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04/09/2020

Día del Inmigrante: Viktor, un ucraniano en Bariloche

Día del Inmigrante: Viktor, un ucraniano en Bariloche
Día del Inmigrante: Viktor, un ucraniano en Bariloche

“La vida, ante todo, es para disfrutarla”, afirmó Viktor Moiseenko, ucraniano que, desde hace diecinueve años, vive en la Argentina, durante una conversación con Antonio Zidar, en el Cordillerano Radio, con motivo de la conmemoración del Día del Inmigrante.

Cabe recordar que la celebración se instituyó en 1949, por la medida que había dispuesto el Primer Triunvirato, el 4 de septiembre de 1812, de la “inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que deseen fijar su domicilio en el territorio”.

Viktor llegó al país hace diecinueve años. Hacía diez que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se había desmantelado, y Ucrania fue uno de los países que surgió tras la disolución.

“La situación era muy difícil”, recordó Viktor, que ya había terminado el secundario, y recorría un camino de estudios de economía y contaduría, cuando decidió ir tras las fronteras, en busca de un porvenir. “El asunto estaba complicado, las cosas no iban muy bien”, explicó.

Más allá de tener buenas calificaciones, se le ocurrió dejar su país, para ver qué encontraba en otro destino. Argentina no fue la primera opción, ni siquiera sabía mucho de este país: en la escuela casi no le habían hablado de esta parte del mundo, pero aquí había amigos ucranianos que llegaron antes que él, que lo invitaban a animarse.

“Gracias a Dios, tuve la firmeza de salir, más bien como aventura, con la esperanza de encontrar cosas nuevas”, expresó. “No hablaba español, y llegué a la Argentina sin un centavo”, sostuvo.

Antes de partir todavía le quedaban treinta dólares, pero tuvo que pagar por exceso de equipaje y, literalmente, llegó con la billetera vacía. El momento en que arribó no pasó a los libros de historia como el mejor de este territorio… aterrizó en diciembre de 2001.

“En Argentina tenía paisanos conocidos, de mi ciudad, en Ucrania, y viví un tiempo largo en Buenos Aires”, contó. Aún sin saber el idioma, entró a trabajar en una empresa en la que estuvo cuatro años.

Luego ingresó a estudiar al Instituto Bíblico. “Con mi esposa, que es psicóloga, estudiamos en Buenos Aires, donde nos conocimos, y como ella es de acá, vinimos a Bariloche”, relató. “Sin ella, no podría tener lo que tengo”, sostuvo Viktor, que trabaja en un comercio de la ciudad.

“Formamos una linda familia”, agregó, y detalló que tienen tres hijos (una nena y dos varones), de entre cinco y once años. Reveló que su mujer, si bien no se pudo adaptar al ucraniano, en un gesto de amor, aprendió ruso, para facilitar la comunicación. “Me costó tomar mate, pero, así como me costó, hoy me es muy difícil no hacerlo”, reveló.

Hace dos años, cuando fue de visita a Ucrania, lo miraban raro cuando lo veían con el mate… “¿Qué es esa bombilla?”, le preguntaban. En aquel viaje, observó que muchas cosas habían cambiado, pero aún sintió cercana a su tierra: “A un hombre se lo puede arrancar de un país; pero un país, de un corazón, es difícil”, afirmó.

Más allá de ese cariño por su sitio natal, es muy agradecido con el lugar que lo acogió: “Argentina me encanta; especialmente por sus personas, que son muy sociables”, dijo. Igualmente, manifestó que, en ocasiones, siente angustia y pena, ya que le agradaría que el país “estuviera más firme, que se pusiera una meta y avanzara sin desviarse”.

Viktor es creyente y, según contó, su fe lo mantuvo en el camino correcto, más allá de cualquier pensamiento que lo tentara a desviarse del sendero.

Se lo aprecia un hombre de carácter positivo, que se esfuerza en pos de conseguir los objetivos que se traza. Así fue que aprendió español, a pesar de nunca haber sido muy hábil con los lenguaje. “Desde mi infancia, era un fracaso con los idiomas. Era difícil entender fonética, gramática…”, comentó.

En la actualidad, se le atraviesa la idea de formalizar su unión con el país. En ese sentido, apuntó: “Aún no tengo la ciudadanía argentina. Estoy pensando en eso”.

Christian Masello