilibran con buen pronóstico.

“Ahora es el tiempo” invita a bailar porque llegó el momento de vivir, según refuerzan la base y las dos guitarras. Optimismo lírico y frescura musical en un aporte que si tuviera la difusión que mereciera, se convertiría en himno pospandemia. “Metamórfico” cierra con “Claridad”, otro de los temas que había hecho las veces de vanguardia. Más signos de la época: “esa voz / que no para de hablar / no la necesito escuchar”. Hito del álbum que incluye la delicada participación de Javier Casalla en violín, Barbarita Palacios en voz y un breve recitado de Anahí Rayen Mariluan en idioma mapuche. Cierre descollante para un álbum parejo, inicio de una banda que promete no estancarse. Son sus convicciones.

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