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PSICOTRÓPICOS Y OTRAS “YERBAS”

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22/08/2020

Farmacias durante la pandemia

Farmacias durante la pandemia
Farmacias durante la pandemia

El COVID-19 influyó en las decisiones de los argentinos a la hora de realizar cualquier tipo de compra. Y las visitas a la farmacia no fueron la excepción.

La pandemia trajo aparejada una serie insospechada de consecuencias. Entre ellas, los vaivenes emocionales. Cada individuo, por su condición de tal, tiene sus particularidades. Por eso, no todos reaccionaron igual a la primera parte de la cuarentena, cuando, salvo las personas que se dedicaban a profesiones específicas, casi no se podía salir de la casa más que a realizar compras de alimentos.

Por un lado, estaba la sensación de encierro (que, aunque en forma más moderada, aún repercute), esa impresión de estar apresado, la percepción de una falta de libertad física que se traducía en sobresaltos anímicos.

Además, aquellos que convivían (con la esposa, el marido, los padres, los hijos, los abuelos, y hasta las mascotas), al estar las veinticuatro horas encimados, también tuvieron cambios anímicos, a partir, en general, de rencillas a las que la rutina obligada llevaba.

Luego, con el correr de los días, cuando la cuarentena, más allá de algunas aperturas, continuaba, también afloraron –o se acentuaron– los problemas económicos.

Un trabajador, forzado a no salir de su vivienda, veía que los impuestos no interrumpían su llegada, estaba el gasto normal de la comida, y los ahorros se esfumaban.

Además, claro, de la sensación de miedo permanente. El temor al coronavirus, pero también la incertidumbre por lo que podría deparar el futuro. De esa manera, arribaron las dificultades para conciliar el sueño, que ya venía bastante alterado por los cambios en las costumbres, al no existir la necesidad de cumplir con horarios estrictos.

El conjunto de problemáticas acentuó una característica de gran parte de la población: el querer solucionar todo con una pastillita. El consumo de antidepresivos aumentó. Habrá que esperar que la industria farmacológica ofrezca números sobre esta pandemia, pero lo cierto es que los que enfrentan a los compradores a diario, es decir los trabajadores farmacéuticos, hablan ya de un notorio incremento en su uso. Un informe del año pasado, indicaba que, en la Argentina, unos cuatro millones de personas consumían ese tipo de medicamentos. Todo hace pensar que, por las circunstancias, el número se elevó.

Y, también, más allá de que se trata de fármacos recetados, es una realidad –oculta bajo la alfombra del silencio– que son muchos los que, en el ámbito de la privacidad de la casa, suelen compartir sus pildoritas… Por ejemplo, si la mujer las tiene, porque se las recetaron, le convida al marido una pastilla para que duerma mejor...

Problemas para conciliar el sueño, controlar la ansiedad, disminuir la depresión… Todo camino lleva a la farmacia.

Ansiedad

En la farmacia Gilmore, de Mitre 802, Jorge Villablanca confirmó el dato: “La venta de psicotrópicos siempre se destacó, pero ahora mucho más. El encierro crea ansiedad, la gente va al médico y se los recetan”, señaló.

Jorge recordó que hubo un momento en que se permitió el uso de recetas electrónicas, que, por ejemplo, podían presentarse mediante fotos de WhatsApp, “pero algunos las reproducían para comprar más de lo indicado…”.

“Luego eso se prohibió y ahora es obligatoria la prescripción de mano del profesional”, indicó.
Villablanca comentó que siempre hay gente que hace el intento de adquirir ese tipo de medicamentos sin la autorización del médico, “pero eso ya pasaba desde antes de la pandemia…”.

En la farmacia Barberis, de la calle Onelli, Carolina Pecker no apreció un aumento en la venta de psicotrópicos, pero sí de elementos naturales que facilitan la llegada del sueño, como por ejemplo valeriana y tilo.

Cabe resaltar que la valeriana es una planta que ofrece una acción tranquilizante, que actúa como un agente sedante que relaja el sistema nervioso y el cerebro.

El caso del tilo es similar, ya que una de sus características más importantes, aparte de beneficiar la digestión, es el aporte de relajación, por lo que se recomienda en casos de ansiedad leve.

En la farmacia Onelli, en tanto, Valeria Caruso coincidió en el aumento de consumo de elementos naturales que facilitan el descanso, “tanto en té como en pastillas”.

Además de que no se necesitan recetas para comprar esos productos, Valeria destacó que “todo lo que es natural siempre resulta más económico”.
En cuanto a los psicotrópicos, dijo que su venta ya era importante desde antes de la pandemia.

Protección

Pero no todo es ansiedad. También está la protección básica contra el coronavirus, es decir barbijo y alcohol.

Por ejemplo, en Farmacenter II, por la avenida San Martín, Rubén Caputo mostró diferentes tipos de barbijo que tenía a la venta, y recordó cuando solían agotarse, al inicio de la cuarentena, al igual que el alcohol: “A ninguna droguería le quedaba… Nosotros teníamos una reserva, pero luego fue complicado de conseguir”.

“Hasta las toallitas antibacteriales habían desaparecido, al principio”, rememoró. “Con el tiempo, la demanda se aplacó”, añadió. Otra de las cosas que, en su momento, tuvo gran demanda fue el paracetamol: “Veían, sobre todo a partir de la difusión en las redes sociales, que era mejor su uso que el del ibuprofeno”, contó Rubén. También destacó la venta de complejos de vitaminas, sobre todo aquellos que contienen la C.
Y, en general, en todas las farmacias consultadas se coincidió en que no se suelen vender antigripales, ya que pueden ocultar los síntomas del COVID-19.

Christian Masello/ Fotos; Facundo Pardo