Publicidad
 
19/08/2020

Un directivo del grupo que desarrollará la vacuna contra el COVID-19 se mostró confiado

Un directivo del grupo que desarrollará la vacuna contra el COVID-19 se mostró confiado
Un directivo del grupo que desarrollará la vacuna contra el COVID-19 se mostró confiado

“Somos optimistas de que es una vacuna muy buena”, expresó Fernando Lobos, director de desarrollo de negocios de Sinergium Biotech, compañía perteneciente al Grupo Insud, donde también funciona la planta de mAbxience, que ya comenzó con los trabajos para obtener, en Argentina, el producto contra el COVID-19, desarrollado por la Universidad de Oxford junto al laboratorio AstraZeneca.

En diálogo con Antonio Zidar, en el Cordillerano Radio, Lobos, a manera de presentación, contó: “Soy ingeniero y tengo un máster en Administración; hace más de veinte años que estoy en la industria farmacéutica, los últimos quince particularmente con lo referido a las vacunas”.

En cuanto a la posibilidad de desarrollar el descubrimiento en el país, aseveró: “Al conocer la industria farmacéutica y de biotecnología que existe en la Argentina, que es muy buena, sabíamos que había capacidades como para poder hacerlo. Lo esperábamos y buscábamos activamente”.

“Nuestro grupo tiene plantas en Argentina, pero también en España, Asia y Estados Unidos. La industria farmacéutica nacional, en general, tiene un crecimiento en muchas regiones del mundo”, explicó.

El espacio físico de la empresa mAbxience, donde se va a llevar a cabo la producción, es nuevo, consta de veinte mil metros cuadrados, costó cuarenta millones de dólares, y trabajan alrededor de ciento setenta personas. “Originalmente, había sido diseñado para fabricar anticuerpos monoclonales”, reveló Lobos.

En ese sentido, indicó que los anticuerpos monoclonales conforman “un medicamento que va orientado a atacar una patología, sin dañar otras partes del cuerpo, u otras células cercanas; es una terapia un poco más dirigida, con procesos biológicos que tienen mejor resultado que las terapias químicas históricas, utilizadas para cáncer, por ejemplo”.

Al referirse puntualmente a la labor de la planta local, manifestó: “Lo que vamos a hacer aquí es el antígeno, la materia prima de la vacuna, lo que habitualmente se conoce como el líquido dentro del frasquito”.

“Eso se va a mandar a México, a otro laboratorio, para su envasado final y su empaque”, añadió.

“Por unos meses, tenemos que dedicar la planta ciento por ciento a esto.

Lo bueno es que contamos con otra, para anticuerpos monoclonales, de menor capacidad, en la Argentina, y también una gemela en España, con lo cual se dividió la producción en esos dos lugares, para poder avanzar ahora con la elaboración de la vacuna de coronavirus”, apuntó.

Sobre el modo en que actúa la vacuna, dijo: “Todo el material es biológico, pero es una tecnología recombinante, donde no se manipula el virus vivo, sino que se usa lo que se llama un adenovirus, un virus de chimpancé, que no se replica en los humanos, pero que permite utilizarlo como una especie de Caballo de Troya, para introducir una proteína, que es la que bloquea a la enfermedad cuando nos enfrentamos a ella”.

En cuanto a los peligros que podría acarrear su uso, sostuvo: “Todos los procesos farmacéuticos, y en particular los de desarrollo de vacunas, siguen protocolos y pruebas clínicas estrictas, lo cual evitaría cualquier riesgo, o, al menos, los minimizaría en forma significativa”.

En cualquier caso, señaló que todavía falta para confirmar su utilización. Así, expuso: “Es necesario esperar a que se terminen las pruebas clínicas que están en curso, por ejemplo las de fase tres, con miles de individuos, en Brasil y distintos lugares del mundo”.

“Eso va a terminar de confirmar la robustez del desarrollo, de que realmente es una vacuna segura para la población”, agregó.

Igualmente, se mostró confiado: “Existen resultados ya de fase dos, de las pruebas anteriores en individuos, que demuestran que la vacuna es sólida. Hay más de mil personas con anticuerpos, con exámenes de seguridad realizados, pero, por supuesto, son procesos biológicos, hay protocolos médicos que hay que esperar que finalicen, para evaluarlos de manera estadística, y demostrar así que realmente es efectiva”, proyectó.

Ante los comentarios que hablan de la supuesta inexistencia de ensayos en animales, Lobos, al desmentirlo, fue contundente: “La prueba existió. Se hace primero lo que se conoce como preclínica, en ratones, y luego en primates no humanos –monos-; esa fase se produjo, y es parte del desarrollo de la Universidad de Oxford”.

Sobre la rapidez con la que han obtenido resultados, afirmó: “Se ha logrado una colaboración internacional muy fuerte, donde se comparte información en tiempo real entre muchos centros de investigación, que han dejado de lado otros proyectos para priorizar todos los recursos en esto”.

“Hay enfermedades para las que nunca pudimos tener una vacuna, a pesar de los esfuerzos, y otras en las que ha sido relativamente sencillo”, contó, para luego puntualizar que el caso del COVID-19 es de una dificultad “intermedia”, ya que existían, con antelación, datos sobre otros tipos de coronavirus, como el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), que se reportó por primera vez en Arabia Saudita, en 2012. También citó el Síndrome Respiratorio Agudo grave (SARS), una clase de neumonía atípica que apareció en la provincia de Cantón, China, en 2002.

En cuanto el tiempo en que se accederá a la vacuna en el país, resaltó: “La relación con AstraZeneca, que es el laboratorio dueño del desarrollo, permitirá que el Estado argentino tenga una llegada directa, y pueda gestionar las dosis que requiera lo antes posible”.

“La distribución de las vacunas en toda Latinoamérica, según lo que anunció AstraZeneca, va a ser a precio subsidiado, al costo, durante lo que dure la pandemia; por eso, el valor anunciado es bajo, de tres o cuatro dólares”, anexó.

“Eso permitirá que los países latinoamericanos puedan acceder a las dosis para su población de una mejor manera”, completó.
Lobos se refirió también a la Fundación Carlos Slim, una organización sin fines de lucro, con origen en México, comprometida con la generación de soluciones innovadoras, para fortalecer los servicios de salud en beneficio de las poblaciones más vulnerables de América Latina.

Así, comentó: “La Fundación Slim jugó un papel importante, al asumir el riesgo de comprar materiales, asignar recursos en este tiempo, hasta que la vacuna esté aprobada, para adelantar meses de producción”.

Christian Masello