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DESAFÍOS EN PAREJA

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06/09/2020

Aumentó el número de las infidelidades descubiertas durante la pandemia

Aumentó el número de las infidelidades descubiertas durante la pandemia
Aumentó el número de las infidelidades descubiertas durante la pandemia

La psicóloga especialista en terapias de pareja y crisis de infidelidad, Gabriela Rougier, se refirió al tema y describió el proceso que vive la pareja luego de sufrir un engaño. Y explicó por qué duele tanto la infidelidad en tiempos de “mentes abiertas”.

La pandemia puso a prueba la salud de las relaciones de pareja. El tiempo de aislamiento se unió a un cúmulo de emociones a veces difícil de controlar. El tránsito de los vínculos recorre, muchas veces, el límite de la paciencia, las diferencias que se potencian y la incertidumbre que modifica los estados de ánimo. Gabriela Rougier es psicóloga especialista en terapias de pareja y crisis de infidelidad, y coautora del libro “Cómo reconstruir una relación”. Y admite que, en estos tiempos, la demanda por su asistencia profesional creció notablemente.

Gabriela señaló que recibió muchas consultas vinculadas a infidelidades descubiertas. “Es que antes de la pandemia, había más espacios para los secretos, guardar mensajes, borrarlos, hacer llamados”, describió. Y apuntó que en este nuevo contexto es más difícil guardar los secretos. Contó que a veces sucede, por ejemplo, que un mensaje de audio accidentalmente se escucha en un parlante con Bluetooth. “Son muchas las infidelidades descubiertas en estos meses”, apuntó.

Si bien reconoce que es un proceso muy difícil, aseguró que las parejas pueden reconstruirse luego de atravesar una crisis de infidelidad. La psicóloga comentó que “cuando una infidelidad se revela tiene efecto de trauma para la persona engañada. Genera un estrés post traumático”.

Explicó que esas reacciones son similares a las que vivimos cuando nuestra vida está en riesgo, como un robo o una catástrofe natural.

“La persona engañada se puede obsesionar con la historia, quiere saber todos los detalles de la infidelidad”, describió Gabriela y agregó que incluso aparecen los flashbacks de escenas que nunca vivió. Son imágenes disruptivas y también puede suceder que tenga problemas para dormir y experimente estados de ánimos cambiantes.

Por otro lado, la persona que engaña muchas veces intenta minimizar la situación y también, por vergüenza, culpa o malestar por haber sido descubierta, quiere salir rápido de ese lugar. “Es habitual que le pida que se olvide de eso, pero la persona traumatizada necesita hablarlo”, explicó y admitió que es un proceso complejo porque la misma persona que destruyó la confianza ahora tiene que ayudar a reconstruirla y curar las heridas.

“Lo más terrible es que la persona engañada siente que tiene en frente a un desconocido o una desconocida”, apuntó.
Pero, ¿por qué duele tanto la infidelidad en esta época de mentes abiertas, poliamor y cambios en la concepción de la sexualidad? Gabriela señaló que tiene que ver con el lugar que posee hoy la pareja en nuestras vidas. Antes, era habitual que fuera concebida como una empresa económica que se arreglaba en función de la economía familiar, conveniencia de los padres, no había elección. Incluso, a veces la infidelidad era el espacio para el amor.

“Hoy es distinto, nosotros elegimos a la persona con la que queremos compartir nuestra vida y también elegimos el tiempo que consideramos nos hace feliz”, comentó. Y señaló que también ponemos una expectativa que antes no tenía la relación de pareja. “Tiene que ser la persona que me complemente, que me dé pertenencia, divertida, mi mejor amigo o amiga, compatible sexualmente, buen padre, buena madre. Se ponen en juego tantas cosas, pero lo que más duele es que una parte nuestra se define con el otro, se construye con el otro”.

Para Gabriela, cuando se rompe esa confianza hay una parte del engañado que se quiebra. Y, aseguró, cada vez duele más, nos genera más daño descubrirlo.

Sobre los tiempos para pedir una asistencia profesional, la autora de “Cómo reconstruir una relación”, dijo que a veces las consultas golpean la puerta cuando ya casi no hay nada más que hacer. “A veces aparece un tercero como punto final de una cadena de situaciones que llevaron a estas personas a distanciarse”, comentó. Contó que, en Estados Unidos, por ejemplo, el promedio que demora una pareja en consultar desde que se detecta que algo está mal es de 6 a 7 años.

Daniel Pardo