Sociedad |

UN PALIATIVO

14/09/2020

Guías de Turismo debieron formar una feria para poder sobrevivir a la pandemia

Guías de Turismo debieron formar una feria para poder sobrevivir a la pandemia
Por: Diego Llorente / Fotos: Facundo Pardo

El espacio se llama “Guiarte” y nuclea a personas que pasaron toda su vida informando a los visitantes sobre las bellezas naturales y dando datos técnicos de los paisajes que nos rodean. Buscaron un sustento para sobrevivir en estos tiempos difíciles y resisten, aunque con sus vaivenes.

La actividad turística es una de las más afectadas a causa de la pandemia de coronavirus y, hacia adentro, los guías son un sector especialmente comprometido ya que necesitan del desplazamiento de los viajantes para poder trabajar.

Se calcula que son unos 11 mil profesionales en la Argentina y unos 262 en Bariloche. Eso sin contar, a sus pares de Turismo Aventura. En esta ciudad, de la totalidad de los guías de turismo, solo el 5% corresponden a agencias y el 95% son trabajadores independientes, quienes figuran como monotributistas ante la AFIP.

Desde que comenzó la pandemia de COVID-19, la cuarentena y las medidas económicas del Estado Nacional para combatir esta crisis mundial, los guías solo recibieron una asistencia de 50 mil pesos por única vez y en dos pagos: uno en julio y otro en agosto. Es decir, estuvieron desde el 15 de marzo hasta mediados del invierno sin una ayuda financiera.

Algunos, pudieron acceder al crédito a tasa cero que se brindó en el mes de mayo por 150 mil pesos. Pero están a las puertas de tener que empezar a abonarlo y la actividad a la que se dedican, aún no reactiva y el panorama no es alentador en cuanto a un pronto regreso.

Ante este escenario, un grupo de ocho guías de turismo decidió ponerse a trabajar y formó la feria denominada “Guiarte”. La misma está en Mitre 534, donde hasta el 15 de marzo funcionó una agencia receptiva, que ofrecía excursiones de todo tipo para hacer en Bariloche y la región.

“Es una agencia donde habitualmente prestamos servicios y ante este panorama, nos cedieron el espacio para armar una especie de feria, donde cada uno vende lo que elabora”, señaló Andrés Diehl, uno de los motorizadores de esta iniciativa.

En este nuevo lugar, ubicado frente a las oficinas de la Municipalidad se pueden conseguir conservas, dulces, lámparas, ropa usada, elementos de bioseguridad (alcohol en gel, barbijos que diseña uno de los guías), cremas veganas untables, libros usados y muchos productos más que ellos no usan y que han decidido comercializar.

“En este tiempo que se habla de la reinvención, la realidad es que esta feria no es una alternativa para poder vivir, sino que ayuda a resolver el problema actual y pagar cuentas, debido a que el volumen de ventas no es importante. Es un paliativo que nos permite pagar la luz, el gas e internet en casa solamente”, aseguró Diehl.

Como si fuera poco, al triste marco que les toca vivir, los guías tienen que seguir pagando el valor mensual del monotributo, cercano a los 4 mil pesos, por lo que el subsidio inicial se licúa con cada pago mensual. Ni hablar mirando hacia adelante, donde la actividad turística demora en arrancar y los vencimientos se seguirán sucediendo.

La ventaja la consiguieron por el lado de la Provincia, ya que la gobernadora Arabela Carreras, eximió del pago de los Ingresos Brutos a los monotributistas hasta la categoría “D”. A los de categorías más altas, se les bonifica el número.

“Comenzamos a trabajar hace dos meses en la feria. Hay días que te deprimís un poco por la incertidumbre que hay, estamos con altibajos. El clima ayuda a estar mejor y hay más movimiento. También uno es consciente que hay gente que la está pasando muy mal, incluso peor que nosotros, porque se acaban los ahorros y el Estado no ayuda, como en el caso de los temporarios gastronómicos”, concluyó Diehl.

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