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ESTUDIO ECONÓMICO REALIZADO POR CAME

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19/08/2020

Las pérdidas del sector turístico entre marzo y agosto fueron de 77.900 millones

Las pérdidas del sector turístico entre marzo y agosto fueron de 77.900 millones
Las pérdidas del sector turístico entre marzo y agosto fueron de 77.900 millones

El balance es por los seis fines de semana largos perdidos por la cuarentena decretada para mitigar los efectos de la pandemia de COVID-19 y las vacaciones de invierno. Incluye lo que se hubiera gastado en forma directa por turistas y excursionistas. Fue un duro golpe al sector y a las economías regionales, porque lo que se perdió y se perderá, no se recupera.

El COVID-19 dejará un alto costo en uno de los sectores de más impacto en la distribución del ingreso entre regiones y entre segmentos socioeconómicos: el turismo.

Se estima que computando lo que dejó de ingresar en los seis fines de semana largos desde marzo hasta agosto y las vacaciones de julio, la cifra asciende a $77.890 millones, de los cuales $66.347 millones corresponden a mermas por turistas y $11.543 millones por excursionistas.

En todo ese periodo se esperaban que 11,6 millones de turistas y 19,7 millones de excursionistas se desplazaran por el país. El gran mazazo fue las vacaciones de invierno, que excepto unos pocos casos, la mayoría se quedó en su casa. En ese receso especial, se perdieron $41.000 millones, el 52% de la merma total del sector.

Hay que tener en cuenta que estos valores son solo de los fines de semanas largos y vacaciones invierno, a esto se debe agregar el movimiento generado por: congresos y convenciones; turismo estudiantil y educativo (estimado en 100 millones de USD); turismo social (por ejemplo jubilados) turismo corporativo, religioso, de salud, deportivo, etc.

El golpe al sector es, a esta altura, indisimulable, con el impacto multiplicativo en el comercio y en las economías regionales. El alojamiento por día y por persona, en hotelería, es el activo más perecedero.

A diferencia de otros sectores, el perjuicio ya no se recupera. Por la dura situación económica que se espera en los meses siguientes, confiando en que se normalice la crisis sanitaria y la economía, se hace difícil hasta pensar en una temporada de verano fuerte.

El turismo deberá aguardar como mínimo hasta marzo del año próximo para posiblemente volver a los niveles pre-crisis, sin ninguna capacidad de recuperación de los ingresos perdidos.