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TRISTE RECUERDO CON FINAL FELIZ

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04/09/2020

Se cumplieron seis años del incendio de la parroquia Inmaculada Concepción

Se cumplieron seis años del incendio de la parroquia Inmaculada Concepción
Se cumplieron seis años del incendio de la parroquia Inmaculada Concepción

Aquella fría madrugada de invierno, el fuego redujo a escombros y cenizas un pedazo de Bariloche. La sociedad se reunió y se solidarizó de inmediato. En menos de dos años, el templo estuvo de pie nuevamente, más grande y renovado.

Cerca de las 5 de la mañana del 30 de agosto, un incendio estructural redujo a cenizas la legendaria Inmaculada Concepción. Bomberos de distintos cuarteles intentaron conservar algo de la estructura, pero las centenarias tejuelas de alerce ardieron “como papel”.

Las llamas se veían desde varias cuadras a la redonda y apagarlas demandó el trabajo de voluntarios de distintos cuarteles, incluso del SPLIF. Pero la volatilidad de los materiales usados en la construcción, hizo que su trabajo se limite a cuidar las estructuras linderas.

 

El fuego consumió la estructura en pocos minutos.

Nada había por hacer. El fuego avanzó tan rápido que fue imposible detenerlo, arrasando de esa forma con una historia de más de 100 años.
Enseguida aparecieron rumores sobre las causas que desataron el incendio. Dos fiscales ordenaron el trabajo de peritos en electricidad para determinar los orígenes de esta tragedia.

Un indicio señalaba que el primer foco habría comenzado en el interior de la capilla, cerca del altar y de donde estaba ubicado el sagrario. Según el peritaje realizado, un cortocircuito fue lo que generó el incendio y quemó completamente la centenaria construcción de madera de alerce.

Hasta el papa Francisco hizo llegar su congoja por los lamentables hechos: “El Santo Padre, informado del incendio devastador que acaba de sufrir el templo parroquial, hace llegar su saludo y con él también su consuelo a todos los parroquianos y vecinos, implorando a Dios que derrame abundantes bendiciones sobre cada uno, a fin de que puedan encontrar nuevas fuerzas y nuevos recursos para reconstruir la ‘casa de oración y de encuentro entre los hermanos’”, fue el mensaje santo.

La mañana siguiente, el panorama era desolador.

Más allá de cuál haya sido la razón del inicio del fuego, la tristeza fue profunda. De inmediato, el padre Jorge Pliauzer, párroco de la Inmaculada Concepción, lamentó consternado el hecho, al tiempo que invitó a los fieles a no bajar los brazos y “comenzar ya con la construcción del nuevo templo”. Sin imaginar que la respuesta sería increíble.

A raíz del siniestro se abrió una cuenta en el Banco Nación para que la comunidad haga su aporte económico con el fin de reconstruir la querida parroquia.

Y así se comenzó con la reconstrucción. El proyecto fue encarado por la comunidad de la parroquia, que demostró una unión y fuerza de colaboración inusual en la ciudad. Organizaron una comisión Pro-Templo, comandada por el párroco, constituida por arquitectos, ingenieros, empresarios con experiencia en la construcción y otros colaboradores.

La Inmaculada, una vez que fue reinaugurada.

Fue notable la capacidad de recaudación basada en la solidaridad de los vecinos. En pocas semanas se reunió una importante suma de dinero en la cuenta del Obispado en el Banco Nación, proveniente entre otras cosas de la peña que organizaron los alumnos del Colegio Don Bosco, Colegio Ceferino, Damas Salesianas y Colegio María Auxiliadora; una importante donación de una familia; y otra de los padres y alumnos del Colegio Esquiú de Buenos Aires.

La comisión Pro-Templo encuestó las preferencias de la comunidad para reconstruirlo. Esta voluntad se expresó en recuperar una nave central de madera y las otras dos a los laterales de piedra, además de lograr una réplica del campanario lo más cercana al que tenía la Inmaculada. Esta última había sobrevivido inmutable a los dos cambios que tuvo la capilla: una reconstrucción antigua y su traslado desde el primer emplazamiento de 1908 -donde está hoy el gimnasio Don Bosco-, al actual de Elflein.

Con ello fue elaborado el proyecto, que fue discutido con el Consejo de Pastoral Parroquial, presentado a distintos estamentos, y finalmente aprobado.

El día de la reinauguración concurrió mucha gente a la ceremonia.

El 11 de febrero de 2016, coincidiendo con el día de la veneración de Nuestra Señora de Lourdes, en una tarde de un jueves agradable, más de 500 personas se dieron cita en la sede de la parroquia para celebrar su reinauguración. El acto fue presidido por el obispo Juan José Chaparro y el padre Jorge Pliauzer.

Sin dudas, aquel fatídico incendio del 30 de agosto de 2014 quedará solo como un triste recuerdo, pero que terminó con un final feliz.

 

Diego Llorente